
En los desiertos de Emiratos Árabes Unidos (EAU), donde las precipitaciones son mínimas y la demanda de agua crece sin cesar, la tecnología se convirtió en una aliada clave en la búsqueda de soluciones hídricas.
A lo largo de décadas, el país invirtió millones de dólares en estrategias para aumentar la lluvia, con resultados limitados. Ahora, con el apoyo de la inteligencia artificial (IA), el gobierno emiratí apuesta por optimizar la siembra de nubes y mejorar la eficiencia de un método que, según sus impulsores, mostró cierto éxito, aunque aún enfrenta desafíos significativos.
La inteligencia artificial en la siembra de nubes
La siembra de nubes consiste en la dispersión de partículas de sal u otros compuestos en nubes específicas para estimular la formación de gotas más grandes y aumentar la probabilidad de lluvia.
Según explicó Luca Delle Monache, subdirector del Centro de Clima y Meteorología de la Universidad de California en San Diego, esta técnica se empleó durante décadas, aunque su efectividad depende de factores atmosféricos precisos.
De acuerdo con Delle Monache, investigadores desarrollaron un sistema basado en IA que analiza datos satelitales, radares y modelos meteorológicos con el objetivo de identificar las mejores condiciones para llevar a cabo la operación. “Hay que hacerlo en el lugar y en el momento adecuados. Por eso usamos inteligencia artificial”, afirmó.
El sistema en desarrollo, financiado con 1.5 millones de dólares por el Programa de Mejora de la Lluvia de los EAU, permite prever con seis horas de antelación la formación de nubes aptas para siembra. Según lo detallado en el foro de Abu Dabi, este avance busca mejorar los procedimientos actuales, que requieren que expertos dirijan manualmente los vuelos de siembra en función de observaciones en tiempo real.

Retos y limitaciones de la tecnología
Monache aseguró que, si bien la IA representa una herramienta útil para mejorar la siembra de nubes, “no es una bala de plata”. Explicó que la técnica solo funciona con ciertas nubes tipo cúmulo y que, si se aplica en el contexto incorrecto, incluso puede reducir la lluvia en lugar de aumentarla.
Por su parte, Marouane Temimi, profesor asociado del Instituto Stevens de Tecnología en Nueva Jersey, advirtió que la falta de información detallada sobre la composición de las nubes dificulta el entrenamiento de los modelos de IA con la precisión necesaria. “Todavía queda trabajo por hacer. Tenemos datos, pero no suficientes para entrenar los modelos correctamente”, sostuvo.
En la misma línea, Loic Fauchon, presidente del Consejo Mundial del Agua, alertó sobre los riesgos de depender en exceso de la IA en estos procesos. “No hay que ir demasiado rápido con la inteligencia artificial. La humanidad sigue siendo probablemente la mejor opción”, expresó durante el foro sobre mejora de lluvias celebrado en Abu Dabi.

Dependencia del agua y estrategias de abastecimiento
Según cifras oficiales, Emiratos Árabes Unidos recibe solo 100 milímetros de lluvia al año y depende en gran medida del agua desalinizada, que representa el 14 % de la producción mundial.
Sin embargo, este proceso requiere una gran cantidad de energía y plantea desafíos ambientales. De acuerdo con datos del Programa de Mejora de la Lluvia de los EAU, el país construyó presas para aprovechar el agua de lluvia y recargar los acuíferos subterráneos, en un esfuerzo por complementar el suministro de agua potable.
Si bien las autoridades sostienen que la siembra de nubes incrementó la lluvia, las precipitaciones siguen siendo tan poco frecuentes que los niños suelen celebrar con aplausos cada vez que llueve y, en Dubái, se implementó una atracción turística llamada “Calle Lluviosa”, donde los visitantes pagan por caminar bajo una llovizna artificial.

Efectos imprevistos del aumento de lluvias
En abril de 2024, se registraron en EAU las precipitaciones más intensas de su historia, lo que provocó el colapso de carreteras y la paralización del aeropuerto internacional de Dubái.
Según lo informado por las autoridades, este evento evidenció los desafíos de manipular el clima en una región donde la infraestructura no está diseñada para soportar grandes volúmenes de agua en cortos períodos de tiempo.
Perspectivas a futuro
Desde la creación del Foro Internacional de Mejora de la Lluvia en 2017, Emiratos Árabes destinó más de 22.5 millones de dólares en subvenciones para proyectos innovadores.
Según lo expuesto en el foro, la integración de la inteligencia artificial en la siembra de nubes busca mejorar la identificación de nubes aptas y aumentar la eficiencia de la técnica, aunque no soluciona la escasez estructural de recursos hídricos en la región.
Tal y como señalaron los expertos en el foro de Abu Dabi, la inteligencia artificial representa una herramienta prometedora, pero su aplicación todavía requiere ajustes para alcanzar un equilibrio entre innovación, sostenibilidad y seguridad ambiental.
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