Un explosivo sin detonar hallado por campesinos en una finca del departamento del Putumayo, en la frontera entre Colombia y Ecuador, desató una nueva crisis en el conflicto que llevan desde hace ya varias semanas los mandatarios de los dos países.
El hallazgo se volvió noticia internacional luego de que, durante un consejo de ministros llevado a cabo el 16 de marzo, el presidente Gustavo Petro lo expusiera en televisión nacional, asegurando que “están bombardeándonos desde Ecuador”.
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Según el mismo mandatario, había conocido de la existencia del explosivo el 13 de marzo y aunque en principio no explicó cómo se enteró, se conoció que un equipo periodístico de The New York Times fue el encargado de alertar formalmente al gobierno colombiano sobre la presencia de una bomba aérea Mark-82, de 500 libras, según confirmó el fotógrafo Federico Rios Escobar, quien hace parte del grupo que hizo presencia en la frontera de los dos países.
“The New York Times entrevistó testigos, fotografió la munición y, preocupado por la seguridad de los residentes, alertó al gobierno colombiano el lunes por la noche”, explicó Rios Escobar, en su cuenta oficial de Facebook.

El explosivo, identificado como bomba Mark-82, de 500 libras, fue hallado a comienzos de marzo. De acuerdo con los datos divulgados por The New York Times, su detonación habría generado una onda expansiva peligrosa hasta 580 metros a la redonda, lo que significaba un riesgo grave para la vida de los residentes y para las comunidades próximas al río San Miguel.
Los periodistas de The New York Times, guiados por campesinos de la zona, accedieron a la finca donde vivía la familia Toro, una familia campesina de la zona.
En ese lugar encontraron, junto a los cultivos de coca y banano, el artefacto oxidado, de casi dos metros de longitud y color verde oliva. Como relataron al medio, dieron aviso inmediato a las autoridades tras constatar la proximidad con la menor Daisy Toro y su madre Rosa Toro.
El hallazgo coincidió con operativos aéreos del ejército ecuatoriano reportados el 3 de marzo, según testigos y la niña Daisy Toro, de trece años, quien relató al medio internacional ya citado haber visto dos aviones sobrevolar la finca esa mañana.

Su madre, Rosa Toro, manifestó que el área permanece bajo control de un grupo narcotraficante conocido como Comandos de la Frontera.
La presunta oxidación de la bomba
Sin embargo, en la publicación del fotorreportero colombiano, varios comentarios señalan una posible oxidación de esta bomba, lo que bajo esa lógica, sugieren que no es actual.
A esto se le suma las declaraciones del general retirado ecuatoriano Wagner Bravo en conversaciones con el medio colombiano Caracol Radio, en dónde explico que a su parecer “parece muy vieja” y que aunque no cree que sea del bloque soviético, por su antigüedad, sí podría ser de los años ochenta.
En horas de la mañana del 18 de marzo, Gustavo Petro, presidente Colombiano, afirmó que la bomba no estaba oxidada y que: “La bomba se embarró con el lodo rojo que aparece en la foto al arrastrarse durante varias decenas de metros. Está a unos pocos metros de Ecuador dónde bombardeo en su territorio una casa. El que la bomba se haya arrastrado significa que se disparó desde un avión a baja altura. El peso de la bomba no permite que haya sido arrastrada por campesinos del lugar atravesando el río Tomo que es fronterizo".
Detalles técnicos del explosivo Mark-82
Especialistas consultados por The New York Times reconocieron el arma como una bomba de 500 libras de fabricación estadounidense, utilizada habitualmente en guerras aéreas modernas.

De hecho, Infobae Colombia pudo revisar archivos del Museo de Armamento de la Fuerza Aérea, de Florida, Estados Unidos, en dónde se afirma que este tipo de bombas fueron desarrolladas por el país norte americano a mediados de la década de 1950 y seis años después usadas de forma activa por su ejército.
El artefacto presentaba marcas en sistema métrico y su pintura, deslucida por la intemperie, estaba oxidada. La bomba conservaba el cable de armado y restos del detonador, lo que elevó la preocupación de los técnicos.
Los expertos detallaron que la bomba tenía una potencia equivalente a 192 libras de explosivo TNT. Su fragmentación sería letal hasta 230 metros, y la onda de choque podría afectar gravemente fuera del radio de 580 metros. Agricultores de la zona expresaron temor a que existan otros explosivos similares cercanos a los cultivos.
El artefacto fue descrito con aletas de metal destinadas a estabilizarlo en el aire, componentes que en este caso se hallaban muy dañados tras el impacto. Los técnicos advirtieron que sólo una brigada militar especializada está capacitada para retirar el dispositivo de forma segura, dado que contenía explosivo activo en su interior.
Versiones y tensión diplomática tras el hallazgo
Tras la alerta emitida por The New York Times, el presidente de Colombia Gustavo Petro declaró en televisión nacional: “La bomba está activa. Es peligrosa”, y sugirió que el artefacto habría sido arrojado desde territorio ecuatoriano.

Petro también subrayó la necesidad de investigar a fondo, y encomendó al ejército colombiano la neutralización del explosivo.
El presidente de Ecuador Daniel Noboa respondió públicamente el día siguiente, rechazando cualquier responsabilidad. “Estamos actuando en nuestro territorio, no en el suyo”, sostuvo Noboa, desmintiendo las afirmaciones previas de Petro y descartando incursiones de sus fuerzas sobre suelo colombiano.
Persisten interrogantes sobre el verdadero origen de la bomba Mark-82. Las inscripciones métricas en el artefacto no coinciden con las fabricadas exclusivamente en Estados Unidos; el modelo es producido también en otros países, según la investigación publicada por The New York Times.

El analista militar ecuatoriano César Gabriel Cedeño, consultado por el periódico, advirtió sobre los graves riesgos que representa dejar una munición de este tipo en la zona.
El 18 de marzo del 2026, el fotógrafo Federico Rios Escobar, en diálogo con Caracol Radio aclaró y relató, precisamente, estos nuevos datos sobre la bomba encontrada en la frontera colombo-ecuatoriana.
Mientras los testimonios recogidos por el equipo periodístico al que pertenece Rios Escobar apuntan al 3 de marzo como momento exacto en que fue lanzada la bomba, la versión del presidente Gustavo Petro difiere: según lo publicado por el mandatario en redes sociales, los hechos habrían ocurrido el 6 de marzo. Consultado por esta discrepancia, Rios Escobar señaló que “lo que diga el presidente es lo que dice el presidente”.
El reportaje no incluye información sobre posibles víctimas fatales asociadas a este hallazgo, una diferencia importante frente a las cifras dispares difundidas por autoridades nacionales: el presidente Petro mencionó 27 muertos, mientras que el ministro de Defensa indicó que serían 14 en la zona de Nariño, aunque estos datos corresponden a eventos anteriores, entre enero y febrero, y no al caso investigado por el equipo del The New York Times. “En nuestro artículo no mencionamos eso porque de ese tema nosotros desconocemos completamente”, añadió Rios.

Según explicó Rios Escobar a Caracol Radio, la bomba es de tipo MK 82, un modelo fabricado por múltiples países: “Las bombas tienen un número de serie... Con ese número de serie se podría esclarecer si es una bomba reciente, si es una bomba antigua, si fue lanzada el 3 de marzo o en otro momento”.
Debido a que el equipo periodístico no manipuló el artefacto, no pudo acceder al número de serie, pero considera que su estado y el impacto reciente en el terreno refuerzan la versión local de una caída reciente: “Yo vi el cráter fresco, vi la cola fresca, veo la gente que está muy nerviosa y yo creo que no estarían tan nerviosos con una bomba que lleve ahí bastante tiempo”.
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