
El coronavirus entra al organismo humano, y la infección puede manifestarse con fiebre, tos, cansancio, dolor de garganta o de cabeza, conjuntivitis, diarrea, sarpullido, entre otros síntomas. Pero también puede producir impactos menos esperables para un virus respiratorio. Los pacientes con COVID-19 sextuplican el riesgo de desarrollar disfunción eréctil. Además, a la inversa, las personas que ya tienen ese trastorno sexual son cinco veces más propensas a tener la infección por el coronavirus.
Esos datos que sirven de advertencia sobre los riesgos del coronavirus asociados a la disfunción eréctil fueron revelados por estudio italiano publicado en la revista Andrology. Es uno de los cientos de trabajos que han contribuido a desentrañar qué pasa cuando la infección por el coronavirus avanza en el organismo y lo afecta hasta producir disfunción eréctil.
Para el doctor Emmanuele Jannini, profesor de endocrinología y sexología médica en la Università degli Studi di Roma Tor Vergata, en Roma, Italia, los resultados del estudio “concuerdan con los mecanismos fisiopatológicos que relacionan la disfunción eréctil, la disfunción endotelial y COVID-19. Básicamente, la disfunción endotelial es común en ambas afecciones (COVID-19 y disfunción eréctil)”. Si se considera el riesgo para la salud sexual, entre los otros impactos del virus, las personas deberían adherir más a los cuidados de prevención, como el uso adecuado de la mascarilla, el distanciamiento, la ventilación y la vacunación.

Además del estudio en Italia, ya se han realizado estudios en otros países de Europa y Norteamérica, así como de Egipto, Turquía, Irán y Tailandia. Las estimaciones de la magnitud del problema varían enormemente. Un artículo de Ranjith Ramasamy, director de urología reproductiva del Instituto de Urología Desai Sethi de la Universidad de Miami, y sus colegas, descubrieron que el riesgo de disfunción eréctil aumentaba en un 20% después de tener el COVID-19.
Cuando los pacientes empezaron a acudir a la clínica con quejas de problemas de erección, el equipo del doctor Ramasamy descartaban alguna asociación con la infección. Pensaban que era un problema psicológico o por estrés en los pacientes. Pero con el tiempo, él y otros médicos comenzaron a ver un patrón. “Seis meses después de la infección inicial, los pacientes habían mejorado en general, pero seguían quejándose de estos problemas”, incluyendo tanto la disfunción eréctil como el bajo recuento de esperma, según Ramasamy, quien ha escrito varios artículos sobre el tema.
En tanto, el estudio de Jannini, fue uno de los primeros que señaló la asociación del coronavirus con la impotencia sexual. “Comunicar que la enfermedad puede afectar a tu vida sexual es un mensaje tremendamente poderoso”, especialmente para los hombres que todavía se resisten a la vacunación, dijo el doctor Jannini. “Las pruebas son muy sólidas”.
Las investigaciones realizadas a partir de exploraciones de imagen y biopsias indican que el coronavirus puede infectar el tejido del tracto genital masculino. Allí puede persistir mucho tiempo después de la infección inicial. Sin embargo, los científicos afirman que es demasiado pronto para asegurar que la relación con la disfunción eréctil sea la única causa, porque tienen en cuenta que puede haber factores, tanto psicológicos como fisiológicos, que intervienen en la producción y el mantenimiento de una erección.

La pandemia llevó el aislamiento social y al aumento de la ansiedad y la depresión. Esas situaciones también pueden influir. “Las erecciones de los hombres son más complicadas de lo que la gente cree”, afirmó el doctor Justin Dubin, coautor de un artículo sobre el impacto adverso del COVID-19 en la salud de los hombres. Se necesita un buen flujo sanguíneo, buenos niveles hormonales, específicamente de testosterona, un buen estado de ánimo y estar excitado. “Si alguna de estas cosas va mal, puedes tener problemas para conseguir una erección”, afirmó Dubin.
Para Joseph Katz, profesor de la Facultad de Odontología de Florida, Estados Unidos, la pandemia es la confluencia perfecta de factores que convergen para provocar la disfunción eréctil. Algunos investigadores especulan que la disfunción eréctil puede estar relacionada con la bien documentada pérdida de la capacidad gustativa y olfativa que experimentan los pacientes de Covid, ya que estos sentidos desempeñan un papel importante en la excitación sexual. Es a través de los olores como se enciende el mecanismo de excitación en el cerebro. Entonces, al alterarse el sentido del olfato por la infección, podría influir en la capacidad de tener erecciones.
Como mínimo, los hombres necesitan unos vasos sanguíneos sanos y un buen flujo de sangre para desarrollar y mantener la erección. El coronavirus puede dañar los vasos sanguíneos y el revestimiento de los mismos, llamado endotelio, ya que se une a los receptores moleculares que abundan en las células endoteliales.

Los vasos pueden no constreñirse y estirarse como es necesario para permitir el flujo de sangre al pene. La lesión de los vasos sanguíneos también puede contribuir a complicaciones más graves del COVID-19, como ataques cardíacos, ataques cerebrovasculares y coagulación anormal. Pero los problemas vasculares pueden manifestarse primero en los órganos sexuales, porque los vasos allí son muy pequeños.
La disfunción eréctil y las enfermedades cardiovasculares comparten factores de riesgo -como el sobrepeso grave, las enfermedades metabólicas como la diabetes, el tabaquismo y la edad avanzada- que también aumentan las probabilidades de padecer COVID grave. “La arteria del pene tiene una décima parte del tamaño de una arteria coronaria, y cuando se tiene un vaso más estrecho aparecerá allí primero, incluso antes de que se vea en una arteria más grande”, dijo el doctor T. Mike Hsieh, director de salud masculina en la Universidad de California, San Diego.
La disfunción eréctil puede preceder a un ataque al corazón en unos cinco años, dijo, y puede ser una señal temprana de que hay otros factores de riesgo subyacentes. Por sus implicancias, el paciente con disfunción eréctil debería ser también derivado a un profesional de atención primaria o a un cardiólogo para asegurarse de que su colesterol está controlado, su diabetes está bajo control, para discutir el control de peso, el estilo de vida o los cambios en la dieta. La disfunción eréctil puede indicar el camino hacia un mejor diagnóstico del Covid largo, de acuerdo con el doctor Jannini, o incluso el deterioro de la salud mental.

“Si tienes un paciente que ha sobrevivido al COVID, y quieres saber si tiene COVID largo o no, simplemente pregúntale cómo le va en la cama”, dijo el doctor Jannini en diálogo con el diario The New York Times. “Si tiene una vida sexual normal, la posibilidad de que tenga Covid largo grave es muy, muy baja”.
Si no se trata, la disfunción eréctil puede provocar más complicaciones. Los casos de enfermedad de Peyronie, una afección que provoca erecciones curvas y dolorosas como resultado del tejido cicatrizal fibroso acumulado en el pene, y la orquitis, que es la inflamación de uno o ambos testículos, se han desarrollado en hombres que han tenido COVID-19, según investigaciones publicadas.
Los hombres que no tienen erecciones normales durante varios meses pueden desarrollar tejido cicatricial y fibrosis, lo que hace que la disfunción eréctil sea más difícil de tratar e incluso puede provocar el acortamiento del pene. La disfunción eréctil puede resolverse por sí sola, pero el doctor Hsieh animó a los hombres con síntomas a acudir a sus médicos, y más pronto que tarde. “Si tiene estos problemas, no espere”, dijo. “En su mayor parte, podemos recuperar la vida sexual de los hombres”.
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