A tres semanas de asumir, Lula da Silva fue confirmado como el presidente electo de Brasil

En un acto en la sede del Tribunal Superior Electoral (TSE), en Brasilia, el ex mandatario recibió el diploma que acredita su victoria en el ballotage frente a Jair Bolsoanr

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Lula da Silva junto al presidente del Tribunal Electoral Alexandre de Moraes (REUTERS/Ueslei Marcelino)
Lula da Silva junto al presidente del Tribunal Electoral Alexandre de Moraes (REUTERS/Ueslei Marcelino)

El líder progresista Luiz Inácio Lula da Silva recibió este lunes el diploma que le acredita como presidente electo de Brasil, tras su victoria en las elecciones de octubre ante el actual mandatario, Jair Bolsonaro.

Lula, de 77 años, completó así el último trámite antes de su investidura, que será el 1 de enero, cuando asumirá la Presidencia por tercera vez, tras gobernar por dos periodos entre 2003 y 2010.

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En la ceremonia, el ex gobernador de Sao Paulo Geraldo Alckmin también recibió el diploma como vicepresidente electo.

“Quiero que sepan que este diploma no es un diploma de Lula presidente, es del pueblo que reconquistó el derecho de vivir en democracia en este país”, dijo Lula durante un acto celebrado en la sede del Tribunal Superior Electoral (TSE), en Brasilia, en el que fue acreditado como mandatario electo, ante cerca de 300 invitados.

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Como en 2002, cuando recibió el diploma de presidente electo por primera vez, Lula rompió a llorar al iniciar su pronunciamiento y recordar las “tantas veces que ha sido cuestionado por no tener un diploma universitario” a lo largo de su vida.

Lula da Silva se emocionó durante el discurso (REUTERS/Ueslei Marcelino)
Lula da Silva se emocionó durante el discurso (REUTERS/Ueslei Marcelino)

Quiero pedir disculpas por la emoción”, pero “lo que pasé en los últimos años es la prueba de que Dios existe y de la grandeza del pueblo (...) Sé cuánto le ha costado al pueblo esta espera”, indicó el antiguo tornero mecánico con la voz entrecortada.

Lula, que asumirá el poder el 1 de enero, subrayó que en las pasadas elecciones “la democracia venció”, a pesar de que la sociedad brasileña fue “envenenada” con “mentiras producidas en el submundo de las redes sociales”, las cuales diseminaron “odio” y generaron “violencia política”.

En este sentido, insistió en que su triunfo electoral fue posible gracias a la formación de una amplia coalición de una docena de partidos de izquierda, centro y derecha, unidos contra “el autoritarismo”.

“Soy consciente de que ese frente se asentó sobre el compromiso de defensa de la democracia, que es el origen de mi lucha y el destino de este país”, añadió Lula, vestido con traje oscuro, corbata y camisa blanca.

A partir de ahí, denunció “el proceso deliberado de desmonte” de las políticas públicas del Gobierno “de destrucción nacional” que encabeza Bolsonaro, líder de la extrema derecha brasileña y cuyo “legado perverso” recae sobre los más pobres.

Lula da Silva y su vicepresidente electo Geraldo Alckmin (REUTERS/Ueslei Marcelino)
Lula da Silva y su vicepresidente electo Geraldo Alckmin (REUTERS/Ueslei Marcelino)

También condenó los ataques del jefe de Estado contra las “instituciones democráticas”, algo que, según dijo, no es exclusivo de Brasil, sino del mundo entero.

“La máquina de ataques a la democracia no tiene patrias, ni fronteras”, aseveró el líder del Partido de los Trabajadores (PT), quien llamó a usar tecnologías avanzadas y leyes “más duras y eficientes” contra las noticias falsas.

“Jamás renunciaremos a la libertad de expresión, pero defenderemos hasta el fin el derecho a la información sin mentiras, ni manipulaciones”, completó.

En este contexto, Lula, de 77 años, dijo que uno de sus objetivos será “fortalecer la democracia”, cuyo sentido que necesita salir del papel, pues “el pueblo pide un participación activa” en ella.

“La democracia es tener alimentación de calidad, empleo, salud, educación, seguridad y vivienda” y “solo tiene sentido en la medida que promueva oportunidades para todos y todas”, expresó.

Esta es la tercera vez que Lula recibe el diploma como presidente electo, pues ya gobernó el país en otros dos periodos, entre 2003 y 2010.

Recibo por tercera vez el diploma en nombre de la libertad, la dignidad y la felicidad del pueblo brasileño”, concluyó, entre los vítores de algunos de los alrededor de 300 invitados que asistieron al acto.

Militantes de Jair Bolsonaro protestan frente al palacio de la Alvorada en Brasilia (REUTERS/Adriano Machado)
Militantes de Jair Bolsonaro protestan frente al palacio de la Alvorada en Brasilia (REUTERS/Adriano Machado)

El acto tuvo lugar en la sede del Tribunal Superior Electoral (TSE), en Brasilia, ante cerca de 300 invitados y bajo un fuerte dispositivo de seguridad, montado como medida de prevención ante las protestas de simpatizantes de Bolsonaro, que llevan más de un mes acampados frente al cuartel general del Ejército.

Esas manifestaciones, que exigen un golpe de Estado que impida la investidura de Lula para que Bolsonaro siga en el poder, se han repetido a las puertas de decenas de cuarteles en varias ciudades del país desde la segunda vuelta de las presidenciales del 30 de octubre.

En la ceremonia de este lunes, el TSE también certificó de forma oficial el resultado de los comicios, un trámite que en Brasil se realiza desde 1951, aunque estuvo suspendido durante los años de la dictadura militar (1964-1985).

De acuerdo con las autoridades electorales, Lula se impuso en el balotaje con el 50,9% de los votos, frente al 49,1% que obtuvo Bolsonaro, que continúa sin felicitar al dirigente progresista, ni reconocer públicamente su derrota.

El Partido Liberal (PL), con el que el líder ultraderechista se presentó a la reelección, pidió al TSE invalidar el resultado de esos comicios el pasado 22 de noviembre.

La demanda ponía en duda los resultados de las urnas electrónicas de modelos más antiguos, que son más de la mitad, pero fue rechazada por el presidente del TSE, el juez Alexandre de Moraes, quien además impuso una multa millonaria al partido por actuar de mala fe.

Durante la campaña, Bolsonaro encabezó una iniciativa de descrédito contra las urnas electrónicas que Brasil utiliza desde 1996 en sus procesos electorales sin que hayan sido objeto de ninguna denuncia de fraude desde entonces.

(Con información de EFE)

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