
Más de 262 millones de personas en el mundo se han contagiado el coronavirus. Aún los factores que hacen que las personas estén en mayor o en menor riesgo de desarrollar la enfermedad COVID-19 aún siguen en estudio.
Ahora, una investigación realizada en el Reino Unido sugiere que las personas con afecciones alérgicas, como la rinitis alérgica (o fiebre del heno) y el eczema atópico, pueden tener un menor riesgo de infección por COVID-19, sobre todo si también padecen asma.
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El trabajo se basó en analizar a la población de adultos del Reino Unido y fue publicado en línea en la revista respiratoria Thorax. Contrariamente a los resultados de estudios recientes, la investigación indica que la edad avanzada, el sexo masculino y otras afecciones subyacentes no están relacionados con un mayor riesgo de infección.
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Según los investigadores, cada vez hay más datos que sugieren que al menos algunos factores de riesgo de desarrollar COVID-19 pueden ser distintos de los que predisponen a padecer una enfermedad grave y a necesitar cuidados intensivos.
Para profundizar en esta cuestión y averiguar la contribución de los factores demográficos, socioeconómicos, el estilo de vida, la dieta, el tratamiento médico y las enfermedades subyacentes al riesgo de desarrollar COVID-19, los investigadores recopilaron información detallada sobre los posibles factores de riesgo de la infección entre los adultos del Reino Unido entre mayo de 2020 y febrero de 2021.
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A todos los participantes se les pidió que dieran información sobre su edad, las circunstancias del hogar, el trabajo, el estilo de vida, el peso, la altura, las condiciones médicas de larga data, el uso de medicamentos, el estado de vacunación, la dieta y la ingesta de suplementos cuando se unieron al estudio y luego nuevamente en los meses posteriores.
De las 16.081 personas elegibles para el estudio, 15.227 completaron al menos un cuestionario de seguimiento mensual posterior 30 días o más después de entrar en el estudio; y 14.348 completaron el cuestionario final el 5 de febrero de 2021 o antes. La edad media de los participantes era de 59 años; el 70% eran mujeres; y el 95% identificó su origen étnico como blanco.
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En total, 446 participantes (casi el 3%) tuvieron al menos un episodio de infección confirmada por COVID-19, determinado por una prueba de PCR durante el período de estudio, y 32 fueron ingresados en el hospital. Los investigadores tuvieron en cuenta una serie de factores potencialmente influyentes: edad: sexo: duración de la participación en el estudio: etnia: frecuencia de las pruebas: etnia; educación; privación; ingresos del hogar; tipo de vivienda; asma; alergias; uso de medicamentos inmunosupresores, corticosteroides inhalados y broncodilatadores; estado de vacunación contra la BCG; ingesta de frutas, verduras y ensaladas; y uso de suplementos nutricionales, entre otros.

En consecuencia, surgieron ciertos factores que se asociaron de forma independiente con una mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad COVID-19. Las personas de etnia asiática/británica tenían más del doble de probabilidades de infectarse que las personas blancas.
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Del mismo modo, el hacinamiento en el hogar; la socialización con otros hogares en la semana anterior; el número de visitas a lugares públicos cerrados; desempeñar un rol presencial frente a otras personas que no sea en la atención sanitaria y social; y el sobrepeso/obesidad se asociaron con un mayor riesgo. Y cuanto mayor era el número de personas que compartían el hogar y el número de visitas a lugares públicos cerrados, mayores eran las probabilidades de infectarse, según los resultados.
Pero la enfermedad atópica (provocada por alérgenos), que incluye el eczema/dermatitis y la fiebre del heno/rinitis alérgica, se asoció de forma independiente con un 23% menos de probabilidades de desarrollar la infección que en aquellos que no tenían enfermedad atópica o asma. Entre los que tenían enfermedad atópica y asma, el riesgo era aún menor: un 38%. Esta asociación se mantuvo incluso después de tener en cuenta el uso de inhaladores de esteroides.
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La toma de fármacos para amortiguar la respuesta del sistema inmunitario (inmunosupresores) también se asoció con un 53% menos de probabilidades de infección por COVID-19, aunque esto puede reflejar un mayor blindaje de la infección por parte de estos pacientes, dicen los investigadores. Pero la edad, el sexo, otras condiciones médicas, la alimentación y el uso de suplementos no se asociaron con el riesgo de infección.
Se trata de un estudio de observación y, como tal, no puede establecer la causa. Por lo cual, los investigadores reconocen algunas limitaciones de su estudio. Entre ellas, la falta de supervisión de las pruebas con los hisopados y la dependencia de los resultados de las pruebas rutinarias, que suelen estar motivadas por los síntomas, por lo que es posible que no se hayan tenido en cuenta los casos de personas que tuvieron la infección sin síntomas.
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Además, los participantes se ofrecieron como voluntarios, por lo que algunas minorías étnicas, en particular las personas de raza negra, africana y caribeña, estaban infrarrepresentadas en el estudio. No obstante, los investigadores concluyen: “Este amplio estudio prospectivo basado en la población muestra que existe una superposición limitada entre los factores de riesgo de desarrollar COVID-19 y los de ingreso en la unidad de cuidados intensivos y muerte, tal y como se informa en las cohortes hospitalizadas”.

Consultado por Infobae, el médico Pablo Moreno, presidente de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica dijo: “Desde el inicio de la pandemia, se observó que las personas con alergias tenían menor prevalencia de COVID-19. Aunque vale aclarar que eso no significa que los pacientes con alergias estén exentos de tener el coronavirus”. Entre el 70 y el 90% de los casos de asma son casos de asma por alergias, puntualizó. “Esta nueva investigación realizada en el Reino Unido trae un poco de tranquilidad para esas personas ya que confirma que las personas con alergias, incluyendo asma por alergias, tienen menor riesgo de tener el COVID-19″, comentó Moreno.
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Este año, la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica salió a aclarar las diferencias entre rinitis alérgicas y COVID-19. La ritinis es una enfermedad que puede tener diversos orígenes, aunque la causa más frecuente es alérgica. Más del 20% de nuestra la población padece esta patología.
Los síntomas de rinitis son principalmente estornudos, prurito en nariz y ojos, secreción mucosa tipo acuosa y obstrucción nasal. La mayor parte de los casos tienen una historia clínica de haberla tenido en épocas anteriores y que, en su mayoría, no hay presencia de fiebre. “De todos modos, en virtud de estas últimas recomendaciones, creemos importante aclarar que la rinitis puede ser también de causa infecciosa y por lo tanto, puede generar episodios de fiebre”, afirmó la asociación médica.
En cambio, cuando se trata de COVID-19, a los síntomas de la rinitis se le pueden sumar dolor de garganta, fiebre, dolores musculares, falta de aire, vómitos y/o diarrea. “En tiempos de pandemia como los que atravesamos, no hay que descuidarse y las medidas de prevención continúan siendo estrictamente necesarias. Nos referimos al distanciamiento social, la higiene y el uso correcto del barbijo tapando nariz, boca y mentón”, recomendaron. También la vacunación completa y la ventilación cruzada y permanente de los ambientes cerrados con no convivientes son claves hoy para evitar el contagio. El coronavirus puede quedar suspendido en el aire por varias horas si los ambientes no se abren. El virus puede ser exhalado por personas con o sin síntomas que se encuentren en esos lugares.
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