A 40 años de los primeros casos de VIH en el mundo, la historia de una epidemia que aún sigue vigente

Fueron atendidos en diferentes hospitales de EEUU por cuadros de neumonía. Dos años después se identificó el virus, que tuvo su origen a partir de la caza de chimpancés en África. La investigación y la experiencia ganada por esa epidemia ahora ayuda para el control de la pandemia del coronavirus

Los primeros casos reportados de neumonías por un hongo ocurrieron el 5 de junio de 1981 en los Estados Unidos. Con la investigación científica, se descubrió más adelante que los pacientes habían adquirido la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que había afectado su sistema inmune. Al debilitar al sistema inmune, se favorecía la entrada a otros gérmenes/
NIAID
Los primeros casos reportados de neumonías por un hongo ocurrieron el 5 de junio de 1981 en los Estados Unidos. Con la investigación científica, se descubrió más adelante que los pacientes habían adquirido la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que había afectado su sistema inmune. Al debilitar al sistema inmune, se favorecía la entrada a otros gérmenes/ NIAID

Hace 40 años, cinco jóvenes de los Estados Unidos enfermaron de una extraña infección pulmonar. Ingresaron en tres hospitales, y desconcertaron a sus médicos. Dos de esos hombres murieron poco después de ser ingresados, y las biopsias de los cinco confirmaron que estaban gravemente enfermos de neumonía por un raro hongo oportunista que normalmente sólo ataca a personas gravemente enfermas e inmunodeprimidas.

Resultaba extraño: porque ese hongo no debería haber infectado a hombres jóvenes de entre 29 y 36 años, y mucho menos a cinco a la vez. Se trataba de los primeros casos reportados de personas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que causó una epidemia en el mundo que aún sigue vigente. Con el tiempo, se descubrió que la infección por el VIH afectaba al sistema inmune y aumentaba el riesgo de infecciones por otros gérmenes.

El día 5 de junio de 1981, los médicos informaron sobre el pequeño grupo de casos misteriosos en una breve carta de 521 palabras dirigida al Morbidity and Mortality Weekly Report, la principal publicación de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos.

Menos de un mes después, el médico Paul Volberding comenzó un nuevo trabajo en el Hospital General de San Francisco. Estaba formado en oncología y el primer paciente que vio en su primer día también presentaba un misterio: tenía un sarcoma de Kaposi. Se trataba de un cáncer relativamente raro que no afectaba a personas jóvenes, como era su paciente de 22 años. A finales de 1982, los médicos que reportaron los casos ya tenían la sensación de que probablemente se trataba de una nueva infección, que no podían entender.

En los años siguientes, se registraron casos de la enfermedad en personas con hemofilia, en un bebé que había recibido una transfusión de sangre, en niños nacidos en la comunidad haitiano-estadounidense, en consumidores de drogas intravenosas y sus hijos, y en mujeres cuyas parejas sexuales estaban infectadas por el mismo virus, que pronto pasó a llamarse VIH y la enfermedad que provoca, SIDA.

La cinta roja se convirtió en emblema de la lucha contra la epidemia del VIH durante las décadas pasadas/ EFE/EPA/PIYAL ADHIKARY/Archivo
La cinta roja se convirtió en emblema de la lucha contra la epidemia del VIH durante las décadas pasadas/ EFE/EPA/PIYAL ADHIKARY/Archivo

Más adelante, se descubrió al virus de la inmunodeficiencia humana, más conocido hoy por sus siglas VIH. Hoy se sabe que el virus se transmite por relaciones sexuales vaginales, anales u orales, entre personas del mismo o diferente sexo sin protección. El 90% de las transmisiones de VIH se producen por vía sexual. Aunque en menor medida, el sexo oral también es una práctica de riesgo, por lo que debe practicarse con un campo de látex.

También el virus se transmite por vía sanguínea: por contacto con sangre al compartir jeringas o canutos para el uso de drogas o cualquier otro elemento cortante o punzante. Puede transmitirse por la transfusión de sangre no controlada, y por la vía perinatal o vertical: de la persona gestante al hijo durante el embarazo, el parto y la lactancia. Es la principal vía de transmisión del VIH en niños. Pero hoy si una persona gestante recibe tratamiento y atención médica, el riesgo de transmisión del virus al bebé es casi nulo.

“Hace 40 años fue la primera publicación de casos que hablaba de una enfermedad infecciosa como una neumonía muy rara asociada a un trastorno inmunológico severo en hombres que tienen sexo con hombres. Luego, se lo identificó a la infección y se describió al agente causal, que es el VIH. El reporte de los casos fue un dato epidemiológico fundamental para que la comunidad científica y médica mundial prestara atención y iniciaran diferentes investigaciones que han demostrado que en realidad la emergencia del VIH ocurrió treinta años antes”, contó a Infobae Marcelo Losso, quien dirige actualmente el Servicio de Inmunocomprometidos e investigador responsable del área de enfermedades emergentes del Hospital Ramos Mejía de Buenos Aires.

Con el tiempo, se encontró que hubo un salto del virus desde simios a seres humanos en África, por la caza de chimpancés. Hoy más de 32 millones de personas en todo el mundo han muerto de VIH/SIDA desde que se identificó la enfermedad, incluyendo 113.000 niños y adolescentes sólo en 2018, la mayoría de ellos en el África subsahariana, según la ONUSIDA. En todo el mundo, unos 38 millones de personas viven actualmente con el VIH/SIDA, entre ellas más de 1,2 millones de estadounidenses, y cada año se producen una media de 38.000 nuevas infecciones en Estados Unidos. Hoy se conoce como “sida” al un conjunto de síntomas que aparece por una insuficiencia del sistema inmune (inmunodeficiencia) causada por un virus que se transmite de persona a persona (adquirida), según aclara la Fundación Huésped de Argentina.

La mortalidad por VIH se fue reduciendo a lo largo de las cuatro décadas gracias a los diagnósticos más tempranos de la infección, al desarrollo de tratamientos más eficaces y con menos efectos adversos, y al acceso de la atención médica. El conocimiento sobre la epidemia del VIH hoy sirve también para el control de la pandemia por el coronavirus. Uno de los líderes de la respuesta a la pandemia hoy, el doctor Anthony Fauci, de los Estados Unidos, también fue pionero en la investigación sobre el VIH en los años ochenta.

En 1985, Anthony Fauci, hoy el principal científico de la respuesta a la pandemia del coronavirus en los Estados Unidos, fue también un pionero en los desarrollos de tratamientos para la epidemia de VIH. En aquel momento, Fauci recibió a los activistas y los escuchó. Fauci introdujo cambios en la forma de planificar los ensayos clínicos, invitando a activistas y defensores de los pacientes a esas reuniones formales. Tuvo que enfrentarse a muchas reacciones de personas de la comunidad científica y política que se sintieron ofendidas por las tácticas de protesta/ NIAID
En 1985, Anthony Fauci, hoy el principal científico de la respuesta a la pandemia del coronavirus en los Estados Unidos, fue también un pionero en los desarrollos de tratamientos para la epidemia de VIH. En aquel momento, Fauci recibió a los activistas y los escuchó. Fauci introdujo cambios en la forma de planificar los ensayos clínicos, invitando a activistas y defensores de los pacientes a esas reuniones formales. Tuvo que enfrentarse a muchas reacciones de personas de la comunidad científica y política que se sintieron ofendidas por las tácticas de protesta/ NIAID

En mayo de 1983, la científica Françoise Barré-Sinoussi con su equipo del Instituto Pasteur de Francia reportó el descubrimiento del VIH. En 2008, investigadora fue reconocida como co-descubridora del VIH con el virólogo francés Luc Montagnier, al compartir el Premio Nobel de Medicina.

A partir de la epidemia de VIH, se aumentaron los controles sobre las donaciones de la sangre y el uso de equipos de protección individual por parte de los trabajadores sanitarios. En 1982, antes de que se aislara el VIH, los CDC publicaron nuevas precauciones para los trabajadores sanitarios, que incluían amplias orientaciones sobre el uso de guantes, batas y mascarillas, y advertencias específicas sobre la manipulación de jeringa y otros objetos punzantes.

A raíz de la emergencia que implicó el avance de las infecciones por HIV, se organizaron movimientos de pacientes, amigos y familiares que reclamaron por el desarrollo de medicamentos, su autorización rápida y por el acceso para todos. Esos reclamos condujeron a nuevos instrumentos de las agencias sanitarias para autorizar productos médicos. De hecho, se han empleado con la autorización para uso de emergencia de las vacunas contra el COVID-19.

El desarrollo de medicamentos seguros y con menos efectos adversos favoreció que más personas con VIH pueden aumentar los años de sobrevida / REUTERS/Sukree Sukplang
El desarrollo de medicamentos seguros y con menos efectos adversos favoreció que más personas con VIH pueden aumentar los años de sobrevida / REUTERS/Sukree Sukplang

En el marco de los 40 años de los primeros casos de VIH, el organismo ONUSIDA publicó un nuevo reporte en el que destaca las mejoras en el acceso al tratamiento. En todo el mundo, se muestra que el número de personas en tratamiento se ha triplicado desde 2010. En 2020, 27,4 millones de los 37,6 millones de personas que vivían con el VIH estaban en tratamiento, frente a los 7,8 millones de 2010. Se calcula que, gracias a la aparición de un tratamiento asequible y de calidad, se han salvado 16,2 millones de vidas desde 2001.

Las muertes se han reducido en gran parte debido a la generalización conseguida de la terapia antirretroviral. Las muertes relacionadas con el sida han caído en un 43 % desde 2010, hasta llegar a 690.000 en 2020. También se ha avanzado en la reducción de nuevas infecciones por el VIH, aun cuando el progreso aquí ha sido notablemente más lento: se ha logrado una reducción del 30 % desde 2010, con 1,5 millones de nuevas infecciones por el VIH en 2020 en comparación con los 2,1 millones de 2010.

“La epidemia del VIH nos enseñó que apostar a la inversión científica. Hoy hay tanto tratamientos para las personas que tienen el VIH como para la prevención. También el activismo de pacientes y familiares fue clave para contribuir a que el desarrollo de los medicamentos fuera más rápido. Aún hay que saldar la deuda contra el estigma sobre las personas con VIH”, comentó el doctor Losso.

_El diagnóstico temprano del VIH hoy es clave para mantener la calidad de vida de las personas. Cuando se da el resultado positivo, la persona debería acceder al tratamiento con medicamentos para mantener la infección controlada/ EFE
_El diagnóstico temprano del VIH hoy es clave para mantener la calidad de vida de las personas. Cuando se da el resultado positivo, la persona debería acceder al tratamiento con medicamentos para mantener la infección controlada/ EFE

Desde el inicio de la epidemia por VIH, hubo actos de estigma y discriminación con las personas viviendo con el VIH en todo el mundo. Aún continúan, advirtió ONUSIDA. Señaló que hay leyes y políticas que criminalizan a poblaciones vulnerables, y así se obstaculiza el acceso a los servicios que que aparentemente están disponibles.

“Las severas sanciones penales por relaciones sexuales entre personas del mismo sexo se han asociado a un 4,7 veces más riesgo de infección por el VIH que los entornos que que carecen de tales sanciones. Según un meta-análisis la vigilancia severa del trabajo sexual aumenta la prevalencia del VIH y otras infecciones de transmisión sexual en más de un más del 80%, y aumenta el riesgo de violencia sexual o física violencia sexual o física. También hay pruebas abrumadoras pruebas que correlacionan la criminalización del consumo de drogas con un mayor riesgo de transmisión del VIH”.

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