
De cara al próximo 4 de septiembre, cuando se desarrollará el plebiscito constitucional chileno, persisten las dudas respecto a la voluntad popular, aunque en las últimas semanas creció el rechazo al texto propuesto por la Convención Constitucional.
Un informe elaborado por Ipsos y Espacio Público indica que, entre los encuestados, el 63% expresó que no se siente representado en la Convención Constitucional, al tiempo que el 57% indicó que la nueva Constitución no se hará cargo de los problemas más importantes del país. El 54%, en tanto, afirmó que tampoco ofrece soluciones a las demandas del estallido social de 2019.
Más allá del resultado que arroje el plebiscito, más del 80% de los encuestados consideran que la nueva o actual Carta Magna deben tener modificaciones.
En esa línea, en caso de que se apruebe la propuesta constitucional, el 14% opinó que la nueva Constitución se debe mantener igual a la propuesta original. Mientras que, si la población decide rechazar la propuesta de la Convención Constitucional, el 12% consideró que el texto debe mantenerse igual a como se encuentra en este momento.
El 30% de los encuestados señaló que la principal razón por la que se debería aprobar la nueva Constitución es porque “el país necesita cambios”. Sin embargo, sólo el 11% sostiene que la nueva Carta Magna ayudará a solucionar los grandes problemas del país, y apenas el 3% dice que el principal motivo es por el propio contenido de la propuesta constitucional.

Entre quienes rechazan el plebiscito, el 27% aseguró que los grandes problemas de Chile no se solucionarán con la nueva Constitución. El 20%, incluso, advirtió que si el 4 de septiembre el proceso es aprobado, “el país empeorará”.
Consultados sobre las expectativas de cambios si se aprueba el plebiscito, el 50% sostuvo que habrá cambios negativos: el 12% opinó que traerá “algunos cambios negativos para el país”, mientras que el 38% alertó que habrá “muchos cambios negativos”.

Por el contrario, el 43% aseguró que la nueva Constitución propuesta traerá cambios positivos.
El informe elaborado por Ipsos y Espacio Público también consultó sobre las emociones que evoca el proceso constituyente. Las que más predominaron fueron la incertidumbre (38%), esperanza (38%), y desconfianza (37%).
La semana pasada el presidente de Chile, Gabriel Boric, reconoció que la propuesta de nueva Constitución “no es perfecta”, pero que hay “acuerdo” en la coalición oficialista para “mejorar” el texto una vez que sea aprobado.
“Como dijo la ex presidenta (Michelle Bachelet), ‘no es perfecta (la propuesta constitucional), pero se acerca a lo que siempre soñé'. Todo es perfectible, y vamos a llevar adelante ese proceso después del plebiscito”, adelantó el gobernante, uno de los principales impulsores del actual proceso constituyente cuando era diputado en 2019.


Los chilenos están llamados a las urnas el próximo 4 de septiembre para decidir si desean aprobar la nueva Constitución o mantener la actual, heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y reformada parcialmente en democracia.
La derecha y parte de la centro izquierda votarán en contra al encontrar el nuevo texto “radical”, mientras que la izquierda hará campaña a favor del “Apruebo”, aunque distintas voces están reclamando un gran pacto para reformar los aspectos más conflictivos.
La nueva norma declara a Chile un Estado social de derecho, plurinacional, regional y ecológico, y consagra derechos como salud pública y universal, educación gratuita, mejores pensiones y acceso a la vivienda y al agua.
El derecho a la interrupción voluntaria de embarazo, el carácter plurinacional del Estado y la eliminación del Senado son algunos de los temas incluidos en el texto que generan más controversia.

Durante meses, los sondeos dieron por vencedora la opción de aprobar el nuevo texto, pero las principales encuestas señalan ahora una mayor preferencia ciudadana hacia mantener la ley actual.
Días atrás, una columna de opinión del Wall Street Journal advirtió que la nueva Constitución de Chile puede “destruir la economía y la democracia” en el país sudamericano.
En el artículo “El pacto constitucional suicida de la izquierda chilena” se advierte de las profundas reformas multisectoriales que abarcan los 388 artículos de la propuesta.
La columna señala que si se cumplen los sondeos que favorecen al rechazo, el país “se habrá salvado del autoritarismo, del caos y posiblemente de la guerra civil”.
Boric descartó además las acusaciones hechas por la derecha en su contra por supuesto intervencionismo en la campaña e indicó que “el principal valor y el rol que tiene que cumplir el Gobierno es que todo el mundo tenga acceso a la propuesta de nueva Constitución”.
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