
A horas de la elección que definirá el nuevo órgano que redactará la propuesta de nueva Constitución chilena, las expectativas en torno al proceso se movilizan por diversos cauces. Con el oficialismo masticando cierto pesimismo en la antesala de los resultados y con la oposición esperanzada en tomar el timón del nuevo órgano, hay ciertas certezas que la politóloga francesa Stéphanie Alenda puede ahondar.
“La idea de una Constitución que consagre más derechos sociales ya está en entredicho”, sostiene la académica y socióloga, autora del libro “Anatomia de la Derecha Chilena. Estado, Mercado y Valores en Tiempos de Cambio”, y directora de Investigación de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello.
- ¿Si la elección es favorable para la derecha, se entierra la idea de una constitución que consagre más derechos sociales?
- El anhelo de la izquierda de contar con un Estado social y democrático de derecho que se observó en el primer proceso constituyente, si bien debería estar consagrado en el nuevo texto porque este principio se incluyó en las 12 bases constitucionales que se acordaron en 2022, sigue generando discrepancias ideológicas en cuanto a su contenido. En particular en relación al rol que les incumbirá jugar a los privados en diferentes ámbitos como la salud. Por lo que efectivamente, el Estado social que terminará finalmente plasmado en una nueva propuesta de Constitución distará bastante del modelo inicialmente pensado por el gobierno.
Esto se explica, además, por el resultado que obtuvo el Rechazo (62%) en el último plebiscito, luego de lo cual la mayoría de los partidos optó -salvo la derecha radical y el Partido de la Gente, un partido populista- por continuar con el proceso, pero fijando 12 bases constitucionales en 2022 y a ciertos límites que fueron acordados. Esto surgió ante el temor de los afanes refundacionales que se habían observado en el proceso anterior, lo que derivó también en la creación de un Comité de Expertos que está a cargo de la redacción de un anteproyecto de Constitución, sin carácter vinculante, pero que será entregado en junio a los convencionales que serán elegidos este domingo.
Este Comité, que está conformado por 24 personas designadas por los partidos políticos y ratificados por el Congreso -12 por el Senado y 12 por Diputados- es por lo tanto representativo de las diversas fuerzas políticas en el Congreso, y tiene ya una mayor inclinación hacia la derecha debido a la correlación de fuerzas en el Congreso. Hay que decir también que dichos expertos poseen también un perfil muy distinto de quienes fueron elegidos inicialmente para conformar la primera Convención que iba a redactar la propuesta de nueva Constitución.
- ¿La no intervención del gobierno en este proceso ha influido en el desánimo electoral?
- Existen ya posiciones ideológicas distintas sobre ciertos puntos, que nos alejan bastante del programa de gobierno inicial del presidente Boric en el que se planteaba, por ejemplo, crear un fondo universal o un administrador único de salud centrado en el actual sistema público chileno Fonasa, donde todas las personas quedarían afiliadas a ese sistema y las personas que así lo deseen podrían tomar un seguro complementario voluntario tal como sucede en muchos países europeos. Entonces estamos muy lejos de esta figura. Y la elección del domingo probablemente va a profundizar esto, pues lo más probable es que se imponga la derecha.
Las últimas encuestas dejan augurar un muy buen resultado para el Partido Republicano que podría lograr un número de constituyentes que lo convertirían en el partido más votado. Probablemente el sistema de seguridad social al que se llegue va a ser mucho más mixto. Los privados seguirán jugando en él un rol importante, por lo que vamos a estar bastante lejos de un modelo de salud universal o de una reforma de pensiones con una dosis muy alta de solidaridad intergeneracional, tal como quería el gobierno. Por supuesto todo depende de los proyectos de ley que se vayan aprobando, pero por la correlación de fuerzas que hay en el Congreso y por las características de este segundo proceso, es difícil que se llegue a un tipo de Estado social de derecho como el inicialmente anhelado.
En los avances del Comité de Expertos algunos artículos ya han dado cuenta de eso. La elección que se viene solo profundizará la tendencia que se inició desde que ganó el Rechazo, con todos los resguardos que se tomaron, con la mayor inclinación del Comité de Expertos a la derecha y con el probable resultado de la elección que se viene. Si se impone la derecha, sumando a Republicanos con el resultado de la coalición de centro-derecha Chile Vamos, ese sector podría tener poder de veto sobre los contenidos del texto.

- Entendiendo lo complejo de las proyecciones, ¿qué podría ocurrir en una elección que no enciende pasiones pero que obliga a participar?
- Lo interesante y la gran paradoja es que muy probablemente saldrán victoriosos quienes estaban menos convencidos con el proceso que son los republicanos, lo que es bien difícil de entender. Ellos, por supuesto, tuvieron que someterse a la decisión mayoritaria de continuar con el proceso y jugar el juego de elegir también representantes en este nuevo Consejo Constitucional, pero en el fondo ellos estuvieron desde el día después del plebiscito de salida en contra de continuar con el proceso y, probablemente, van a tener una influencia muy grande en la redacción del texto final si logran los resultados que se pronostican.
Por eso, podría ocurrir que la gente vote mucho más y que el voto se transforme en una herramienta para anular. Y hay dos hipótesis ahí: de la gente que no está de acuerdo con el proceso y vota por los republicanos, con una lógica de no querer una nueva Constitución, y la segunda sería la de la gente que vota por candidatos que más defienden los temas que más preocupan en la vida cotidiana, que son las grandes crisis que hoy vivimos como la económica, de seguridad o migratoria, y las propias dificultades del gobierno que también generan incertidumbre porque hay demasiados focos y frentes abiertos y es difícil resolver problemas que son muy complejos rápidamente, que es también la lógica de la democracia representativa que necesita sus tiempos para aprobar leyes y avanzar en dar soluciones a los temas. Entonces frente a eso, las personas tienden -sobre todo en los sectores más vulnerables- a apoyar a candidatos que hablan fuerte y claro, como José Antonio Kast del Partido Republicano, y que se posicionan sobre temas que les hacen mucho sentido considerando la situación crítica de inseguridad que se vive en los barrios más marginales.
Lo más probable es que la participación tenga una lógica que tenga poco que ver con la cuestión constitucional, que más bien sea votar por quién se piensa que defiende mis preocupaciones más apremiantes. Eso podría pasar.
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