
Un grupo de investigadores en Canadá han desarrollado una nueva herramienta que puede predecir las probabilidades de una persona de desarrollar demencia a medida que envejece, algo que según dicen puede ayudar a los mayores de 55 años a estar preparados para afrontar la enfermedad.
Cabe destacar que no existe cura ni tratamiento para la demencia, pero un tercio de las personas que desarrollan la afección podrían haber retrasado o detenido la aparición cambiando su estilo de vida, dicen los investigadores del Hospital de Ottawa y la Universidad de Ottawa.
La calculadora funciona para personas de 55 años o más, lo que les permite comprender mejor la salud de su cerebro y cómo pueden reducir su riesgo.
La herramienta se desarrolló en base a una encuesta que involucró a más de 75 mil personas de la provincia de Ontario en Canadá y sirve para predecir el riesgo durante los próximos 5 años de vida del individuo, no más lejos en el futuro.
De acuerdo a los investigadores, el riesgo de demencia se puede compensar cambiando ciertos hábitos de vida, como tener una actividad física constante, una alimentación saludable, reduciendo el consumo de alcohol y tabaco y mantener controlada la diabetes y la presión arterial alta.

“Lo que distingue a esta calculadora de riesgo de demencia es que no es necesario visitar a un médico para realizar ninguna prueba”, dijo la Dra. Stacey Fisher, autora del estudio.
“La gente ya tiene toda la información que necesita para completar la calculadora en la comodidad de su hogar”, agregó.
Los factores de la Herramienta de riesgo de la población de demencia (DemPoRT) incluyen la edad, el tabaquismo y la exposición, el consumo de alcohol, los niveles de actividad física, el estrés y la dieta.
El equipo también considera el “sentido de pertenencia” que siente la persona, el origen étnico, el estatus migratorio, el estatus socioeconómico del vecindario en el que viven, el nivel educativo, las actividades en las que requieren asistencia y el estado civil.
Incluso analizan la cantidad de idiomas que habla, ya que esto puede tener un impacto en el poder y la función general del cerebro, así como en otras condiciones de salud.
“Esta herramienta les dará a las personas que la completen pistas sobre lo que pueden hacer para reducir su riesgo personal de demencia”, dijo el Dr. Peter Tanuseputro, autor principal del estudio.

Para Tanuseputro la inclusión de variables sociodemográficas en la herramienta fue una enseñanza de la pandemia del COVID-19, pues con ella quedó evidenciada que la etnia y el vecindario (lugar donde se vive) juegan un papel importante en nuestra salud.
“Era importante incluir esas variables en la herramienta para que los responsables políticos puedan comprender cómo las diferentes poblaciones se ven afectadas por la demencia y ayudar a garantizar que las estrategias de prevención sean equitativas”, resaltó el científico.
La calculadora de demencia se agregará a una lista de calculadoras existentes en Project Big Life que ayudan a los canadienses a estimar su propia esperanza de vida y se puede adaptar a otros países.
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