
Hace más de 12 años, en Japón ocurrió un gran terremoto y luego un tsunami que produjo olas de más de 10 metros de altura. Luego, hubo un accidente grave en la central nuclear de Fukushima Daiichi, que hasta hoy tiene repercusiones.
Como consecuencia del desastre, se generó agua contaminada en la planta nuclear que recientemente ha sido tratada a través de un proceso de filtración. Pero esa enorme cantidad de agua almacenada debe ser eliminada y el gobierno japonés empezó en agosto pasado a verterla en el Océano Pacífico.
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Es una descarga de agua tratada que genera críticas de ambientalistas y países cercanos, y está siendo inspeccionada por la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), que creó un grupo de tareas para examinar los planes y las medidas. Son 11 expertos de renombre internacional, y entre ellos se incluyó al científico argentino Abel Julio González, el único por América Latina.
Los otros especialistas son de Australia, Canadá, China, Estados Unidos, Federación Rusa, Francia, las Islas Marshall, el Reino Unido, Corea del Sur y Vietnam.

El ingeniero González es experto en protección contra las radiaciones y seguridad nuclear. Integra el Comité de las Naciones Unidas para el Estudio de los Efectos de las Radiaciones Atómicas (UNSCEAR), de la Comisión de Normas de Seguridad del OIEA y de varios comités. También es miembro de la Academia de Ciencias de Buenos Aires y de la Academia Internacional de Energía Nuclear, entre otras. Es asesor principal del Directorio de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN).
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Nació y se crió en el barrio de Flores en Buenos Aires, Argentina, y se siente orgulloso al decir que es “hijo de la educación pública”. En una entrevista con Infobae por videollamada, González -quien ganó el Premio Konex de Platino 2023 en la categoría Energía y Sostenibilidad- contó por qué se interesó en la física nuclear y trabajó desde el escalón más bajo hasta la dirección de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en el país y a ser un referente mundial.
También hizo evaluaciones radiológicas tras el accidente nuclear Chernóbil, entre otros, y de las secuelas de los ensayos nucleares llevados a cabo en el atolón de Bikini en las Islas Marshall, los atolones de Mururoa y Fangataufa en la Polinesia Francesa, Kazajstán, y Argelia.
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- ¿Cómo se despertó su interés por la física nuclear?
- Cuando era niño me gustaba mucho leer, pero en mi casa la situación económica no permitía que se compraran libros nuevos. Solo teníamos libros usados. Un día mi papá, que era albañil, tuvo que hacer una refacción en un departamento y encontró un montón de libros abandonados. Algunos trataban sobre anarquismo. Otros eran libros de física. Los llevó a casa y me los dio. Yo tenía 14 años en ese momento y los leí a todos, pero me quedé fascinado con los libros de física.
Más adelante fui a un programa de preguntas y respuestas en televisión y gané al contestar sobre física. Estudié ingeniería en la Universidad de Buenos Aires y fui docente mientras cursaba. Tuve un puesto part-time como estudiante en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Pero después vino la Noche de los Bastones Largos en julio de 1966, cuando la Policía Federal desalojó a profesores y estudiantes de varias facultades de la UBA. Con el titular de la cátedra en la que yo trabajaba, decidimos renunciar en solidaridad. Yo estaba recién casado y casi no tenía trabajo. Pero conseguí que el trabajo en CNEA fuera de jornada completa. Desde entonces trabajo en cuestiones relacionadas con la protección contra las radiaciones y la seguridad nuclear.
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- Viajará a la planta nuclear de Fukushima Daiichi. ¿Qué hará?
-Sí, en pocos días viajaré a Japón como parte del grupo de expertos de la OIEA. Se harán mediciones en condiciones muy complejas. El Japón pidió a OIEA que ejerza su función estatutaria de proveer a la aplicación de los estándares internacionales de seguridad. Por lo cual, el comité de expertos trabaja en el rol de corroborar que se respeten esos estándares.
Como Japón acumuló más de un millón de toneladas de agua que contienen sustancias radiactivas desde 2011, ahora no tiene otra alternativa que tirarla al mar. Porque el espacio actualmente disponible en los tanques para almacenarla está llegando a su límite. Entonces se decidió hacer disposición final del agua tratada a través de descargas controladas al mar.
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- ¿Cómo se hace el filtrado del agua contaminada?
-Se organizó un sistema que se llama “sistema avanzado de procesamiento de líquidos”. Utiliza una serie de reacciones químicas para eliminar 62 radionucleidos del agua contaminada.
No obstante, el sistema no es capaz de eliminar el tritio del agua contaminada. El tritio puede ser un peligro radiológico si se inhala o se ingiere, pero solo es perjudicial para los seres humanos en dosis muy elevadas.
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Hubo una presión internacional, especialmente de China y Corea del Sur, y Japón pidió entonces a la OIEA que aplique sus estándares de seguridad y haga un estudio sobre la descarga de agua tratada. Como implica una operación prolongada, la OIEA decidió actuar antes, durante y después.
Ya hicimos el análisis previo y la evaluación sobre qué podía pasar en el ambiente. En esa etapa se concluyó que los planes de Japón de verter al mar el agua tratada se ajustan a las normas de seguridad. La descarga tendrán un impacto radiológico insignificante para las personas y el ambiente.
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En pocos días, haremos la visita a la planta nuclear para medir cómo ha estado el filtrado del agua, cuál es el material radioactivo residual (que es muy pequeño, pero no es cero) y si eso está dentro de los límites aceptables de acuerdo con las normas de la OIEA. Nuestro rol, como expertos, es independiente de lo que digan los gobiernos nacionales.
- ¿Fukushima fue similar al accidente de Chernóbil?

- No. Fueron accidentes muy diferentes. Hay que considerar que el reactor de la central nuclear Chernóbil, permitía hacer dos cosas al mismo tiempo: generar energía eléctrica y producir material para bombas. Ese reactor era muy inestable en baja potencia. En el momento en que se construyó esa planta, la ex-Unión Soviética solo pensaba en prevenir accidentes y no en mitigarlos.
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En cambio, en países como la Argentina las centrales nucleares se construyeron bajo el concepto que tanto la prevención como la preparación para la mitigación eran importantes.
El 26 de abril de 1986 se hizo un ensayo inapropiado a baja potencia en el reactor número cuatro de la central nuclear de Chernóbil, según las investigaciones que realizó la OIEA después. Se dio una pérdida de control que se tradujo en una explosión y un incendio. El edificio del reactor quedó destruido y se emitieron grandes cantidades de sustancias radiactivas a la atmósfera, que se distribuyó en gran parte del hemisferio Norte, especialmente en la zona cercana.
En Fukushima, ocurrió algo diferente. Se produjo un sismo y luego un tsunami. La fuerza del agua destruyó algunas de las estructuras, y se inundaron partes de la instalación. Hubo un problema de suministro de energía eléctrica, y el combustible sobrecalentado se fundió, se precipitó en la parte inferior de los reactores y se produjeron tres accidentes de fusión.
Allí, en Fukushima, había un plan de mitigación muy pobre y por eso no estaban preparados para un accidente grave como el que ocurrió. Pero el aire contaminado se fue hacia el Este y cayó sobre el mar, y no afectó a la población. En cambio,en Chernóbil el material radioactivo sí se esparció en zonas donde había población: se produjeron casos de cáncer de tiroides. Yo trabajé en las evaluaciones después del accidente de Chernóbil, con 200 científicos a cargo, durante un año.

- ¿Es necesario seguir con el desarrollo de la energía nuclear?
- Sí. La energía nuclear hoy es imprescindible. Es cierto que han ocurrido accidentes como Chernóbil y como Fukushima, pero hoy si un país quiere contar con energía para que su población viva mejor, se necesita de la energía nuclear. Seguir quemando combustibles fósiles, como gas o petróleo, es un suicidio de la humanidad. Por otra parte, las energías renovables, como la solar y la eólica, tienen limitaciones.
En cambio, la energía nuclear es barata y segura, si se implementan planes adecuados de prevención y mitigación. Uno de los países que más mejoró económicamente fue China y un factor que ayudó es que se basó en el mayor desarrollo de la energía nuclear.
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