
El sentido del tacto ha sido uno de los grandes ausentes en la relación de los seres humanos desde el inicio de la pandemia porque el distanciamiento físico pasó a ser una de las medidas de prevención contra el coronavirus. Es el sentido que permite percibir las cualidades de los objetos y el entorno, como la presión, temperatura, textura y dureza, y se extiende por todo el cuerpo a través de la piel. Los ganadores del Premio Nobel de Medicina 2021 son los científicos David Julius y Ardem Patapoutian que aportaron descubrimientos claves para entender cómo funciona el sentido del tacto. Sus hallazgos podrían ayudar al desarrollo de terapias para trastornos que causan diferentes dolores.
“Es un premio muy merecido”, dijo a Infobae la científica Ana Belén Elgoyhen, doctora en bioquímica, investigadora superior del CONICET y profesora de farmacología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Elgoyhen trabajó con uno de los galardonados, el doctor Julius, en los años noventa en Estados Unidos.
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“En un momento en que aún no se había realizado la secuenciación del genoma humano, el doctor Julius hizo un trabajo de hormiga porque fue buscando cuál era el gen que estaba asociado al estímulo de la sustancia química que hay en el ají -comentó la investigadora-. A partir de su hallazgo de receptores del sentido del tacto, y luego con otros descubrimientos del otro ganador Patapoutian, hoy se sabe mejor cómo los organismos, incluyendo los seres humanos, pueden sensar si se encuentran frente a temperaturas altas o bajas, una cuestión que no es menor para la supervivencia”.

Quizá -dijo Elgohyen- se da por sentado el sentido del tacto, pero percibir el calor o el frío tiene que ver con la supervivencia del organismo. “Sentir dolor es un mecanismo de supervivencia para defenderse de estímulos nocivos. Si no se siente la baja o la alta temperatura, el organismo no se da cuenta que puede estar en riesgo su vida”, afirmó.
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Los receptores del sentido del tacto que descubrió Julius son canales iónicos que disparan mecanismos neuronales. “Julius usó la sustancia química del ají como si fuera un cebo para pescar. El descubrió cuál era el gen que codifica para una proteína que se unía a esa sustancia química exactamente”.
En tanto, el otro ganador del Nobel Patapoutian encontró genes que responden a los cambios de la presión del ambiente, como al tocarse las manos o por la presión arterial interna del organismo. Son canales iónicos también, explicó Elgohyen.
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Los hallazgos tienen y tendrían más beneficios para la humanidad. “Podrían servir para el desarrollo de fármacos para la hipertensión y para otros problemas de salud”, señaló la investigadora.
En tanto, Andrés Politi, de la Sociedad Argentina de Dermatología, consideró también que los ganadores del Nobel de Medicina 2021 hicieron descubrimientos fundamentales para comprender el sentido del tacto. El tacto es el primer sentido que desarrolla el ser humano. Como fetos en el útero, antes de que pueda oír, oler o saborear, ya el sentido del tacto está activo. Durante el embarazo, los gemelos incluso se acercan para tocarse.
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El doctor Julius usó la sustancia del ají, que hoy forma parte de un medicamento, comentó a Infobae el doctor Politi. La capsaicina tópica se usa para aliviar el dolor leve en los músculos y las articulaciones causado por la artritis, dolores de espalda, esguinces musculares, moretones, calambres y esguinces. Si bien el fármaco se usa desde hace mucho, las investigaciones de los ganadores del Nobel han contribuido a entender los mecanismos de acción, según el experto.
La capsaicina es una sustancia que se encuentra en los ajíes o chiles. Su acción consiste en afectar las células nerviosas de la piel que están asociadas con el dolor, lo que provoca una disminución de la actividad de estas células nerviosas y una menor sensación de dolor.
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“Los hallazgos de los ganadores de los Nobel podrían contribuir al desarrollo de terapias para dolores de origen periférico, como la neuralgia postherpética o por la picazón por diferentes enfermedades”, comentó Politi a Infobae.
Para médica Cristina Pascutto, de la Sociedad Argentina de Dermatología, “el aporte de los ganadores del Premio Nobel de Medicina 2021 ha sido clave para comprender los mecanismos del tacto en relación a diferentes trastornos como pruritos y neuralgia postherpética”. Además, “hay que tener en cuenta que la piel nos protege, nos contiene y nos comunica con el entorno, con las sensaciones de calor y frío. Aunque generalmente la damos por descontado, la piel es el único órgano del tacto y hay que cuidarla, tanto con precauciones para evitar quemaduras domésticas como la exposición al Sol”.
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