Las pupilas revelan que hablar en silencio y en voz alta activan el cerebro de forma diferente

Un equipo de investigadores japoneses analizó los cambios en el diámetro ocular de adultos jóvenes durante tareas de conteo y descubrió que el pensamiento verbal requiere un menor nivel de excitación neuronal que la expresión oral

Primer plano de dos ojos de una persona, mostrando el blanco de los ojos con un tenue color amarillento y pestañas oscuras.
Los investigadores midieron el diámetro pupilar de adultos jóvenes sometidos a tres tipos distintos de conteo mental y verbal (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las pupilas de adultos jóvenes reaccionaron de manera opuesta cuando contaban en voz alta frente a cuando lo hacían en silencio, según un estudio publicado en la revista iScience que desafía la idea de que el habla interna es simplemente una versión muda del lenguaje oral.

La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Tsukuba y la Universidad de Ritsumeikan, en Japón, midió los cambios en el diámetro pupilar como indicador de la activación cerebral y encontró que ambas formas de lenguaje operan en niveles de excitación distintos.

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Dos personas sentadas frente a una mesa, con dos burbujas de diálogo vacías, un cerebro azul y otro coral conectados por ondas.
Un estudio científico reveló que el habla interna y la voz alta activan el cerebro con diferentes niveles de excitación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las pupilas se dilataron siempre al hablar en voz alta, pero no al hacerlo en silencio

Para explorar si la activación cerebral difiere entre el habla pronunciada y el habla interna, los investigadores reclutaron a adultos jóvenes sanos y les asignaron una tarea de conteo bajo tres condiciones: reposo —sin contar ni pensar en nada en particular—, habla en voz alta y habla interna, es decir, contar en silencio dentro de la propia mente.

El diámetro pupilar se registró a lo largo de tres experimentos con métodos de conteo distintos: conteo simple (1, 2, 3…), conteo con frases de sustantivo y número (“un gato, dos gatos…”) y conteo por intervalos (1, 4, 7…), una modalidad que demanda un esfuerzo cognitivo mayor.

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Los resultados revelaron que las pupilas se dilataron de forma consistente durante el habla en voz alta en los tres experimentos. Durante el habla interna, en cambio, la respuesta pupilar varió según la tarea: en el conteo simple las pupilas se contrajeron, en el conteo con sustantivos no mostraron cambios y en el conteo por intervalos se dilataron. En todos los casos, sin embargo, los cambios en el diámetro pupilar fueron menores que los registrados durante la expresión oral.

Primer plano de una mujer con los ojos cerrados y una sonrisa, bañada por la luz dorada del sol, con su cabello oscuro resaltado por el brillo.
Los datos obtenidos demostraron que el habla interna requiere un grado de activación neuronal menor que la pronunciación verbal (Imagen Ilustrativa Infobae)

El habla interna funciona con menor activación cerebral que el habla pronunciada

Estos hallazgos apuntan a que el habla interna no constituye una réplica silenciosa del habla pronunciada, sino una forma de uso lingüístico asociada a un nivel de excitación cerebral inferior. Estudios previos de neuroimagen ya habían demostrado que el habla interna activa algunas de las mismas redes del lenguaje que se encienden al hablar en voz alta, pero hasta ahora no se había determinado con claridad si ambos procesos compartían niveles de activación comparables.

El enfoque de la pupilometría resultó determinante para esta distinción. La dilatación pupilar constituye un marcador no invasivo de los cambios en la excitación cerebral momento a momento, vinculado a los sistemas de activación del tronco encefálico que regulan la liberación de catecolaminas.

Al tratarse de una medición que no requiere respuesta verbal, abre una vía para investigar poblaciones que no pueden describir sus propios pensamientos, como los niños pequeños.

Modelo tridimensional de un cerebro humano en tono azul cian con conexiones brillantes de color rojo y naranja sobre fondo oscuro
El análisis del habla interna ofrece aplicaciones para comprender el control emocional y la motivación en atletas de alto rendimiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

La técnica podría aplicarse a bebés y a deportistas que se hablan a sí mismos

Dado que el habla interna no puede observarse de manera directa, la mayor parte de los estudios anteriores dependían de los relatos que los propios participantes hacían de sus pensamientos, un método difícil de emplear con niños.Los investigadores han explorado esa dirección: en un trabajo publicado en Acta Psychologica este mismo año, el equipo utilizó una tarea de conteo mental con niños de 3 a 6 años y encontró que el habla interna se estabiliza alrededor de los 5 años de edad.

La técnica también podría contribuir a comprender cómo las personas recurren al habla interna para calmarse o motivarse en contextos de alto rendimiento, como la práctica deportiva.

El equipo estuvo encabezado por Ryuta Kuwamizu, profesor asistente del Centro de Investigación Avanzada para el Alto Rendimiento Humano (ARIHHP) de la Universidad de Tsukuba, especializado en pupilometría y neurociencia del ejercicio, quien ha centrado su carrera en los sistemas de excitación cerebral vinculados a la actividad física y la dinámica pupilar.

Como coautor principal figuró Ryoichi Watanabe, profesor asistente de investigación en la Universidad de Ritsumeikan, mientras que el equipo se completó con Nozomi Yamamoto, Kota Otani y Yusuke Moriguchi, profesor de psicología del desarrollo en la Universidad de Kioto con más de un centenar de publicaciones sobre funciones ejecutivas y desarrollo cognitivo infantil.

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