
La variante Ómicron del coronavirus todavía sigue circulando por el mundo. En algunos países de Europa y Asia, esa variante está produciendo repuntes de casos de COVID-19, e investigadores científicos buscan aclarar cuáles son las características particulares de esa variante de preocupación que favorecen que se propague más rápido que las anteriores.
Ahora, se encontró que Ómicron puede sobrevivir el doble de tiempo en superficies, como el plástico, el papel y la piel, en comparación con la cepa original de Wuhan, que dio lugar a la pandemia. Por esto, lavarse las manos es una medida clave.
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Se sabe que hay diferentes vías de propagación del coronavirus. Una posibilidad es cuando una persona inhala el aliento de otra persona que tiene la infección y está cerca. Otra situación es cuando alguien comparte la misma habitación durante un período de tiempo con una persona con el COVID-19 (que puede no tener síntomas) aunque no estén muy cerca. Incluso la propagación puede producirse hacia otras habitaciones. Además, existe la posibilidad de que se transmita al tocar superficies que están contaminadas por el coronavirus al haber estado en contacto con personas que estaban infectadas.
De acuerdo con dos nuevos trabajos realizados en Japón y Hong Kong, que aún no han sido revisados por otros investigadores, en condiciones experimentales, la variante Ómicron del coronavirus sobrevive al menos el doble de tiempo en superficies como el plástico, el papel y la piel que la cepa original surgida en Wuhan, China. Esta diferencia puede ayudar a explicar cómo esa variante se ha vuelto tan contagiosa en el mundo.
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Los nuevos estudios son preprints, lo que significa que se han publicado en línea antes de ser revisados cuidadosamente por expertos externos y publicados en una revista académica. Para el primer estudio, los investigadores japoneses tomaron muestras de las principales variantes de coronavirus y los cultivaron en células en el laboratorio. Concentraron y purificaron estas muestras y luego las extendieron en cuadrados de plástico y piel de cadáveres humanos. Mantuvieron las muestras en aire caliente, a unos 77 grados.
En el plástico, la cepa original de Wuhan sobrevivió unas 56 horas. La mayoría de las otras variantes probadas, incluidas Alfa, Beta, Delta y Ómicron, sobrevivieron más de tres veces más.
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Ómicron todavía podía detectarse 193 horas - ocho días - después de su aplicación. En la piel, la cepa Wuhan podía detectarse después de ocho horas. Otras variantes duraron más del doble, y Ómicron aún podía detectarse después de 21 horas.
Para el segundo estudio, investigadores de Hong Kong esparcieron muestras de la cepa original del coronavirus y de la variante Ómicron sobre cuadrados de acero inoxidable, plástico, vidrio y papel.
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El virus original sólo pudo detectarse durante unos dos días en acero inoxidable y plástico, y durante unos cuatro días en vidrio, pero la variante Ómicron pudo seguir detectándose durante unos siete días en esas superficies. También sobrevivió más tiempo en tejidos y papel de impresora.

A pesar de los resultados, los investigadores subrayaron que la vía principal de transmisión del coronavirus es el aire, especialmente en los ambientes cerrados, y el escaso distanciamiento entre las personas. “Ómicron se sigue transmitiendo principalmente por contacto cercano y por aerosol”, escribió en un correo electrónico a la CNN Leo Poon, investigador del estudio y profesor de salud pública de la Universidad de Hong Kong. “Sólo queremos destacar que también debemos prestar atención a la higiene de las manos y a la desinfección de las superficies contaminadas”, agregó.
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Poon afirmó que las cosas que son tocadas con frecuencia por varias personas, como las manijas de las puertas, los pasamanos y los botones de los ascensores, son buenos lugares para centrar sus esfuerzos de limpieza. Aclaró que su equipo estudió la cepa BA.1 de Ómicron, y sus conclusiones no se refieren necesariamente a la más reciente BA.2, que está avanzando ahora en Europa.
Otra investigadora que no participó en los estudios, Linsey Marr, ingeniera medioambiental y científica de aerosoles de Virginia Tech, de los Estados Unidos, también expresó que aunque la variante Ómicron puede sobrevivir más tiempo en las superficies, es más probable que las personas se contagien al inhalar el virus que al toca algo contaminado.
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“Creo que quizá las superficies podrían ser un poco más importantes de lo que eran con la cepa original. Sin embargo, no creo que eso signifique que las superficies sean dominantes”, dijo Marr, que revisó los estudios pero no participó en la investigación. “Estoy segura de que la inhalación de aerosoles sigue siendo el modo de transmisión dominante”, subrayó.
Detectar el virus durante siete días en una superficie puede parecer mucho tiempo, pero Marr dice que Ómicron probablemente no se quede tanto tiempo en el mundo real. “Eso no me asusta, porque las condiciones experimentales que utilizaron en este estudio son muy diferentes a las de la vida real”, opinó. En un entorno de laboratorio, los investigadores esparcen cantidades relativamente grandes del virus en un medio de crecimiento en el aire caliente de una habitación. En la vida real, los virus no tienen estas condiciones tan cómodas.
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Marr afirma que lo importante de los estudios es que Ómicron es más resistente que los virus causantes de Covid-19 que hemos visto antes. “Eso no significa que haya que andar limpiando todo el tiempo”, dijo. Lo más importante sigue siendo la ventilación, la filtración del aire y, cuando se trata de superficies, las manos. “Si te lavas las manos, se interrumpe la transferencia del virus de las superficies a la nariz o la boca”, explicó.
Según la Organización Mundial de la Salud, la variante Ómicron se compone de varios sublinajes genéticamente relacionados, entre ellos BA.1, BA.2 y BA.3. A nivel mundial, el BA.1 ha sido el linaje predominante de Ómicron. Sin embargo, la proporción de secuencias notificadas con BA.2 ha aumentado en relación con el BA.1 en las últimas semanas, y es el sublinaje predominante de Ómicron en varios países.
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Los sublinajes BA.1 y BA.2 tienen algunas diferencias genéticas, que puede hacerlos antigénicamente distintos. Se ha documentado la reinfección con BA.2 después de la infección con BA.1. Pero “los datos iniciales de los estudios a nivel de población sugieren que la infección con BA.1 proporciona una protección sustancial contra la reinfección con BA.2, al menos durante el período limitado del que se dispone de datos”, informó la agencia sanitaria.
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