
Más allá de la robustez de las vacunas, los científicos no se detienen en el desarrollo de recursos que permitan multiplicar las posibilidades de tratamientos contra el coronavirus. Desde el año pasado, los científicos de Scripps Research Institute en California, EEUU, y la fundación Toscana Life Sciences en Italia monitorean la sangre de 14 pacientes recuperados de COVID-19 para encontrar los anticuerpos más potentes contra el virus.
Una de las principales moléculas que surgieron en su trabajo y que ahora se encuentra en ensayos de Fase II/III en Italia, fue un anticuerpo denominado J08, que parecía ser capaz tanto de prevenir como de tratar el COVID-19.
Ahora, el mismo grupo, una colaboración entre científicos de Scripps Research y de Italia y Francia, ha observado exactamente cómo J08 se une a diferentes variantes de SARS-CoV-2 en distintas conformaciones, lo que explica qué hace que el anticuerpo monoclonal sea tan potente.
La investigación, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences, sugirió que el anticuerpo J08, debido a su flexibilidad, probablemente seguirá siendo efectivo contra futuras variantes de COVID-19.

“Aunque no podemos predecir qué variantes de COVID-19 surgirán en el futuro, comprender los detalles de J08 revela qué funciona contra el virus y quizás cómo podemos diseñar anticuerpos para que sean aún más potentes”, indicó Andrew Ward, autor principal del documento y profesor de Biología Computacional y Estructural Integrativa en Scripps Research.
Cuando una persona se expone a un virus como el SARS-CoV-2, su cuerpo genera una variedad de anticuerpos que se unen a diferentes secciones del virus para eliminarlo del cuerpo. Los científicos que diseñan vacunas y tratamientos contra COVID-19 están interesados en saber qué hace que algunos de estos anticuerpos producidos naturalmente, como el J08, sean más efectivos que otros.
En los meses posteriores a que Ward y sus colaboradores identificaran por primera vez al J08, quedó claro que el anticuerpo, a diferencia de muchos otros, era potente contra una diversidad de variantes de COVID-19.
En el nuevo trabajo, los investigadores determinaron la estructura tridimensional de J08 cuando se unía a la proteína espiga del SARS-CoV-2. Confirmaron que J08 se unió con éxito a las variantes Alfa, Beta, Gamma y Delta y neutralizó los virus, evitando que se repliquen.
Sin embargo, J08 se unió a la variante Omicron unas 7 veces más lentamente y luego se desprendió rápidamente. Se necesitó unas 4.000 veces más J08 para neutralizar completamente Ómicron SARS-CoV-2 en comparación con las otras variantes.

“Con variantes distintas de Ómicron, este anticuerpo se une rápidamente y no se desprende durante horas y horas -analizó el coautor Gabriel Ozorowski, científico senior del laboratorio Ward en Scripps Research-. Con Ómicron, inicialmente nos alegró descubrir que todavía se unía, pero se cae muy rápido. Identificamos los dos cambios estructurales que causan esto”.
El equipo demostró que, para todas las variantes, J08 se une a una sección muy pequeña del virus, un área que generalmente permanece igual incluso cuando el virus muta. Además, J08 podría colocarse en dos orientaciones completamente diferentes, como una llave que logra abrir una puerta, ya sea boca arriba o boca abajo.
“Esta huella pequeña y flexible es parte de por qué J08 es capaz de resistir tantas mutaciones; no lo afectan la unión de los anticuerpos a menos que estén en esa parte muy pequeña del virus”, señaló el también coautor Jonathan Torres, director de laboratorio del laboratorio Ward en Scripps Research.
Sin embargo, la variante Ómicron del SARS-CoV-2 tenía dos mutaciones (conocidas como E484A y Q493H) que cambiaron la pequeña área del virus que interactúa directamente con J08.
Ward y sus colaboradores descubrieron que si solo una de estas mutaciones está presente, J08 aún logra unirse y neutralizar el virus con fuerza, pero las mutaciones en ambos son las que lo hacen menos efectivo contra la variante Ómicron. Los investigadores dicen que los nuevos resultados respaldan los ensayos clínicos continuos del anticuerpo monoclonal basado en J08. “Creo que estamos bastante seguros de que las variantes futuras no tendrán necesariamente estas dos mutaciones críticas al mismo tiempo como Ómicron por lo que tenemos la esperanza de que J08 seguirá siendo muy eficaz”, concluyó Ozorowski.
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