"Está siendo un año muy lindo. Es muy difícil que me vuelva a tocar tener cuatro o cinco pelis tan distintas, tan exitosas, tan premiadas, tan viajada…", festeja una Mercedes Morán recién llegada a la Argentina para el estreno de Familia sumergida.

"Tener la posibilidad de ver nacer a una directora enorme como es María Alché me recordó mucho a la experiencia que hice con Lucrecia Martel, porque La ciénaga era también su primera película y vi una persona muy joven, como en este caso, con una sabiduría que no le correspondía a la edad", destaca la actriz agrega sobre la directora del filme.

Pero este presente profesional de Morán era deseado y planificado. Fue así como armó ¡Ay, amor divino!, el unipersonal que le permitió independizarse del formato teatral tradicional y dedicarse al cine. Esa búsqueda dio sus frutos este 2018 con las exitosísimas El amor menos pensado, El Ángel, la mencionada Familia sumergida (que viene de ganar el premio Horizontes Latinos en el Festival de San Sebastián), y Sueño Florianópolis, que pronto llegará a las salas.

"Poder programar el teatro en distintas fechas me permitió rodar aquí y afuera. Este año fue cosechar eso. Estoy contenta porque fue un deseo que me animé a expresar, y se cumplió", le cuenta Mercedes a Teleshow.

—¿Cómo viene el corazón? ¿Estás disfrutando la soltería?

—(Risas) ¡Sí!

—¿Hay un novio en cada puerto, mientras viajás por el mundo con los festivales?

—¿Un pretendiente decís? No tanto. La verdad que cuando digo que estoy disfrutando mi soledad, estoy disfrutando mi soledad, con todo lo que eso implica.

—¡La cama para una sola!

—¡Exactamente! El otro día un amigo mío recién separado, me dice: "¿Viste ese momento en el que te vas a dormir y la cama…?". "¡Está toda para vos!", le digo, yo entusiasmada, y me dijo: "No, ¡es muy triste!". Y yo pensé: "¡Me debe ver como una frívola!". (Risas) Porque claro, depende como cada… Yo no sé qué me pasa. Se ve que estoy como con una negación a pasarla mal. Debe ser que a partir de una determinada edad uno no compra tristeza.

Mercedes Morán en “Familia sumergida”
Mercedes Morán en “Familia sumergida”

—Te dije hace tiempo, antes de saber que te habías separado, que te veía radiante, sin desmerecer ni minimizar el dolor de una separación.

—No, cero. Es duro despedirse de una relación que fue feliz, que duró 15 años, que se compartieron tantas cosas. Pero tengo una vida: nada de lo que yo tengo se me va con esta separación.

—Hoy estamos todos hablando del poliamor.

—¿Qué vendría a ser poliamor? ¿Pareja abierta?

—Tener una pareja abierta, salir con varios y que todo esté validado en la pareja. No es infidelidad. ¿Te lo imaginás?

—Sí. Cada pareja es un mundo, decían las abuelas. En versión moderna, cada pareja puede establecer un acuerdo, el que quiera.

—¿Pero vos te imaginás?

—Sí, ¿por qué no? No descartamos nada. No he tenido ese acuerdo, pero podría tenerlo, sí. Me parece que hay tantas formas de vínculo y de parejas como personas.

—¿Todavía tenés ganas de enamorarte?

—Una siempre tiene una ganas de enamorarse porque el enamoramiento es el estado más divino de la vida. Ese momento corto, que dura lo que un suspiro, pero donde sentís que todo está bien, que todo tiene sentido, que sos perfecta para el otro, que el otro es perfecto para vos. Ese momento de enamoramiento es precioso, sí.

—Siempre vuelvo un poquito a fragmentos de tu unipersonal. Hemos hablado del vínculo con tu hermano, con tu mamá religiosa, papá peronista. Hoy pensaba en la nena que soñaba cambiar el mundo, o la joven que soñó con sus hijas también cambiar el mundo. ¿Qué queda de esa?

—De esa mujer que soñaba cambiar el mundo y que quería tener tres hijas mujeres para que hicieran la revolución con ella, quedan tres hijas mujeres que la vida me dio, una vez más respondiendo a mis deseos, que fueron en mi vida la mayor revolución y que me cambiaron a mí. Así que ahora pienso de ese modo: una manera de cambiar el mundo es cambiar uno. Porque si una cambia, ya hay algo en el mundo que cambió. Y ellas me cambiaron: ellas fueron mi revolución, sin duda.

—Todas le han puesto el cuerpo al feminismo, que también es una forma de cambiar el mundo.

—¡Exactamente! La revolución de las hijas es esa ahora, sí. Me hace muy feliz ser contemporánea yo a esa movida y verlas a mis hijas tan consustanciadas, tan activas y comprometidas. Sintiéndonos las cuatro tan interpretadas por eso.

—¿El feminismo es un espacio en el que todavía confiás un poco más que en la política?

—Mucho más, todavía sí.

—¿La política te desilusionó en algún momento?

—No. No es "la política". La política es una herramienta súper válida, y me parece muy peligroso desestimar ese instrumento que, en buenas manos, es posibilitador de muchas cosas interesantes y necesarias. Pero hay una estructura de partidos, jerárquica, que posibilita la acumulación de poder. Y de esa acumulación de poder nace la corrupción. En cualquier partido, es un esquema piramidal. Creo que los colectivos feministas aún no se han convertido en partidos. Lo que hacen es política, definitivamente, pero todavía es horizontal, no es piramidal, con lo cual todavía no hay concentración de poder y tampoco hay corrupción. Lo que nos está dando es muy noble y genera cosas nobles. Hoy, el feminismo es el verdadero antagonista de un sistema que es muy injusto. En procura de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, está yendo mucho más allá, y se está hablando de la igualdad, del "basta de maltrato", de igualdad en general. Estoy segura y convenida de que el feminismo aspira a una sociedad donde las relaciones entre hombres y mujeres sean más felices.

Mercedes Morán y Ricardo Darín en San Sebastián (AFP)
Mercedes Morán y Ricardo Darín en San Sebastián (AFP)

—En las últimas semanas generaron impacto mediático las declaraciones de artistas como Dario Grandinetti y Alfredo Casero. ¿Qué te pasa cuando surgen esas situaciones, más allá de quién sea y desde qué ideología hable?

—Cada uno tiene derecho a decir lo que piensa. Estamos en democracia. Yo, personalmente, trato de ser muy honesta y cauta a la hora de hablar porque sé que lo que digo acá; no estamos en el living de casa. Pero entiendo perfectamente y respeto que cada uno pueda decir lo que piensa. Hay veces en las que una es más políticamente correcta, pero la incorrección política tampoco me molesta para nada. Siempre me parece más grave lo que dice gente más responsable, con cargos políticos. La gente que se expresa políticamente, los actores, de un lado y de otro, podrás estar de acuerdo, podrás no estar de acuerdo, le sumará o le restará a la opinión que vos tenés de ellos… Pero cuando un comunicador o cuando un político dice barbaridades, ahí es donde nos tenemos que alarmar.

—Alguna vez me dijiste: "La cultura es la mejor inversión que pueda hacer un país".

—No tengas dudas.

—¿Cómo se explica esto a quien dice: "Hay un 30% de pobreza, no es lo más importante"?

—Me acuerdo cuando yo era chiquita y alguien le preguntó a mi papá: "Pero, ¿cómo puede ser que estén invirtiendo tanto dinero para hacer un cohete que vaya a la Luna cuando acá hay escuelas que no tienen baños?". Y sí, todo es importante. La cultura, la educación, la salud son las cosas que te permiten salir de la pobreza.

—Movilidad social.

Estamos en un momento tan triste… De afuera se ve una tristeza enorme. Una cosa que me di cuenta recién llegada (al país) como estoy, es cómo invade el aire toda esa angustia y esa tristeza que hay.

—¿Por qué? ¿en qué lo viste?

La gente está triste, está asustada, está preocupada. Se quedó sin trabajo o está temiendo perderlo. El paisaje en la ciudad es tristísimo, gente viviendo en la calle. Es un momento triste.

Mercedes Morán en su unipersonal “Ay amor divino”
Mercedes Morán en su unipersonal “Ay amor divino”

—Siempre me dijiste que detestabas la corrupción, del gobierno que sea. Y haciendo esa salvedad, en otra charla me dijiste que extrañabas a Cristina Kirchner. ¿La seguís extrañando?

—Cuando una, como ciudadana, vota a alguien y después en el gobierno esa persona aparece en casos de corrupción, como ha pasado en casi todos los gobiernos y sigue pasando en la actualidad, la persona que votó se siente muy decepcionada. Más allá de que sea esa persona, parte de su equipo o lo que fuera. Pero acá se te acusa de cómplice si vos votaste a Macri, que evade una cantidad enorme de dinero, que es una forma de corrupción, aunque acá no se viva la evasión como un robo. Acá somos literales: se roban los bolsos con dinero. La evasión no es robo, pero es robo. El ciudadano que lo votó no solo no es cómplice de eso, sino que se siente defraudado por eso. Cuando digo que extraño, extraño… Yo no fui kirchnerista, ni cristinista, pero sí aplaudí y apoyé muchas de las decisiones que tomó ese gobierno, que no tenían que ver, obviamente, con la parte de la corrupción.

—Las cosas no tienen que ser blancas o negras, nos acostumbramos a eso.

—He sido muy crítica. A mí me gusta estar en un lugar donde pueda decir: "Eso me gusta. Eso no me gusta". Y no tengo una estructura partidaria que me indique qué es lo que tengo que decir o que me recrimine por algo que dije, que no les resultó funcional. Pero bueno, acá esta tendencia de "sos de un lado o sos del otro". También me ha pasado, fuera de la política, en mi ámbito: "¿Sos del teatro independiente o sos de teatro comercial?". Yo lo llevo a (Claudio) Tolcachir a que me dirija en la plaza o en el Maipo. Me parece que hay tantas cosas buenas en todos lados para tomar; o con las religiones, también. Lo hablo en mi espectáculo.

—Sí, contás que pasaste por todas. El espectáculo es genial, ¿lo vas a volver a hacer?

—Sí, pasé por todas (risas). Lo voy a volver a hacer. Aparecieron muchas pelis y me quedé con ganas de hacerlo.

—Viene la serie de Diego Maradona ahora… Doña Tota.

—Sí, ahora viene Maradona. Ya estás enteradísima de todo (risas). Estamos muy contentas con Norma (Aleandro), porque nos pareció muy gracioso hacer Doña Tota. Y después nos pareció divertido poder construir entre las dos, una Doña Tota más joven y una Doña Tota más grande. Ya estuvimos hablando por teléfono y nos entusiasma mucho volver a trabajar juntas y poder armarla entre las dos. Va a ser una excusa hermosa para visitarla, reírnos, pasarla bien, como la pasábamos cuando estábamos juntas.

—¿Qué más viene?

—Y bueno, se viene en los cines Familia sumergida.

—Siempre recomendamos ver cine argentino el fin de semana del estreno y hay grandes propuestas.

—Hay hermosos productos, muchos de los cuales, tales como están las cosas, no se van a poder volver a hacer. Esta película que estrenamos ahora más Sueño Florianópolis, que la estrenamos en enero, son películas de bajo presupuesto que necesitan del apoyo del cual ya no vamos a contar, porque se han recortado todas las ayudas. Así que bueno, estas películas que vienen ganando premios por todos lados: apóyenlas, vayan al cine, ojalá estén mucho tiempo en las salas. Después en el verano viene la serie de Maradona, de Amazon, y el estreno de otra película que hice en Chile que se llama Araña, con Andrés Wood, que probablemente nos llevé también a…

—¡A viajar por el mundo!

—A viajar un poco, sí.

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