Cada noche, mientras el cielo parece mantenerse inmóvil para el ojo humano, el universo experimenta eventos de proporciones titánicas: las supernovas. Estas explosiones estelares marcan el fin de una estrella y, a la vez, el nacimiento de nuevos elementos en el cosmos.
Desde 2018, el Zwicky Transient Facility (ZTF), un proyecto internacional basado en el Observatorio Palomar en California, investiga el firmamento con una precisión sin precedentes. Y ahora captó la fugaz luz de estos eventos en un esfuerzo por comprender los misterios de la vida y muerte de los astros.
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De esta manera, se logró registras e identificar más de 10.000 explosiones estelares en tan solo siete años. Una situación que Christoffer Fremling, astrónomo de Caltech, describió en un comunicado de prensa de ZTF como “el registro más completo de supernovas confirmado hasta la fecha”.
El Zwicky Transient Facility y el Bright Transient Survey

El Zwicky Transient Facility es un programa de colaboración internacional diseñado para detectar fenómenos astronómicos transitorios, como las supernovas. Equipado con una cámara de 60 megapíxeles instalada en el telescopio Samuel Oschin en el Observatorio Palomar, realiza escaneos completos del cielo visible cada dos o tres noches. Este sistema identifica cientos de explosiones estelares nocturnas, de las cuales “un puñado se confirman como supernovas”, según Fremling.
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Además, representa una alianza de investigadores de múltiples instituciones, quienes trabajan en conjunto para optimizar el procesamiento de datos y mejorar los sistemas de alerta temprana. Esta sinergia global aumenta la eficiencia de las observaciones y posiciona al ZTF como un pionero en el uso de herramientas de inteligencia artificial y análisis automatizado en astronomía.
“Clasificar 10.000 supernovas es un logro tremendo que permitirá estudios científicos sin precedentes sobre transitorios explosivos”, afirmó Eric Bellm, investigador asociado de la Universidad de Washington.
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El programa Bright Transient Survey (BTS) es el motor principal detrás de la detección de estos fenómenos en el ZTF. Este sistema, que rastrea destellos cósmicos denominados transitorios astronómicos, utiliza una técnica de análisis espectral para clasificar y estudiar las propiedades de las supernovas. Al dividir la luz en sus colores componentes, los expertos pueden determinar la distancia, el tipo y otras características físicas de estos eventos estelares.
El BTS se centra en identificar dos tipos principales de supernovas: las “Tipo Ia”, originadas cuando una enana blanca acumula demasiada materia de un astro cercano, y las “Tipo II”, que ocurren cuando estrellas masivas colapsan bajo su propia gravedad. Estas clasificaciones, junto con la riqueza de datos recopilados, permitieron profundizar en las dinámicas de la vida estelar y su impacto en la expansión del universo.
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Sobre este proceso, Melissa Graham, científica de la Universidad de Washington, destacó en el comunicado que “el análisis espectral también revela transitorios raros con características peculiares que a menudo nos enseñan más sobre la física de las supernovas que cientos de objetos ordinarios”.
El salto tecnológico en la detección de supernovas

Desde su inicio, el ZTF logró identificar más de 10.000 supernovas en solo siete años, un número impresionante si se compara con las 120 descubiertas por el astrónomo Fritz Zwicky en más de cinco décadas. Este logro se debe en gran parte a la tecnología moderna y a los sistemas de detección automatizados que facilitan la rápida examinación de imágenes astronómicas y permiten la confirmación oportuna de fenómenos transitorios.
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Estos descubrimientos no solo rompen récords históricos, sino que también proporcionan un marco sin precedentes para realizar estudios detallados sobre la evolución de las estrellas. La capacidad del ZTF para capturar imágenes repetidas del cielo y examinar cambios en tiempo real es esencial para este avance, ya que establece un estándar de referencia para futuros observatorios.
“En el pasado, se necesitaban horas en domos fríos para encontrar unas pocas supernovas. Hoy, en cambio, podemos explorar el cielo desde nuestros hogares gracias al ZTF”, concluyó Jesper Sollerman, astrónomo de la Universidad de Estocolmo.
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