La reflexión de una escritora sobre los vínculos y la soledad: "Hay miedo al compromiso por entenderlo como una limitación a la libertad"

En Laberinto del alma, Laura Miranda aborda reencuentros, infidelidad y deseos pendientes para indagar en las decisiones afectivas que pueden alterar una vida entera. Las segundas oportunidades y las tensiones que aparecen cuando el deseo choca con los proyectos compartidos

Para Laura Miranda, el amor sigue siendo importante, aunque por sí solo no siempre alcanza para sostener una relación
(Imagen ilustrativa Infobae)
Para Laura Miranda, el amor sigue siendo importante, aunque por sí solo no siempre alcanza para sostener una relación (Imagen ilustrativa Infobae)
Guardar

Hay historias que parecen terminar con una despedida, una distancia o el paso de los años, pero sobreviven en la memoria y vuelven cuando una decisión obliga a mirar hacia atrás. Si bien el terreno de las relaciones amorosas es vasto, estas coordenadas —no hay duda— son un denominador común en la materia. En Laberinto del alma, la escritora Laura Miranda retoma el universo de Eliseo Dumas, uno de los personajes, para contar el regreso de un amor de juventud que pone en crisis las certezas del presente. La ficción tiene mucho de la vida misma.

“Creo que todos sin excepción guardamos en algún rincón de nosotros un ‘qué hubiera pasado si hubiese tomado otra decisión’”, dice la autora a Infobae. En su nueva novela, ese interrogante atraviesa a Eliseo, un hombre habituado a enfrentar montañas que debe dejar en suspenso su plan de escalar el Manaslu para volver de Roma a Buenos Aires. La enfermedad de su padre, la empresa familiar y Ana, una historia de amor que no llegó a concretarse, lo conducen a un laberinto íntimo.

PUBLICIDAD

Eliseo Dumas ya había aparecido en Amuleto contra el vacío. Al final de aquella historia, renunciaba a la protagonista y partía hacia Italia. En Laberinto del alma, regresa a Buenos Aires con una vida acomodada, aunque atravesado por la herida de un amor no correspondido. El reencuentro con Ana Novak, hermana de Erik —su amigo fallecido durante una escalada—, reactiva un vínculo que había quedado suspendido desde que ella tenía 16 años y él, 20.

pareja, romance, cita romántica, cita, momento romántico, pareja, novios, hombre, mujer, enamorados -VisualesIA
“El problema no es estar solo sino no estar bien con uno mismo”, plantea Laura Miranda sobre los vínculos contemporáneos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ana construyó una familia, tiene hijos y sostiene un matrimonio feliz. Sin embargo, la aparición de Eliseo desordena un presente que parecía consolidado. “Un amor del pasado que se quedó como un pendiente en la memoria y reaparece en el presente, genera dudas, confusión y atracción atemporal”, sostiene Miranda.

PUBLICIDAD

Sin dudas, en la ficción de la escritora hay realidad. Miranda explica que el poder de esas historias radica en que llevan a los personajes a imaginar cómo habría sido estar juntos pese al tiempo transcurrido. También los empujan a preguntarse si ese nuevo cruce responde al destino o si nunca debieron haberse alejado.

El reencuentro entre Ana y Eliseo habilita uno de los núcleos de Laberinto del alma: la infidelidad y sus posibles formas en la vida. Para Miranda, la traición no se restringe a la intimidad física. Los mensajes, los encuentros secretos y el deseo dirigido hacia alguien determinado pueden configurar una deslealtad antes de cualquier consumación.

Laura Miranda
La autora sostiene que una pareja no completa a nadie: el desafío es estar bien con uno mismo antes de compartir la vida con otro (Gentileza Laura Miranda)

“Me interesaba visibilizar que no hay una sola forma de infidelidad”, afirma la autora. “Quizá, lo físico sea la consumación, pero antes de eso hay muchas instancias que al momento de enfrentar el espejo nos devuelven un modo de engaño”.

En la novela, Ana no enfrenta una fantasía abstracta. Eliseo es alguien que existió en su vida, que vuelve y que encarna una posibilidad afectiva que quedó abierta. Del otro lado, hay un esposo, hijos y una familia. La simultaneidad de esos dos mundos instala la culpa y obliga a los personajes a revisar qué están dispuestos a ocultar.

“No hablamos de una fantasía en abstracto sino de pensar en alguien del pasado que se hizo presente, amor en mano, mientras la realidad es un matrimonio y una familia con otra persona. Hay simultaneidad en ambas situaciones. Entonces, ¿no se engaña por culpa y logística? Es decir, miedo a ser descubierta o aún sin consumar intimidad se engaña igual respondiendo mensajes y encuentros seguros de los que nadie se enterará. En este escenario, ¿un beso no es suficiente para configurar infidelidad?”, plantea Miranda.

La historia también incorpora a Martina Stewart, empresaria y mano derecha del padre de Eliseo. Es una mujer de carácter fuerte, concentrada en su profesión, que considera al protagonista inmaduro y una complicación para los proyectos de la compañía. Su presencia suma otra tensión a una trama atravesada por amor, desencuentros, obsesiones, límites, familia, sueños, amistad, lealtad, generosidad, engaño y egoísmo.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Amores Reales-Ludmila y Andrés-Aborto a los 16 años-Grupo de Runners-Buscando un hijo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La autora evita presentar el regreso de Ana y Eliseo como una respuesta definitiva. Laberinto del alma trabaja sobre la distancia entre una historia que realmente quedó interrumpida y otra que, con el paso de los años, se transforma en una imagen idealizada.

“La verdad es que no creo que exista una diferencia fácil de determinar”, reconoce Miranda. Para que un amor sea verdaderamente pendiente, considera que debería existir la certeza de que ambas personas no deseaban separarse, que lo que sentían era recíproco y que la historia se detuvo por circunstancias ajenas a ellas e imposibles de modificar.

Aun así, advierte que el tiempo modifica a los protagonistas. La pregunta es si la memoria construyó esa relación como una posibilidad perfecta o si los personajes pueden aceptar que aquello que no sucedió también tuvo una forma de cierre. “El hecho de que algo no suceda es un modo de final”, señala.

Viaje al romanticismo simbólico

Laura G. Miranda vive en Mar del Plata y desarrolló una obra dentro de la novela romántica contemporánea en América Latina. Se la reconoce como creadora del romanticismo simbólico, un concepto ligado a su modo de narrar los sentimientos y de construir símbolos que acompañan los conflictos de sus personajes.

Laura Miranda
En Laberinto del alma, Laura Miranda indaga en los amores pendientes, la culpa y las decisiones que vuelven a poner el pasado en juego (Laura Miranda)

La escritora recibió premios nacionales e internacionales como poeta y narradora. En 2017 obtuvo el Premio Lobo de Mar en Literatura y, desde 2014, participa en ferias del libro de todo el país. En 2022 fue invitada por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara para presentar Tierra en los bolsillos.

Miranda también fue distinguida como Vecina Destacada de Mar del Plata por su trayectoria y por su aporte al arte y la cultura. Su obra fue publicada por VeRa, sello de VyR Editoras. Sus libros son: Volver a mí, Las otras verdades, Después del abismo, Ecos del fuego, Tierra en los bolsillos, Más allá del mar, El mejor final, Ellos, Amuleto contra el vacío y Laberinto del alma.

—En una entrevista dijiste que una pareja no completa a nadie y que la soledad tiene “mala prensa”. ¿Cómo dialoga esa mirada personal con los vínculos amorosos complejos en las novelas?

—Mi idea de que nada nos completa, tiene sustento en que el ser humano continuamente está buscando o desea o espera algo que lo mantiene activo. Siempre falta algo más. Tener pareja no completa esa dinámica y en cuanto a la soledad, creo que el problema no es estar solo sino no estar bien con uno mismo. Si uno está contento con su vida puede tranquilamente disfrutar de una salida con amigos, de entrenar en el gimnasio o de volver a su casa a tomar una copa de vino y ver una serie de la misma manera. En plenitud. Los vínculos amorosos que construyo en mis novelas son verosímiles, como en la vida, algunos piensan de esta forma y otros, no. Hacerlos interactuar es enriquecedor y muestra opciones en la ficción que estoy segura ocurren en la realidad.

—Tus libros suelen abordar la culpa, los duelos, las decisiones erradas y los secretos familiares. ¿Qué te interesa encontrar en esos momentos en que los personajes —como las personas— ya no pueden seguir evitando lo que les duele?

—Mi propósito cuando escribo es hacerlo de cara a encontrar bienestar. Entonces, cuando planteo los conflictos y mis personajes ya no pueden evitar lo que duele, intento mostrar alternativas para atravesar los procesos sin soluciones mágicas, pero mostrando salidas. A veces, cuando los protagonistas son otros vemos con claridad lo que debe cambiar pero no somos capaces de advertirlo en nuestra propia vida en situaciones similares. Por eso mis novelas se meten un poco sin permiso en los pensamientos de mis lectores que cuando se identifican pueden leer cómo otros manejaron la problemática.

Escena de pareja disfrutando de un baño relajante, con velas y un ambiente romántico para compartir momentos únicos. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El miedo al compromiso, es asociado por muchas personas con una pérdida de libertad (Imagen Ilustrativa Infobae)

—Se te reconoce como creadora del “romanticismo simbólico”. ¿Cómo nace ese cruce entre sentimientos y símbolos en tu escritura? ¿Hay imágenes, objetos o escenarios que sean especialmente importantes en Laberinto del alma?

—Los sentimientos y los símbolos en mi escritura definen mi estilo. Creo que le dan claridad a los conflictos. Ese cruce nace en el silencio que es el lugar más ruidoso en la vida de cualquiera. Como mi propósito es mostrar, a través de la ficción, cómo salir de la incomodidad y llegar al bienestar, necesito los símbolos que funcionan como una trampa: el lector cree que está leyendo una historia de amor y de golpe se encuentra a sí mismo queriendo salir de su propio laberinto. Sin duda, en esta historia los “Laberintos” como símbolo atraviesan la novela entera. La realidad de cada personaje muestra un laberinto personal del que no es fácil salir, pero existe la certeza de que hay una manera de hacerlo. La clave es darse cuenta de qué forma.

—En Tierra en los bolsillos aparece la idea de que “está bien estar mal”, mientras que en Laberinto del alma los personajes deben elegir aun en medio de la incertidumbre. ¿Qué cree que necesitamos aprender sobre convivir con la duda, el dolor y las decisiones que no tienen garantías?

—Creo que necesitamos aprender a no dar por sentado lo más importante que tenemos que es el tiempo que nos es dado. Lo único que tenemos con certeza es el “ahora”. Si empezáramos a aceptar esa realidad y viviéramos en el presente, nos daríamos cuenta que le damos a las dudas, al dolor y a las decisiones que no tienen garantía más proyección de la que deberían tener. Debemos acotar las dudas, el dolor y las decisiones al “aquí y ahora”, eso les quita presión y permite atravesar los momentos de la mejor manera. De otro modo se constituyen en suposiciones y variables futuras que no podemos controlar y no sabemos si van a ocurrir.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Miranda propone concentrarse en el presente: “Lo único que tenemos con certeza es el ‘Ahora’" (Imagen Ilustrativa Infobae)

—¿Qué lectura haces de los vínculos amorosos de hoy?

—Creo que los vínculos amorosos han cambiado, en algunos aspectos para evolucionar y en otros, no tanto. Por supuesto depende de las edades, pero en general creo que la inmediatez con que los jóvenes acceden a todo conlleva que se haya perdido en gran parte el romanticismo y se hayan cambiado las secuencias. Antes, había que conquistar una chica para que fuera novia y besarla. Ahora, en la mayoría de los casos primero todo y después ven si quieren una relación. En las parejas no tan jóvenes hay mucho miedo al compromiso por entenderlo como una limitación a la libertad, y, en aquellos que van por segundas partes no queda paciencia. Entonces, creo que los vínculos de hoy no son fáciles, pero sigo creyendo en el amor aunque acompañado de otras decisiones porque solo, no siempre alcanza.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD