
La segunda vuelta en Brasil trae un escenario impredecible, y con unas encuestas que fallaron en su pronóstico, es difícil saber quién va a ser el ganador entre Jair Bolsonaro y Lula Da Silva el próximo 30 de octubre en el país sudamericano. Por esta razón, y porque cada voto cuenta en la carrera a la presidencia, resulta esencial saber a quién podría ir los votos de Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista (PDT), y de Simone Tebet, Movimiento Democrático Brasileño (MDB).
Entre Gomez, un político de centro izquierda, y Tebet, de centro derecha, suman un poco más del 7% del electorado. Por la candidata del partido MDB votaron 4.854.204, 4,21%, mientras que el candidato de PDT recibió 3.524.458 votos, 3,08%.
Por afinidad ideológica se creería que los votantes de Gomes tendrían preferencia por un candidato como Lula en la segunda vuelta. Mientras que parte de la base electoral de Tebet preferiría a Bolsonaro. Sin embargo, y teniendo en cuenta lo que ha pasado en otras elecciones en la región, es imposible predecir con exactitud el comportamiento de los electores.
Será clave el posicionamiento de los dos candidatos en los próximos días, si adhieren a las campañas de Lula o Bolsonaro, o si le dan libertad a sus electores para escoger por quien tengan preferencia.
Gomes, un político de la región nororiental de Brasil, tenía previsto que su candidatura asestará un golpe al apoyo de Lula en la primera ronda electoral. El político intentó proyectarse como una alternativa a la polarización de Brasil, personificada en la contienda presidencial entre Lula y Bolsonaro.

Gomes arremetió contra Bolsonaro por su mal manejo de la pandemia de COVID-19, la creciente inseguridad alimenticia y sus reiteradas amenazas a la democracia, pero dijo que sólo pudo llegar al poder gracias al Partido de los Trabajadores, que gobernó al país entre 2003 y 2016.
“Bolsonaro también es el efecto de un modelo económico y una escuela corrupta de gobierno, que encabezó al país con muy pocas altas y muchas bajas hacia una tragedia pronosticada”, declaró Gomes en un mitin. “Un modelo tan improvisado y engañoso que gradualmente ha dejado insatisfechos a todos y ha avivado las frustraciones y resentimientos en varios estratos de la sociedad”.
Gomes fue gobernador del estado de Ceará a mediados de la década de 1990 y se ha postulado a la presidencia en tres ocasiones, la más reciente en 2018 ante Bolsonaro. Después de perder en la primera ronda, se negó a expresar su apoyo al candidato del Partido de los Trabajadores en la segunda.
Por su parte, Simone Tebet fue una de las tres mujeres presentes en un abanico de doce aspirantes a la Presidencia. La candidata es abogada, senadora desde 2018 y el único cargo ejecutivo que ha ocupado hasta ahora es el de alcaldesa de Tres Lagoas, una pequeña ciudad del estado de Mato Grosso do Sul en la que nació en 1970.
“Brasil vive uno de sus momentos más sensibles. Las bases de la democracia tiemblan por el hambre, la miseria, la desigualdad, el desempleo, el machismo, la polarización ideológica y un discurso de odio, de ‘nosotros contra ellos’, que lleva al país a un abismo”, dijo tras la proclamación de su candidatura en un evento telemático.
La abanderada del MDB contó además con el apoyo del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), otra fuerza histórica pero también en una hora menguada, y de Ciudadanía, una pequeña formación de centro.

Pero tanto en el MDB como en el PSDB existen enormes grietas internas, al punto de que, en ambos casos, hay corrientes que ya han declarado su apoyo a Lula, quien intenta atraer a sectores de centro y hasta de derecha a fin de construir una amplia coalición.
El MDB, fundado en 1980, cuando el país todavía estaba bajo la dictadura militar (1964-1985), es uno de los partidos históricos de la centroderecha y siempre ha sido una suerte de fiel de la balanza política brasileña.
Sin embargo, desde 1989, cuando se celebró la primera elección directa tras la dictadura, sólo ha gobernado dos veces y en ambos casos como consecuencia de gravísimas crisis.
En 1992 lo hizo con Itamar Franco, quien en su condición de vicepresidente sustituyó el mandatario Fernando Collor de Mello tras su renuncia en medio de escándalos de corrupción.
La historia se repitió en 2016, cuando Michel Temer, hoy todavía uno de los mayores referentes del partido y también vicepresidente, asumió el cargo después de la destitución de la socialista Dilma Rousseff, tras un juicio político promovido por el propio MDB.
Temer fue una de las principales figuras en la convención que proclamó la candidatura de Tebet y, como líder del partido, la animó a “defender una pacificación nacional” y a ponerle “fin a todos los antagonismos”, que “es lo que desea la sociedad brasileña”.
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