La expectativa ayer era muy grande, después de la explosión, en enero pasado, del vuelo séptimo del megacohete de 123 metros de alto llamado 3Starship, de SpaceX. Pero el octavo vuelo de prueba del vehículo espacial terminó en fracaso, después de que la etapa superior del vehículo sufriera un fallo técnico y se desintegrara en pleno vuelo.
Este incidente representa el segundo revés consecutivo en menos de dos meses para el programa espacial de la compañía de Elon Musk, cuya misión es desarrollar un sistema de transporte reutilizable para la exploración lunar y eventual la colonización de Marte.
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El lanzamiento, que tuvo lugar desde las instalaciones Starbase de SpaceX en el sur de Texas, comenzó según lo previsto a las 18:30 (hora del este de los EEUU).
La primera etapa del cohete, el propulsor Super Heavy de 72 metros de largo logró separarse con éxito a los dos minutos y medio de vuelo y regresar al sitio de lanzamiento, donde fue capturado por los brazos mecánicos de la torre de recuperación, en un procedimiento conocido como “palillos chinos” o Mechazilla.
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Sin embargo, la etapa superior de Starship, de 51 metros de altura, comenzó a presentar fallos en sus motores, aproximadamente nueve minutos después del despegue.

Tras separarse del Super Heavy, Starship siguió volando en dirección sureste hacia el océano Atlántico. El plan del Vuelo 8 preveía que la nave desplegara cuatro cargas útiles (versiones ficticias de los satélites de Internet Starlink de SpaceX ) en su trayectoria suborbital, unos 17,5 minutos después del despegue antes de protagonizar un amerizaje controlado en el océano Índico frente a Australia Occidental aproximadamente 50 minutos después.
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Pero los motores de la nave espacial que estaba en la parte superior comenzaron a apagarse mientras se dirigía hacia el este. Se perdió el contacto cuando la nave espacial entró en una espiral fuera de control.
Una falla que afecta los planes de exploración lunar

A los casi nueve minutos de vuelo, cuatro de los seis motores Raptor de la nave se apagaron de forma prematura, lo que provocó que la entrara en una rotación incontrolada. Las imágenes transmitidas en vivo mostraron que el cohete comenzó a girar antes de que se perdiera el contacto. Un minuto después del incidente, SpaceX perdió contacto con el vehículo. “Una vez que se pierden suficientes motores centrales, se pierde el control de la actitud. Y entonces vimos que la nave comenzó a girar y, en ese momento, perdimos contacto con la nave”, explicó Dan Huot, gerente de comunicaciones de la empresa y presentador del lanzamiento.
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Aún no se ha determinado si la desintegración del cohete fue causada por el sistema de autodestrucción o por las cargas estructurales extremas al reingresar a la atmósfera.
La pérdida de señal ocurrió aproximadamente en el mismo punto durante esta misión que durante el vuelo 7 en enero, cuando Starship explotó sobre islas pobladas en Turcas y Caicos, cubriendo las islas con escombros.
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“Hemos implementado muchas medidas, como áreas de respuesta ante escombros, donde nos coordinamos muy de cerca con el control del tráfico aéreo. Nuestro equipo comenzó de inmediato a coordinarse con los funcionarios de seguridad para implementar respuestas de contingencia planificadas previamente. Hemos implementado muchas medidas antes de lanzar un cohete para asegurarnos de que mantenemos a salvo al público. Funcionaron la última vez y están en marcha en este momento”, agregó Huot.
“Antes de finalizar el ascenso, un evento energético en la parte trasera de Starship provocó la pérdida de varios motores Raptor. Esto, a su vez, provocó la pérdida del control de actitud y, en última instancia, la pérdida de comunicaciones con Starship. El contacto final con Starship se produjo aproximadamente 9 minutos y 30 segundos después del despegue a 145 kilómetros de altura”, según un comunicado de SpaceX.
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No se ha confirmado exactamente dónde explotó el vehículo durante la misión del jueves, pero la explosión fue visible desde partes de Florida y del Caribe, según informes de residentes de esos lugares.

“Todos los restos que sobrevivieron habrían caído dentro del área de respuesta a escombros planificada previamente”, según el comunicado. “No hay materiales tóxicos presentes en los escombros y no se espera que se produzcan impactos significativos en las especies marinas o la calidad del agua. Si cree que ha identificado un trozo de escombros, comuníquese con las autoridades locales o con la línea directa de escombros de SpaceX al 1-866-623-0234 o al recovery@spacex.com”.
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Fragmentos del cohete fueron avistados desde Florida y el Caribe, lo que obligó a la Administración Federal de Aviación (FAA) a activar un protocolo de emergencia. La agencia suspendió temporalmente vuelos en aeropuertos de Florida, incluidos Miami, Fort Lauderdale y Orlando, lo que generó retrasos y desvíos. La FAA está exigiendo a SpaceX que realice una investigación sobre la pérdida del vehículo Starship, según un comunicado publicado por la agencia.
“La investigación de un accidente está diseñada para mejorar la seguridad pública, determinar la causa raíz del incidente e identificar acciones correctivas para evitar que vuelva a suceder”, según el comunicado. “La FAA participará en cada paso del proceso de investigación del accidente dirigido por SpaceX y debe aprobar el informe final de SpaceX, incluidas las acciones correctivas.
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El regreso al vuelo se basa en que la FAA determine que cualquier sistema, proceso o procedimiento relacionado con el accidente no afecta la seguridad pública”.
Un antecedente negativo que se repite

Durante la última demostración en Starship 7, SpaceX capturó el cohete en la plataforma de lanzamiento, pero la nave explotó varios minutos después sobre el Atlántico. No se reportaron heridos ni daños importantes.
Tras ese incidente, SpaceX implementó modificaciones en las líneas de propulsión, ajustes en la temperatura del combustible y la instalación de ventilaciones adicionales para reducir riesgos de incendios. Sin embargo, los cambios no fueron suficientes para evitar el fallo más reciente.
Las fallas técnicas en el programa Starship han generado cuestionamientos sobre la viabilidad del sistema para misiones tripuladas en el corto plazo. A pesar de la filosofía de desarrollo rápido adoptada por SpaceX, los desafíos técnicos siguen representando obstáculos significativos. Expertos han señalado que la frecuencia de fallos sugiere que la nave aún no está lista para vuelos operativos, lo que podría retrasar sus objetivos con la NASA a largo plazo.
Starship y su papel en la misión Artemis

A pesar del revés, SpaceX mantiene su compromiso con la NASA para desarrollar una versión modificada de Starship que permita el transporte de astronautas a la Luna como parte del programa Artemis. La nave deberá ser lanzada a la órbita terrestre, donde será reabastecida por otros cohetes antes de dirigirse a la superficie lunar. “El éxito proviene de lo que aprendemos, y el vuelo de hoy ofrecerá lecciones adicionales para mejorar la fiabilidad de Starship”, señaló SpaceX en un comunicado.
Los planes de la NASA contemplan que la cápsula Orion, impulsada por el cohete SLS, traslade a los astronautas hasta la órbita lunar, donde se acoplarán con Starship para descender al polo sur del satélite. Se espera que el primer alunizaje tripulado pueda realizarse entre 2027 y 2028, luego de una misión de prueba no tripulada.
El programa Starship es clave no solo para la exploración lunar, sino también para los planes de SpaceX de establecer una presencia humana en Marte. Con una altura de 123 metros y una capacidad de empuje de 7.257 toneladas, el cohete es el más potente jamás construido, superando al Saturno V de la era Apolo. Su diseño reutilizable busca reducir costos y facilitar vuelos frecuentes.

La compañía liderada por Elon Musk solicitó la aprobación para realizar 25 lanzamientos de Starship en 2025, lo que indica su intención de acelerar el desarrollo del programa. Sin embargo, antes de que se autoricen nuevos vuelos, la FAA exige a SpaceX que realice una investigación sobre la causa del fallo y presente un informe con las medidas correctivas necesarias. “La FAA participará en cada paso del proceso de investigación del accidente dirigido por SpaceX y debe aprobar el informe final”, señaló la agencia.
Los problemas recurrentes en las pruebas han generado preocupación en la comunidad espacial sobre la capacidad de SpaceX para cumplir con los plazos de la NASA. Artemis 3, la primera misión tripulada que utilizará Starship, está programada para 2027, pero estos fallos podrían retrasar su desarrollo. Algunos analistas sugieren que la agencia espacial estadounidense podría verse obligada a evaluar alternativas si los problemas persisten.
A pesar de los desafíos técnicos y regulatorios, la empresa continúa apostando por su modelo de desarrollo iterativo rápido, que implica realizar pruebas constantes para mejorar el diseño del cohete. SpaceX ha defendido este enfoque argumentando que cada fallo proporciona datos valiosos para el perfeccionamiento del sistema. Aunque el último lanzamiento no alcanzó sus objetivos, SpaceX confía en que los datos recopilados servirán para avanzar hacia la primera misión orbital exitosa de Starship.

Pero este segundo fracaso consecutivo de Starship supone un serio revés para el desarrollo del vehículo por parte de SpaceX. Además de ser vital para los vuelos tripulados, el vehículo es esencial para los planes de SpaceX de desplegar un satélite Starlink de mayor tamaño y de próxima generación.
El futuro del programa dependerá de la capacidad de la compañía para resolver los problemas detectados y garantizar la seguridad de sus vuelos. Mientras tanto, la NASA y SpaceX trabajan contrarreloj para evitar que estos inconvenientes retrasen las misiones planificadas hacia la Luna, Marte y más allá.
La NASA planea utilizar el cohete Space Launch System (SLS) para enviar a los astronautas en la cápsula Orion construida por Lockheed Martin, que se acoplará al Starship en órbita lunar para el descenso a la superficie. Según los planes actuales, el primer aterrizaje tripulado podría realizarse entre 2027 y 2028, después de una misión no tripulada de prueba.
El cohete Starship voló en una configuración completamente apilada por primera vez en abril de 2023. Voló dos veces ese año y cuatro veces en 2024. SpaceX ya pidió la aprobación de 25 lanzamientos de Starship desde Starbase en 2025, por lo que veremos más lanzamientos de Starship este año. Esperemos que no exploten más.
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