
Venezuela y Bolivia se manifestaron contrarios al proceso de la aplicación de la Carta Democrática de la OEA en Nicaragua, iniciada el jueves por Luis Almagro a pedido de los EEUU, la Argentina, Colombia y Perú.
El mecanismo, contemplado en los estatutos del organismo y justificado por el quiebre de la institucionalidad provocada por el gobierno de Daniel Ortega, podría abrir la puerta a la suspensión del país del organismo.
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A través de un comunicado de la cancillería, Venezuela expresó su rechazo a la decisión con nuevos insultos contra el presidente de la OEA: "El impresentable Luis Almagro, evidencia una vez más su servilismo a los intereses de la política exterior estadounidense, así como la obsesiva instrumentalización de la OEA contra legítimos gobiernos populares".
El Ejecutivo de Nicolás Maduro ve en las intenciones de Almagro una "nueva maniobra imperialista bajo fachada multilateral contra la voluntad del pueblo nicaragüense".
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Esto "demuestra la ideologización de la política regional en el seno de la OEA, a la vez que expresa el absoluto y definitivo fracaso de esta organización para los Pueblos de América Latina y el Caribe", prosigue la nota oficial.
Por su parte, el presidente de Bolivia, Evo Morales, habló de "intenciones golpistas".
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A través de Twitter, el mandatario expresó: "Rechazamos que por instrucción del imperio, y con intenciones golpistas, la OEA pretenda aplicar la Carta Democrática a Nicaragua". A lo que añadió que "no se puede ir contra la autodeterminación de los pueblos. Los organismos deben dejar intromisión y respetar la soberanía de Nicaragua".
Con todo, Venezuela expresó su "respaldo irrestricto" al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, "reiterando los estrechos lazos de fraternidad y solidaridad que representan la unidad y hermandad" entre sus naciones.
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Los jefes de Estado venezolano y boliviano son dos de los mandatarios que han expresado apoyos al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ante la crisis que vive el país centroamericano desde el pasado abril con protestas que piden la renuncia del mandatario nicaragüense.
La crisis en Nicaragua ha dejado 325 muertos desde abril, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, aunque algunos grupos elevan la cifra a 545, mientras que el Ejecutivo nicaragüense solo reconoce 199 y denuncia un intento de golpe de Estado.
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(Con información de EFE y AFP)
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