El ex dictador, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, recibieron una visita consular de un funcionario venezolano el pasado 30 de enero, mientras permanecen en una cárcel de Nueva York a la espera de su próxima audiencia judicial, la cual fue aplazada para el 26 de marzo. Según se informó en el archivo digital del caso, el funcionario representó a la República de Venezuela y facilitó servicios consulares a ambos acusados.
El juez Alvin Hellerstein había ordenado tras la primera comparecencia, ocurrida el cinco de enero, que se garantizara el acceso de Maduro y Flores a asistencia consular e informara de cada visita al tribunal. La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York presentó el martes la notificación formal del aplazamiento de la audiencia, que inicialmente estaba prevista para el 17 de marzo. El cambio de fecha fue solicitado por la fiscalía con consentimiento de la defensa, argumentando la necesidad de más tiempo para reunir pruebas, permitir la revisión de la defensa y decidir sobre mociones previas al juicio. El juez aceptó la petición “en interés de la justicia”.
Maduro, de 63 años, compareció por primera vez ante la justicia estadounidense dos días después de su captura, durante un operativo militar de Estados Unidos en Caracas el 3 de enero. En la audiencia inicial, tanto él como Flores, de 69 años, se declararon inocentes de los cargos y aseguraron ser “prisioneros de guerra”. Maduro también afirmó que continúa siendo “el presidente constitucional de Venezuela”.
La acusación formal incluye cuatro cargos principales: conspiración para el narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer armas de guerra. El documento judicial de 25 páginas alega que ambos se asociaron con narcotraficantes y grupos narcoterroristas para enviar “miles de toneladas de cocaína” a territorio estadounidense, usando rutas en el Caribe y Centroamérica. Según la fiscalía, operaron bajo la estructura del Cártel de los Soles junto a altos funcionarios militares venezolanos durante un periodo superior a 25 años.
Durante la audiencia de enero, se reportó que Flores presentaba un moratón en el ojo derecho y vendajes en la frente, mientras la defensa solicitó atención médica por posibles fracturas en las costillas. El intercambio de pruebas entre las partes será determinante para el curso del proceso judicial.
Maduro gobernó Venezuela desde marzo de 2013 hasta enero de 2026. Tras su captura, Delcy Rodríguez asumió las atribuciones presidenciales como encargada, por orden del Tribunal Supremo de Justicia venezolano, sin declararse la falta absoluta del mandatario.
La defensa de Maduro anticipa que impugnará la legalidad de la detención bajo el argumento de inmunidad soberana, una estrategia empleada sin éxito por Manuel Noriega tras su captura en Panamá en 1990. En ese caso, Noriega fue condenado y cumplió 17 años de prisión en Estados Unidos.
La audiencia prevista para el 26 de marzo a las 11:00 marcará el siguiente paso clave en el proceso. De ser hallados culpables por los cargos federales, Maduro y Flores podrían enfrentar cadena perpetua en territorio estadounidense.
(Con información de EFE)
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