El Banco Mundial prevé un crecimiento moderado en Centroamérica en 2026

La última edición del informe del Banco Mundial señala que la economía centroamericana avanzará en 2026, aunque continuará enfrentando barreras como la vulnerabilidad a cambios en aranceles y la presión de déficits fiscales

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El informe del Banco Mundial
El informe del Banco Mundial advierte que, si las condiciones de migración o el crecimiento de la economía estadounidense se deterioran, las remesas —uno de los motores clave para Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua— podrían debilitarse notablemente.

La región centroamericana mantiene una expansión sostenida, pero se enfrenta a una serie de amenazas externas y desafíos estructurales que limitan su progreso.

Según el más reciente informe “Perspectivas Económicas Globales: Enero 2026” elaborado por el Banco Mundial, factores como la vulnerabilidad ante nuevos aranceles estadounidenses, la exposición a la volatilidad en Estados Unidos y los riesgos climáticos mantienen a la región en una senda de crecimiento, aunque marcada por la incertidumbre.

El reporte subraya que la creación de empleo formal y el avance en productividad representan los retos más severos para lograr reducir la pobreza y evitar un estancamiento prolongado respecto a las economías más desarrolladas.

La proyección para Centroamérica anticipa una mejora moderada en el crecimiento económico, con estimaciones de 3.6% para 2026 y 3.7% en 2027.

A pesar de ello, el Banco Mundial destaca la persistencia de deudas elevadas y déficits fiscales, elementos que restringen el margen de maniobra para implementar políticas expansivas.

Entre las principales recomendaciones emitidas en el informe, el organismo sugiere acelerar las reformas para fortalecer el clima de negocios, impulsar la inversión en infraestructura y promover la integración comercial.

Adicionalmente, recomienda políticas para atraer inversión extranjera directa y maximizar el desarrollo del capital humano, elementos que considera indispensables para cerrar la brecha frente a las economías avanzadas.

En la parte final del reporte, se enfatiza que la persistencia de déficits estructurales y la dependencia de remesas constituyen debilidades centrales.

La economía regional sigue siendo muy sensible a posibles restricciones migratorias y a cambios en la demanda por parte de Estados Unidos.

El informe del Banco Mundial advierte que, si las condiciones de migración o el crecimiento de la economía estadounidense se deterioran, las remesas —uno de los motores clave para Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua— podrían debilitarse notablemente.

Estas economías aún muestran una marcada vulnerabilidad frente a fenómenos como la migración cíclica y los shocks climáticos, lo que limita su capacidad de crecer a largo plazo.

En el segmento de comercio exterior, el acceso al mercado estadounidense es determinante para el desarrollo centroamericano.

Panamá y Costa Rica lideran crecimiento

El informe señala que Panamá y Costa Rica logran destacarse por su promoción de servicios logísticos, financieros y turísticos, sectores menos afectados por los recientes aranceles sobre bienes.

Para 2026, se proyecta que el Producto Interno Bruto de Panamá crezca un 4.1%, mientras que Costa Rica —con una economía diversificada y una sólida base en exportaciones de servicios— anticipa un crecimiento aproximado del 3.6%.

Estos países muestran un grado de resiliencia superior, aunque siguen inmersos en la dinámica regional de riesgos y tensiones externas.

En el Caribe, y particularmente en la República Dominicana (tradicionalmente vinculada a la subregión centroamericana), el turismo y la manufactura para exportación sostienen un impulso económico vigoroso.

El informe señala que Panamá
El informe señala que Panamá y Costa Rica logran destacarse por su promoción de servicios logísticos, financieros y turísticos.

El informe advierte, sin embargo, que las naciones insulares y aquellos países con alta dependencia del turismo y las remesas continúan expuestos a choques internacionales que pueden impactar el doble que en el resto de la región.

Creación de empleo, un desafío regional

El Banco Mundial resalta que uno de los desafíos sociales más latentes para todos los países de la región es la incapacidad de crear empleos formales suficientes para absorber la ola de jóvenes que ingresan cada año al mercado laboral.

Esta carencia induce a muchos jóvenes a optar por la migración o la informalidad ante la falta de oportunidades en sectores productivos modernos. El lento avance en productividad y una inversión insuficiente condenan a la región a un modesto avance en los ingresos y dificultan la superación de la pobreza, cita el documento del organismo.

La falta de oportunidades en
La falta de oportunidades en sectores productivos modernos empuja la migración

En términos fiscales, el espacio es limitado debido al peso de la deuda y déficits persistentes, aunque algunos países como Costa Rica y Panamá han comenzado procesos de consolidación fiscal.

El reporte anota que la tendencia mundial hacia tasas de interés más bajas ha abierto un margen para que algunos bancos centrales centroamericanos inicien con cautela una relajación monetaria.

Asimismo, la región enfrenta una gran exposición a fenómenos climáticos extremos, como huracanes y sequías, con potenciales efectos severos en su crecimiento, infraestructura y seguridad alimentaria.