
La humanidad padece otra epidemia más silenciosa, pero muchas chances de ser controlada: se calcula que más de 58 millones de personas tienen el virus de la hepatitis C en el planeta. Pero solo el 21% accedió a su diagnóstico porque en muchos casos la infección no da síntomas o porque hay diferentes obstáculos que hacen que las personas no puedan consultar y hacerse un testeo. Esa brecha impide que los afectados por la hepatitis C no reciban los beneficios de los tratamientos actuales con antivirales de acción directa que permiten controlar la infección.
Pero hay un horizonte: los países han consensuado que se puede eliminar la epidemia de hepatitis C como problema de salud pública para el año 2030. Para eso, será clave acelerar el acceso al diagnóstico y la comunidad en general podrá colaborar al hacerse un autotesteo a partir de la saliva, que la Organización Mundial de la Salud ya avaló. Lo aconsejó enfáticamente para que se sume en el abanico de pruebas que se hacen en los programas y las campañas para el control de la hepatitis viral. Hoy es el Día Mundial contra la Hepatitis.

La estrategia mundial contra la hepatitis busca diagnosticar al 90% de las personas con el virus de la hepatitis C y tratar al 80% de las diagnosticadas. En un comunicado, la OMS señaló que algunas personas están en mayor riesgo de adquirir la infección. “En muchos entornos, las personas de poblaciones clave, en particular los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y las personas que se inyectan drogas, tienen altas tasas de infección por el virus de la hepatitis C, pero no se benefician de las pruebas y el tratamiento”.
Recientemente, la agencia sanitaria emitió pautas técnicas sobre el uso de los autotesteos que podrán ser incorporados y ofrecidos por los gobiernos en sus programas nacionales para llegar a las personas que de otro modo no se someterían a las pruebas convencionales. Para ayudar a garantizar la calidad, se publicaron las especificaciones técnicas para la precalificación de los productos de autodiagnóstico del virus de la hepatitis C. “Es probable que los kits de autodiagnóstico del VHC estén disponibles en breve”, aclararon.
La experiencia positiva de los últimos años en el uso de autotesteo para la pandemia del VIH-sida hizo que se empezara a pensar en la incorporación del autotesteo a partir de la saliva para la vigilancia de la hepatitis C. “El autotest del VIH ha sido una herramienta eficaz para acelerar el progreso hacia la consecución de los objetivos mundiales, y muchos programas nacionales se han beneficiado de la disponibilidad del autotest del VIH para apoyar la continuidad de los servicios esenciales en el contexto de la COVID-19”, dijo la doctora Meg Doherty, Directora de los Programas Mundiales de VIH, Hepatitis e ITS de la OMS.

“Animamos a los países y a los programas nacionales a que empiecen a planificar la introducción del autodiagnóstico del virus de la hepatitis C también, especialmente para las poblaciones prioritarias y las regiones con mayores carencias en la cobertura de las pruebas”, indicaron. La OMS contó con apoyo de Unitaid, una iniciativa internacional que promueve el acceso al tratamiento de enfermedades como el VIH, la malaria y la tuberculosis en poblaciones de países en vías de desarrollo.
“El autotesteo ahora avalado por OMS se hace a partir de la saliva de la persona. Mide anticuerpos del virus de la hepatitis C. El resultado se obtiene muy rápido, y no requiere contar con un equipamiento como ocurre con los tests convencionales. Generalmente, los médicos indicamos un test a partir de una muestra de sangre que requiere un laboratorio”, explicó a Infobae el doctor Adrián Gadano, presidente de la Fundación Icalma, especialista en hepatitis virales de la Sección Hepatología del Hospital Italiano de Buenos Aires y ex presidente de la Sociedad Argentina de Hepatología.
Recientemente, hubo estudios en diversos países que demostraron que el autotesteo a partir de la saliva garantiza alta sensibilidad y especificidad para hacer el diagnóstico de infección por el virus de la hepatitis C. “Con la recomendación de la OMS, se podrá impulsar el uso del autotesteo para que las personas puedan sortear barreras económicas, transporte, en casos en que no tienen cobertura médica, o cuando se encuentran en lugares inhóspitos y distantes de los centros de salud y los hospitales”, sostuvo el doctor Gadano.

También el autotesteo se puede usar en campañas masivas de salud pública en plazas y parques en ciudades. “Sin dudas, contar con el autotesteo será una oportunidad para alcanzar la detección universal de la hepatitis C, porque muchas personas que tienen el virus y aún no lo saben”, enfatizó Gadano.
En tanto, Fernando Bessone, profesor titular de gastroenterología de la Facultad de Medicina y jefe del Servicio de gastroenterología y hepatología del Hospital Centenario de la Universidad Nacional de Rosario, comentó a Infobae: “Las personas deberían tener en cuenta que el virus de la hepatitis C existe y que puede llevar a la cirrosis y al trasplante. No hay vacunas aún contra ese virus, y muchas personas no tienen síntomas y no saben que lo tienen. Por eso, así como se hacen chequeos para las mamas o la próstata, se deberían hacer más testeos para hepatitis”.

Hoy se cuenta con un tratamiento efectivo -subrayó el doctor Bessone- que en dos meses puede curar la infección si el paciente no tiene cirrosis. Con los testeos, la gente puede acceder al tratamiento y controlar el virus a tiempo. Tengo la esperanza que el mundo pueda controlar esta epidemia en 2030”.
“Mientras se avance con los tests rápidos de sangre -que detectan el virus- o los de saliva - que detectan que el organismo humano produjo anticuerpos porque ya tiene la infección- también los médicos deberían pedir un análisis de la enzima transaminasa. Las personas que han estado en riesgo de haber adquirido la infección, como las que comparten jeringas, con parejas múltiples, entre otros”, aconsejó el doctor Bessone.
El análisis de la enzima transaminasa “debería ser realizado en personas que vayan a un consultorio por el motivo que sea, como se hace el análisis de glucemia -dijo Bessone-. Todo ayudará a evitar a que haya más casos de personas con hepatitis C no detectada ni tratada, que a largo plazo pueden desarrollar cirrosis sin que se den cuenta”.
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