El hielo en la cara no es para todos: quiénes deberían bajar la intensidad o buscar otros metodos

Dermatólogos señalan que el uso incorrecto, especialmente directo y prolongado, puede generar lesiones por frío o agravar afecciones previas, por lo que ante señales extrañas conviene frenar y evaluar

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Mujer de cabello largo con una diadema blanca, sumerge su rostro en un cuenco transparente con cubos de hielo y agua, frente a un espejo dorado y un mueble blanco.
El frío en el rostro reduce de forma temporal la hinchazón y las rojeces. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El hielo en la cara puede ayudar a reducir de forma temporal la hinchazón, las rojeces y el aspecto de cansancio, según explica ELLE. El efecto es rápido, pero limitado, y exige cuidado en la aplicación para no irritar la piel.

El frío en el rostro puede ayudar a desinflamar la cara porque provoca una vasoconstricción temporal que reduce hinchazón, inflamación y rojeces, de acuerdo con el medio citado y con la experta consultada. Su utilidad principal está en mejorar de inmediato el aspecto de la piel, no en producir un cambio duradero.

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Raquel Linde, experta en maquillaje y responsable de marketing de una empresa citada por el medio, definió esta práctica como un recurso rápido para “reducir la inflamación, abrir la mirada y aportar luminosidad al rostro”. También señaló que puede servir como complemento de una rutina facial ligera o como preparación antes del maquillaje.

Primer plano del rostro de una persona con pecas, que sostiene un cubo de hielo grande y transparente contra su mejilla derecha. Una gota de agua se desprende.
La vasoconstricción explica el efecto inmediato de descongestión y frescor. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La especialista añadió en ELLE que aplicar frío en la cara aporta un “efecto buena cara inmediato”, sobre todo por la mañana o antes de un evento. La fuente insiste en que conviene mantener expectativas realistas, ya que el resultado es pasajero.

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Cómo aplicar frío en el rostro sin irritar la piel

La técnica consiste en usar un objeto frío y liso o un cubito de hielo envuelto en una tela fina. Linde explicó que debe deslizarse con suavidad por las zonas más inflamadas o cansadas, sobre todo debajo de los ojos, en las mejillas y en la frente.

Primer plano del ojo de una persona y una mano sujetando un cubo de hielo contra su piel, con parte de una prenda de vestir a rayas.
La aplicación breve mejora la apariencia de cansancio sin cambios duraderos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El recorrido debe hacerse con movimientos suaves y ascendentes. Según ELLE, ese gesto ayuda a descongestionar el rostro y refuerza la sensación de frescor.

La recomendación central es evitar el contacto directo prolongado del hielo. Esa precaución cobra más importancia en casos de piel sensible o de capilares muy frágiles.

En qué casos puede ayudar a mejorar el aspecto del rostro

Vista de perfil de una dermatóloga y una paciente conversando en un consultorio. La doctora muestra imágenes de piel en una tableta, la paciente sostiene un espejo de mano.
Ante enrojecimiento inusual o molestia, se recomienda suspender y consultar a un profesional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La práctica suele usarse cuando aparecen bolsas bajo los ojos, inflamación facial o una mirada cansada tras poco descanso. El medio citado también la sitúa como una opción antes de una celebración o cuando se busca que la piel luzca más descansada y luminosa.

Linde indicó que puede incorporarse a la rutina diaria por la mañana o después de un día de estrés. También la recomendó antes del maquillaje para lograr un efecto lifting inmediato.

Durante el verano gana visibilidad por su doble efecto sobre el rostro y por la sensación refrescante que aporta cuando suben las temperaturas. La fuente la presenta como un gesto breve para mejorar el aspecto general de la piel en pocos minutos.

Un bol transparente con agua y cubitos de hielo. Una diadema de tela rosa con un lazo. Una encimera clara y azulejos en la pared.
La técnica se usa como preparación previa para el maquillaje y eventos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué precauciones tomar según el tipo de piel

Linde afirmó en el medio que la técnica puede funcionar en todo tipo de pieles si se aplica de forma correcta. Aun así, advirtió que el hielo directo durante demasiado tiempo puede causar enrojecimiento temporal.

La especialista precisó que las personas con rosácea activa o con piel extremadamente sensible deberían recurrir a una temperatura menos intensa. En esos casos, recomendó usar la piedra o el rodillo ligeramente templado para evitar irritaciones.

Mujer adulta con cabello oscuro y blusa gris mirando su reflejo en un espejo de baño iluminado; varios productos de skincare sin marca visibles en la mesada.
La piel sensible o con capilares frágiles requiere menor intensidad de frío. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La utilidad del frío depende menos de intensificar la temperatura que de ajustar el método a cada rostro. ELLE subraya que esa adaptación permite buscar alivio y mejor aspecto sin poner en tensión la barrera cutánea.

Antes de incorporar el hielo en la rutina facial diaria, los dermatólogos insisten en evaluar cuidadosamente el tipo de piel y el estado de salud cutáneo.

Según la dermatóloga Leire Barrutia, el uso inadecuado —como la aplicación directa y prolongada— puede provocar quemaduras o agravar afecciones preexistentes, especialmente en personas con piel seca, sensible, rosácea o circulación comprometida.

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