
La Academia Sueca de Ciencias otorgó este martes el premio Nobel de Física 2019 al canadiense James Peebles, y a los suizos Michel Mayor y Didier Queloz.
Peebles, de 84 años, ganó la distinción por sus “hallazgos teóricos en cosmología física”, mientras que Mayor (77) y Queloz (53) fueron premiados por el descubrimiento de un exoplaneta orbitando una estrella de tipo solar. La organización destacó que estos logros “cambiaron para siempre nuestra concepción del mundo”.
El desarrollo teórico del físico canadiense, realizado en la Universidad de Princeton (EEUU), “enriqueció el campo de la investigación y cimentó una transformación en la cosmología durante los últimos 50 años”, indicó la Academia. Peebles estudió el origen del universo, con cálculos sobre las huellas de este evento para entender cómo evolucionó desde el Big Bang, y descubrió nuevos procesos físicos.
En octubre de 1995, Mayor y Queloz reportaron la existencia del 51 Pegasi, el primer planeta descubierto fuera del sistema solar. “Han explorado nuestra galaxia buscando mundos desconocidos”, resaltaron los organizadores. También, señalaron que este hito marcó una revolución en la astronomía: desde entonces, 4.000 exoplanetas han sido identificados en la Vía Láctea.
En la víspera, dos científicos norteamericanos y un británico ganaron el Nobel de Medicina por sus estudios sobre cómo se adaptan las células a la disponibilidad de oxígeno. La premiación durará hasta la próxima semana. Seguirán el galardón de química el miércoles, literatura el jueves (con dos ganadores, por no haber tenido distinción el año pasado), paz el viernes, y economía el lunes 14.
Para cada premio hay numerosas especulaciones, pero cualquier pronóstico es arriesgado, ya que las listas de los candidatos se mantienen en secreto. En cuanto al Nobel de paz, el comité noruego, que entrega esa distinción, registró este año 301 candidaturas. La activista sueca Greta Thunberg, creadora del movimiento Fridays for Future, contra el cambio climático, es la favorita en las apuestas.
El origen del premio
Alfred Nobel (1833-1896) se hizo millonario con sus inventos, pero atormentado por las consecuencias del más famoso, la dinamita, legó su fortuna para crear unos premios que reconocieran logros en los campos del conocimiento, las letras y la lucha por la paz.
Según el testamento, dejaba un capital de 31,5 millones de coronas suecas, que equivaldría, si se tiene en cuenta la inflación, a unos 2.200 millones de coronas suecas actuales (unos 203 millones de euros, 222 millones de dólares). Los intereses debían repartirse cada año entre quienes en el transcurso del año anterior hubiesen llevado a cabo “el mayor beneficio a la humanidad”.
Desde 1974, los estatutos de la Fundación Nobel estipulan que no se puede otorgar un premio a título póstumo, a menos que la muerte ocurra después del anuncio del nombre del ganador.
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