Qué hay detrás de la ruptura del régimen de Daniel Ortega con Taiwán para aliarse con China

Desde el “paquete estadio” que Beijing ha ofrecido a otros países hasta el refugio político y económico en un bloque adverso a Estados Unidos. Cuáles son las claves de la última decisión geopolítica del gobierno de Nicaragua

El vicecanciller chino Ma Zhaoxu y el representante nicaragüense Laureano Ortega Murillo, este 10 de diciembre, durante la ceremonia de firma del comunicado conjunto sobre la reanudación de las relaciones diplomáticas entre China y Nicaragua, en Tianjin, China. (Foto Xinhua via REUTERS)
El vicecanciller chino Ma Zhaoxu y el representante nicaragüense Laureano Ortega Murillo, este 10 de diciembre, durante la ceremonia de firma del comunicado conjunto sobre la reanudación de las relaciones diplomáticas entre China y Nicaragua, en Tianjin, China. (Foto Xinhua via REUTERS)

Sobrevivir. Para el politólogo nicaragüense Manuel Orozco, el acercamiento de Nicaragua a China “es parte de una estrategia de sobrevivencia del régimen de Daniel Ortega en un momento de crisis y aislamiento internacional.

El jueves pasado, el canciller Denis Moncada anunció la decisión del gobierno nicaragüense de romper una relación de más de 30 años con Taiwán, quien se había convertido en el principal donante del régimen de Daniel Ortega. “El gobierno de la República de Nicaragua declara que reconoce que en el mundo existe una sola China. La República Popular China es el único gobierno legítimo que representa a toda China y Taiwán es parte inalienable del territorio chino”, proclamó Moncada.

Taiwán hizo de todo para conservar su relación con Nicaragua. Después de la violenta respuesta que dio el régimen a las protestas populares en 2018, muchos países y organismos donantes le dieron la espalda a Ortega y Taiwán emergió entonces como el principal cooperante y uno de los principales socios comerciales de Nicaragua.

Taiwán aportó 27,9 millones de dólares de los 46.8 millones de dólares que Nicaragua recibió de donantes bilaterales en 2020, y de los 829.2 millones de dólares en préstamos al sector público nicaragüense, 321.6 millones de dólares procedían del Banco Centroamericano de la Integración Económica (BCIE), alimentado de fondos taiwaneses.

“Nosotros lo agradecemos al pueblo de Taiwán, a la presidenta Tsai (Ing-wen), al gobierno y como siempre nosotros empeñados en que se fortalezcan estas relaciones y que se le dé en justicia su lugar al pueblo de Taiwán en la comunidad internacional”, decía un agradecido Daniel Ortega en octubre de 2018 mientras Taiwán, a través de su embajador Jaime Wu, entregaba al gobierno sandinista seis nuevos proyectos de cooperación.

Taiwán era el principal donante del régimen de Ortega desde 2018. En la gráfica el exembajador de Taiwán en Nicaragua Jaime Chin-Mu Wu. (Foto EFE/Jorge Torres)
Taiwán era el principal donante del régimen de Ortega desde 2018. En la gráfica el exembajador de Taiwán en Nicaragua Jaime Chin-Mu Wu. (Foto EFE/Jorge Torres)

Con el divorcio de Nicaragua, los aliados internacionales de Taiwán se reducen a 14, después de tener 21 en 2016 cuando asumió la presidente Tsai Ing-wen, como consecuencia de una agresiva ofensiva de conquista que ha desarrollado China continental, principalmente en Centroamérica, para ganar países y quitárselos a Taiwán. Porque la condición expresa china para iniciar relaciones con cualquier país es el reconocimiento de que “Taiwán es parte inalienable del territorio chino”.

Hasta 2007 Centroamérica era una región aliada de Taiwán. Costa Rica rompió relaciones con Taiwán e inició relaciones con China en 2007, Panamá en 2017, El Salvador en 2018 y Nicaragua en 2021. La presidenta electa de Honduras, Xiomara Castro, anunció durante su campaña el acercamiento de su gobierno con China Popular.

Si Taiwán apuesta a la “diplomacia del dólar” poniendo su billetera a libre disposición de los aliados, China conquista con regalías. China construyó un estadio valorado en 110 millones de dólares en Costa Rica y prometió una refinería; en El Salvador ha prometido un estadio similar y una biblioteca; y en Panamá un ferrocarril de alta velocidad y el cuarto puente sobre el canal interoceánico.

China ha construido 84 estadios alrededor del mundo, la mayoría de ellos en África y Asia, Oceanía y el Caribe.

Hasta ahora no se conocen mayores detalles el convenio de cooperación que suscribió la delegación nicaragüense, encabezada por Laureano Ortega Murillo, hijo de Daniel Ortega y Rosario Murillo, durante el restablecimiento de relaciones diplomáticas con la República Popular China. “Nicaragua está a la expectativa de realizar operaciones con China en el ámbito político, económico, social y cultural, entre otros, con vista a promover el desarrollo nacional, las relaciones entre China y América Latina y el Caribe, así como la cooperación Sur – Sur”, se limitó a expresar Ortega Murillo en conferencia de prensa junto al vicecanciller chino Ma Zhaoxu.

Probablemente China le dé a Nicaragua el mismo ´paquete estadio´ que les ha dado a los otros países. Esa ha sido su tradición, construir un estadio y alguna otra gran obra con trabajadores y dinero chino”, apunta el analista Eliseo Núñez.

La delegación nicaragüense que visitó China, en la que se incluyen dos hijos de Daniel Ortega y Rosario Murillo, regresó al país este domingo en un vuelo directo de Air China, con un lote de 200 mil vacunas Sinopharm contra la Covid 19. (Foto 19 Digital)
La delegación nicaragüense que visitó China, en la que se incluyen dos hijos de Daniel Ortega y Rosario Murillo, regresó al país este domingo en un vuelo directo de Air China, con un lote de 200 mil vacunas Sinopharm contra la Covid 19. (Foto 19 Digital)

Sin embargo, en el mismo vuelo de Air China que regresó la delegación sandinista, llegaron a Nicaragua 200 mil dosis de vacunas Sinopharm contra la Covid 19, primera parte de un lote de un millón de vacunas prometidas por China.

Para el politólogo Manuel Orozco, la estrategia de Ortega ante China se resume en dos pasos. “Uno, realinearse diplomáticamente con los estados no democráticos, y que compiten contra Estados Unidos; y dos, obtener micro financiamiento para compensar un déficit de 300 millones de dólares que necesita para manejar su presupuesto”, dice.

“La visita reciente de los hijos de Ortega y el ministro de Hacienda a Rusia y China forma parte de un esfuerzo por conseguir financiamiento para compensar las pérdidas esperadas ante la reducción del financiamiento externo de organismos internacionales. Aunque sean préstamos menores, intentan agregar un dólar y otro de diferentes fuentes”, añade.

Orozco explica que, durante este año el régimen de Ortega aumentó la carga tributaria en 20 por ciento en relación con 2020, “en medio de una crisis económica y campaña electoral, con el propósito político de asegurar el gasto de apoyo a la clientela sandinista”.

“Lo que el Gobierno no logró generar en impuestos lo compensó con más endeudamiento externo”, dice. “Durante 2020 y 2021 Nicaragua adquirió préstamos de más de 500 millones de dólares, respectivamente, equivalentes a más del 20 por ciento del presupuesto del Estado”.

Según Orozco, Ortega trata de separar a Nicaragua de Estados Unidos. “Ese paso es una alternativa que prefirió escoger por encima de la negociación y la mediación. El problema es que son pasos de corto plazo porque ese realineamiento económico y financiero no resuelve las realidades del país”.

Desde la perspectiva china, dice Orozco, la conquista de Nicaragua no es provocación, es simplemente adición. “El rol de China en Nicaragua es y será mínimo. Nicaragua no es más importante que Costa Rica o Panamá. E incluso en El Salvador está por ver que logren algo”.

“Hay que tener presente que la coexistencia pacífica entre naciones es parte del mantra de un estado democrático y la relación con China no va en contra con ese principio. Tampoco va en contra de expandir las relaciones comerciales con todas las naciones. Pero para Nicaragua el oportunismo transaccional es el factor que gobierna sus decisiones”, describe.

El orteguismo es transaccional, no es realmente un movimiento político inteligente, sino cortoplacista. Ellos miran qué renta les sacan a sus relaciones, no qué rendimiento generan con sus relaciones para el interés nacional”, concluye Orozco.

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