
Las vacaciones llegaron en medio de nuevos brotes de COVID-19 en todo el mundo, impulsados por las últimas subvariantes que dio la variante Ómicron del SARS-CoV-2. Y si bien la mayoría de los países y aerolíneas levantaron casi todas las restricciones, hay algunas medidas de cuidado que, más allá del coronavirus, los viajeros pueden incorporar para potenciar su sistema inmune y prevenir enfermedades.
Especialistas españoles reconocieron que “los viajeros tienen una gran cantidad de patógenos que esquivar, incluida la ‘tripledemia’ de infecciones causadas por COVID-19, gripe y virus sincicial respiratorio, pero hay una serie de medidas que las personas pueden tomar para reducir sus posibilidades de enfermarse”.
El doctor Vicente Mera es jefe de medicina genómica de SHA Wellness Clinic de España y sostuvo que “la clave es desarrollar un sistema inmunológico resistente que pueda defenderse del ataque de virus y bacterias”.

Para eso, “lo más importante es la nutrición”, aseguró, al tiempo que destacó que “no es necesario un cambio de dieta drástico; más bien, los viajeros pueden simplemente comer alimentos integrales a base de plantas, lo que puede ayudar a disminuir la inflamación”. La fibra en los alimentos de origen vegetal también ayuda al microbioma intestinal a “combatir los patógenos que ingresan o se activan a través del tracto digestivo”, agregó.
En tanto la especialista en nutrición integradora y entrenadora de alimentación en SHA Wellness Clinic Melanie Waxman sumó: “Llevar una dieta rica en nutrientes es la principal recomendación. Eso significa comer muchas verduras, granos integrales, hierbas frescas, legumbres, vegetales marinos, frutas, nueces, semillas y alimentos fermentados”.
Y tras recomendar que “los viajeros deben comer snacks y bocadillos con alimentos alcalinos para combatir la acidez que comúnmente provocan los viajes aéreos”, Waxman enumeró lo que conviene empacar para ingerir en el vuelo:

- Bocadillos de nori tostado: “Son una excelente opción para viajar, ya que son livianos y fáciles de llevar en paquetes pequeños. El nori es un alga alcalino y proporciona una buena fuente de vitamina C, así como también de ácidos grasos omega-3, proteínas y minerales”.
- Sopa de miso instantánea: El miso es un alimento fermentado (probiótico) japonés tradicional con el que se hacen sopas o se utiliza como condimento. “Contiene todos los aminoácidos esenciales y restaura los probióticos beneficiosos para los intestinos, lo que lo convierte en una alternativa para vuelos y habitaciones de hotel, ya que solo necesita agregar agua hirviendo a la bolsita”.
- Polvo de espirulina: Repleto de calcio y proteínas, tiene un alto contenido de clorofila por lo que es especialmente beneficioso después de pasar horas en las cabinas de los aviones. “El sabor puede ser fuerte, así que agréguelo a un refrescante jugo de vegetales o tómelo en forma de cápsula”, recomendó la experta.
Recomendaciones extra para la estadía en el destino de vacaciones

Waxman aconsejó beber una cucharada de vinagre de sidra de manzana mezclado con un vaso de agua antes del desayuno, ya que “el vinagre es un poderoso refuerzo inmunológico lleno de probióticos”. Para el desayuno, además, una opción “maravillosa” según la experta es la avena cubierta con frutos rojos, semillas de chía y semillas de lino.
“La avena contiene aminoácidos, potasio, vitaminas B, magnesio y carbohidratos complejos y ayuda al cuerpo a producir melatonina de forma más natural -explicó-. Los frutos rojos, en especial los arándanos contienen una gran cantidad de vitamina C y las semillas proporcionan Omega-3 y proteínas adicionales”.
Para combatir el jet lag ocasionado por la diferencia horaria, Waxman aconsejó tomar más vitamina C. Para eso, sugirió comer chucrut, tanto antes como después de volar. “Fermentar el repollo hace que los niveles de vitamina C y antioxidantes se disparen”, dijo.

“El jugo de vegetales frescos también es excelente para la inmunidad y la recuperación del desfase horario”, aseguró.
Y debido a que el sueño y la inmunidad están estrechamente relacionados, Mera sostuvo que “el sueño reparador fortalece la inmunidad, mientras que la mala calidad o cantidad de sueño aumenta las posibilidades de enfermarse”.
Por último, hacer ejercicio, e incorporar ciertos suplementos, como la vitamina C, la vitamina D, el zinc, el ajo, la equinácea y el té verde desde una semana antes de viajar también puede fortalecer la respuesta inmunitaria del cuerpo, aseguraron los especialistas.
A lo que Mera agregó que aliviar el estrés y la ansiedad es fundamental para la salud inmunológica. Recomendó la meditación, el yoga, el tai chi y la atención plena para gestionar mejor las emociones.
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