Mario Pergolini reveló cómo lo convenció Cris Morena para actuar en Floricienta: “No nos llevábamos bien”

En diálogo con Juan Gil Navarro, el recordado Freezer en la tira juvenil, el conductor recordó el ofrecimiento de la productora que lo hizo cambiar de opinión

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Juan Gil Navarro y Mario Pergolini, recuerdan su paso por Floricienta

La inesperada confesión del conductor Mario Pergolini sobre su fugaz paso por Floricienta, la tira juvenil de Cris Morena, dejó más de una sonrisa durante su diálogo con el actor Juan Gil Navarro, uno de los protagonistas. El conductor de Otro día perdido eligió compartir una anécdota que hasta ahora no había salido a la luz: “Es la primera vez que lo cuento”, soltó entre carcajadas, mientras la audiencia y su interlocutor aguardaban la explicación detrás del curioso episodio, que los tenía intrigados.

Pergolini sorprendió al admitir que su decisión de interpretar a Dios en el final de Floricienta no estuvo motivada por aspiraciones actorales ni por un interés en la ficción televisiva. “No soy actor, me daba vergüenza”, reconoció, y agregó en tono jocoso que nunca imaginó encontrarse en ese rol frente a las cámaras.

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Durante la conversación, Juan Gil Navarro fue directo con su pregunta: “¿Vos hiciste casting para Dios?”. Con humor, Pergolini descartó cualquier proceso de selección tradicional para ese papel especial: “Para Dios, no. ¿Vos sabés por qué yo acepté ese papel? Ya es hora de saberlo”.

Mario Pergolini como Dios en Floricienta

La respuesta reveló una motivación inusual, alejada de los convencionalismos del mundo del espectáculo. El conductor recordó que su relación con la productora y guionista Cris Morena no era cercana. “Yo no me llevo muy bien con Cris, no tenía buena relación y me convoca para el final de Floricienta, relató Pergolini, durante la conversación con Gil Navarro, quien interpretó a Federico Fritzenwalden, apodado El Freezer por Floricienta.

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El motivo verdadero de la participación de Mario Pergolini fue un regalo inesperado. Tal como lo contó, la productora le ofreció algo que pocas personas habían logrado descifrar: “Me compró mi primera PlayStation. No tenía PlayStation”, confesó, generando risas y complicidad en el estudio de Otro día perdido.

La experiencia actoral, reconoció, resultó tan atípica como su justificación para aceptar el desafío. Pergolini repasó la sensación de incomodidad que le generaba actuar, dejando en claro que no se sentía en su ambiente: “Me daba vergüenza”, reiteró, enfatizando que su incursión en la ficción fue tan breve como singular, en unas de las ficciones de Cris Morena de más éxito.

Protagonizada por la actriz Florencia Bertotti y un enorme elenco de niños, adolescentes y adultos. Se hicieron dos temporadas de la historia, la primera fue el año 2004 y el útlmo episodio fue transmitido el 2 de diciembre del año 2005. Gil Navarro fue el galán del primer año y su controvertida muerte provocó el encuentro con el Dios de Pergolini.

Juan Gil Navarro y Mario Pergolini
La anécdota sobre Mario Pergolini en Floricienta reactivó en redes el recuerdo de la escena final de la tira juvenil

En el intercambio, el conductor no sólo compartió la anécdota sino que también se permitió bromear sobre el episodio: “¿Te imaginás hacer de Dios solo porque te regalan una consola?”, deslizó entre risas, dejando en evidencia la distancia entre su perfil mediático y la actuación.

En otra oportunidad, el conductor de Vorterix se había referido a su actuación y a las repercusiones de su papel en el público más chico. La muerte de Federico Fritzenwalden fue un golpe para los seguidores de la serie, que esperaban que termine junto a Floricienta, el personaje de Florencia Bertotti. Por eso, las niñas reaccionaban de la peor manera cuando se lo cruzaban: “Las chicas chiquititas me pateaban en la calle diciendo que tenía la culpa”.

Juan Gil Navarro y Mario Pergolini
La confesión de Pergolini expuso que su breve cameo en Floricienta no respondió a una búsqueda actoral ni de reconocimiento

Allí también había ensayado una autocrítica: “Lo veo y digo ‘Dios mío’. Me es muy difícil no ser yo, la verdad que lo que admiro en el artista es cuando puede prescindir tanto de él”.

La inesperada confesión de Pergolini aportó una mirada distinta sobre los mecanismos internos de la televisión y las relaciones entre figuras del medio. No fue el deseo de sumar experiencia actoral ni la búsqueda de reconocimiento lo que pesó en su balanza, sino un gesto simple y personal que terminó marcando un episodio único en su carrera.

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