Nicolás Maduro, líder del régimen en Venezuela, impulsó un nuevo “plan especial” para garantizar el regreso de venezolanos que “quedaron varados en el extranjero” tras la suspensión masiva de vuelos, consecuencia de la advertencia de la autoridad aérea de Estados Unidos de “extremar la precaución” al sobrevolar el país y la región sur del Caribe. Así lo informó la segunda al mando de la dictadura chavista, Delcy Rodríguez.
Según las propias palabras de Rodríguez, la medida también busca “facilitar los itinerarios de salida de aquellos que deban viajar fuera de nuestro territorio”, aunque no brindó detalles sobre su implementación.
Además, subrayó que el régimen activó “todos los mecanismos multilaterales ajustados al derecho internacional para el cese inmediato de esta acción ilegítima e ilícita”, en referencia al aviso del presidente estadounidense Donald Trump.
En su mensaje, la funcionaria acusó: “El Gobierno de EEUU complace solicitud de María Corina Machado para intentar bloquear el espacio aéreo de Venezuela”, en referencia a la dirigente opositora y premio Nobel de la Paz 2025, hoy en la clandestinidad, cuya ceremonia de entrega está prevista el 10 de diciembre en Oslo.
La tensión aumentó luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicara la advertencia a través de la red social Truth Social: “A todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas: les rogamos que consideren que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores permanecerá cerrado en su totalidad. ¡Gracias por su atención!”. Las declaraciones del presidente republicano no especificó motivos ni plazos.
A través de la Cancillería, el régimen venezolano denunció ante la comunidad internacional que este tipo de afirmaciones “representan una amenaza explícita de uso de fuerza”, algo que, aseguró, está “prohibido de forma clara e inequívoca” por la Carta de las Naciones Unidas. El texto oficial sostuvo además que se trata de un “intento de intimidación, un acto hostil, unilateral y arbitrario.
El texto oficial, que fue publicado por el canciller Yvan Gil, recalcó que Venezuela “exige respeto a su espacio aéreo” y subrayó que el país no aceptará “órdenes, amenazas ni injerencias provenientes de ningún poder extranjero”.
La suspensión de vuelos se aceleró después de que la Administración Federal de Aviación de EEUU pidiera “extremar la precaución” en esa zona, calificándola de “potencialmente peligrosa”. Esta recomendación desató una ola de cancelaciones por parte de compañías como Iberia, Plus Ultra, Air Europa, Avianca y Turkish Airlines.
La dictadura chavista impuso un plazo de 48 horas para que las aerolíneas retomaran sus operaciones en el territorio nacional y, al no cumplirlas, revocó los permisos a Iberia, Turkish Airlines, Gol, Avianca, Tap y Latam Colombia. Por ahora, continúan operando en Venezuela Copa, Wingo, Boliviana de Aviación, Satena y las aerolíneas nacionales Avior y Conviasa.
El mensaje emitido por Trump se produjo al mismo tiempo que el despliegue en el Caribe del portaaviones USS Gerald R. Ford, acompañado de más de diez buques, aviones de combate y 12.000 militares estadounidenses, como parte de una operación orientada oficialmente a la lucha contra organizaciones de narcotráfico en la región, denominada Operación Lanza del Sur.
La comunicación entre Estados Unidos y Venezuela
El fin de semana anterior, Donald Trump sostuvo una conversación telefónica con Nicolás Maduro en la que reiteró que su ejército incrementaría la presión militar si el dictador no abandona Caracas en el corto plazo.

En esa llamada participaron altos funcionarios estadounidenses, incluido el secretario de Estado Marco Rubio, lo que marcó el cierre de cualquier instancia de negociación y una exigencia directa de salida no solo para Maduro, sino también para figuras como Diosdado Cabello, Vladimir Padrino y los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez.
Simultáneamente a la advertencia vinculada al espacio aéreo, la administración estadounidense comunicó la designación del Cartel de los Soles como Organización Terrorista Extranjera (FTO, por sus siglas en inglés). Esta medida, que incorpora al grupo dirigido por Maduro en la lista del Departamento de Estado, habilita a Washington a aplicar sanciones adicionales, congelar activos y abrir procesos judiciales contra personas y entidades asociadas al cartel.
El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que el grupo “es responsable de violencia terrorista en todo el hemisferio” y reiteró que Washington considera a Maduro como el principal líder de esa organización criminal. El régimen venezolano, sin embargo, rechazó las acusaciones y negó la existencia de pruebas que lo asocien a redes de tráfico de drogas.
(Con información de EFE)
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