Un hombre conduce su motocicleta pasando por propaganda política en el pueblo de Porongo, Provincia de Andrés Ibáñez, Departamento de Santa Cruz, Bolivia, el 18 de octubre de 2019. - (Foto de AIZAR RALDES / AFP)
Un hombre conduce su motocicleta pasando por propaganda política en el pueblo de Porongo, Provincia de Andrés Ibáñez, Departamento de Santa Cruz, Bolivia, el 18 de octubre de 2019. - (Foto de AIZAR RALDES / AFP)

Tras casi 14 años de presencia de Evo Morales en el poder, como ningún otro presidente en la historia de Bolivia, este domingo Bolivia se encuentra en la encrucijada de votar por la continuidad del gobierno, acusado de afectar la democracia y la independencia de los poderes y elogiado por la estabilidad económica, o por el cambio, reflejado principalmente en la figura del expresidente Carlos Mesa o dos líderes emergentes de la oposición como el senador Oscar Ortiz o el sorprendente pastor surcoreano Chi Hyung Chang.

Analistas políticos como Luis Andia, de la Universidad René Moreno, define las siguientes cinco claves de lo que se juega en la elección boliviana: -La continuidad de la estabilidad democrática boliviana vivida durante los últimos 37 años. -La supervivencia de un sistema político hegemónico, donde el MAS, de Evo Morales, fue el protagonista principal.- La continuidad del Movimiento al Socialismo al mando del proceso de cambio iniciado en Bolivia hace ya 14 años. -La posibilidad de que una fuerza opositora pueda pasar a ser protagonista del proceso político, ya sea desde el Ejecutivo o la oposición. -La posibilidad de escribir un nuevo capítulo en la historia política, donde el protagonista principal sea el pueblo boliviano en una fiesta democrática.

José Luis Gálvez, de Cies Mori, una de las principales encuestadoras durante la campaña electoral, opina que en Bolivia hay al menos tres cosas en juego: La primera es que este domingo puede ser el final de la impronta de la hegemonía política del Gobierno de Evo Morales y un retorno a un tipo de “democracia pactada”. Se puede dar una vuelta a la inestabilidad o al tipo de lucha en las calles, afirma el analista. El segundo punto es un retorno a la regionalización de la política, con el nuevo tema de debate en agenda que es la federalización del país. El tercer punto, indica Gálvez, es qué tipo de política se va a ejercer en la siguiente década. “Vamos a continuar con una gestión populista, que implica el ejercicio del poder en pleno o habrá un retorno al fortalecimiento de las instituciones democráticas?”, pregunta.

Simpatizantes de Morales durante el cierre de campaña en El Alto (REUTERS/Ueslei Marcelino)
Simpatizantes de Morales durante el cierre de campaña en El Alto (REUTERS/Ueslei Marcelino)

Daniel Valverde, politólogo de la Universidad René Moreno, también menciona cinco claves de lo que se juega en la elección boliviana. 1.-Estabilidad económica vinculada con un modelo que ha dado resultados pero que tendrá que ser reajustado, bajo lineamientos internos o externos. 2.- Dimensión del Estado: Achicar, equilibrar o mantener su rol como agente de desarrollo e inversión. 3.-Gestión Pública. El nivel nacional ha concentrado funciones y tareas que corresponden a otros niveles sacrificando el ritmo y profundidad de la descentralización o autonomías. Está en juego la posiblidad de continuar con el modelo de gestión vigente desde el 2006 o avanzar hacia una profundización de las autonomías. 4-Fortalecer la institucionalidad estatal, despojando su funcionamiento de la utilidad clientelar. 5.-Democracia : determinar puntos de encuentro entre una democracia de corte social o popular y la que resguarda derechos y libertades individuales de corte liberal.

Andrés Gómez, uno de los periodistas más críticos de la gestión del gobierno de Morales, también menciona algunas claves de lo que se juega en la elección: “-Se juega la democracia frente al autoritarismo.- Se juega una forma de organizar la sociedad: la política como práctica deliberativa o la política como violencia de exclusión del diferente. -Se juega un modelo de ética: la ética como camino a la excelencia o los antivalores del menor esfuerzo y la militancia sumisa para alcanzar el éxito económico. Se juega la concepción del Estado como distribuidor de poder o como centralización del poder en un solo político. -Se juega una visión del mundo abierto y de la sociedad del conocimiento frente a un sistema de creencias anclado en una ideología del siglo XI”.

Carlos Mesa podría llegar a la segunda vuelta electoral (Reuters)
Carlos Mesa podría llegar a la segunda vuelta electoral (Reuters)

Para Sergio Lea Plaza, especialista en comunicación política, la campaña boliviana ha sido “sumamente mediocre”y en el último tramo los cabildos realizados en seis ciudades de Bolivia, demandando respeto a la democracia y exigiendo al Gobierno que derogue normas que impulsan los asentamientos en tierras y los incendios forestales,al parecer ayudaron a compactar y enardecer el voto opositor, lo que podría traducirse en concentrarlo en el candidato Carlos Mesa, polarizando así el escenario contra Evo Morales.

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