
La pandemia por COVID-19 y la emergencia sanitaria global que desencadenó puso el foco en la búsqueda de tratamientos y vacunas seguros y eficaces para prevenir el nuevo virus. Y en simultáneo, casi como un efecto no deseado, postergó investigaciones importantes en vacunas, como la búsqueda de una vacuna contra el Virus Sincicial Respiratorio (VSR), que causa bronquiolitis en bebés recién nacidos y neumonía bilateral que puede ser grave en adultos mayores.
Ahora, cuando la coyuntura permite a la ciencia quitar un poco la mirada de lo urgente, vuelven a ponerse sobre la mesada del laboratorio investigaciones que habían sido postergadas en este tiempo.
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Y sin dudas, una de las grandes deudas de la medicina es hallar una vacuna capaz de prevenir la infección por VSR, la enfermedad respiratoria que causa las hospitalizaciones de más bebés recién nacidos en el mundo y la que más neumonías de origen viral causó a lo largo de la historia, con altas tasas de mortalidad en adultos mayores.
En el mundo se llevan a cabo tres estudios para una vacuna contra el VSR en adultos saludables de 18 a 85 años de edad y uno en mujeres embarazadas sanas de 18 a 49 años de edad.
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Más de 2.000 adultos sanos de 18 a 85 años de edad ya fueron inoculados con esta vacuna con la formulación del laboratorio Pfizer, que se encuentra en Fase III “con un perfil de seguridad muy alentador”, según adelantó a Infobae el médico especialista en medicina interna y neumonólogo Alexis Doreski (MN 141.740), investigador principal en el ensayo que tiene lugar en Fundación Respirar.
Se trata del estudio Renoir, global, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, que el laboratorio presentó en septiembre en Nueva York y en el que espera inscribir aproximadamente a 30.000 participantes de 60 años o más.
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El trabajo cuenta con otros dos centros de investigación en la Argentina: una se desarrolla en el Hospital Militar Central y está a cargo del médico pediatra Gonzalo Pérez Marc, en tanto la tercera la dirige el investigador Conrado Llapur, en la Clínica Mayo de la provincia de Tucumán.
“Se trata de una vacuna que viene mostrando un perfil de seguridad muy bueno, inclusive en embarazadas en tercer trimestre a quienes se les aplicaría con la intención de lograr la inmunización vertical a los recién nacidos, esto es, que nazcan bebés protegidos contra la bronquiolitis”, detalló Doreski, quien resaltó que el estudio de esta vacuna es “una de tantas cosas importantes que se suspendieron por lo urgente en el marco de la pandemia”. “Es una necesidad de salud pública insatisfecha que vuelve a retomarse”, insistió.
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Consultado acerca de quiénes se ven más gravemente perjudicados por esta enfermedad, Doreski destacó que “afecta a los dos extremos de la vida, los recién nacidos y niños pequeños y adultos mayores”. “En los dos extremos de la vida es cuando está la mayor sensibilidad en las vías respiratorias, y el virus sincicial da una neumonía bilateral severa que puede requerir internación y asistencia respiratoria en adultos mayores con factores de riesgo”, explicó el neumonólogo, quien ahondó: “Desde la década del 50 se aisló el virus sincicial respiratorio, y desde ese momento la ciencia no le encontró solución. La inmunidad natural dura muy poco tiempo con lo cual hay una gran cantidad de empresas farmacéuticas que hace años buscan soluciones para este problema de salud pública con antivirales o con vacunas”.
Y tras asegurar que “el virus sincicial es la primera causa de neumonía de origen viral en adultos mayores si no se tiene en cuenta el COVID”, Doreski enfatizó que “especialmente pacientes con patología respiratoria como EPOC o asma o con patología cardiológica como insuficiencia cardiaca son muy susceptibles y tienen mucho riesgo de desarrollar neumonía severa por causa de este virus”.
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“Muchas veces los niños traen el virus del jardín y contagian a sus abuelos, por eso es tan importante contar con vacunas y tratamientos antivirales específicos para estas dos poblaciones”, consideró.
Acerca de cómo infecta el VSR y el mecanismo de la vacuna

El virus VSR tiene dos proteínas predominantes en su superficie. “Si tomamos a estas proteínas como ‘etiquetas’ así como la proteína Spike recubre el SARS-CoV-2 en su superficie, estas proteínas superficiales del VSR se llaman G y F -detalló Doreski-. La proteína G busca los filamentos (cilios) de la vía aérea para adherirse. Y una vez adherida en nuestra vía aérea, la proteína F o de fusión se une a una célula nuestra y comienza su replicación o copiado del virus”.
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“Esta proteína F del virus cambia su conformación desde una proteína de prefusión a una de post fusión, con algunos cambios estructurales por haberse unido a una célula humana”, continuó el neumonólogo, quien precisó: “Esta proteína funciona como un antígeno (algo que hace que reaccione nuestro sistema inmune y genere anticuerpos) y la proteína G también puede funcionar como un antígeno o cebador de nuestro sistema inmune”.
Las vacunas de subunidad F de prefusión, como la del laboratorio Pfizer que se estudia en el país, “utilizan esta conformación previa a la unión con la célula humana y muestran gran perfil de seguridad hasta el momento”.
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Las personas interesadas en participar del estudio pueden informarse e inscribirse en la página vsr.com.ar
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