Después de una jornada en la que declararon tres de los siete imputados, el juicio por la muerte de Diego Maradona retomó este miércoles la ronda de testigos que convivieron con el ex futbolista durante sus últimas semanas de vida en la internación domiciliaria de Tigre.
La principal protagonista de la audiencia fue Milagros Rodríguez, más conocida como “Monona”, la cocinera que trabajó junto al Diez hasta el día de su muerte. Su nombre había aparecido repetidamente a lo largo del debate, tanto por su cercanía cotidiana con Maradona como por los cuestionamientos vinculados a la alimentación que recibía durante la internación.
Con su declaración, el proceso ingresó en su segunda mitad. Debido a la extensión prevista del debate, los jueces resolvieron continuar con audiencias durante la feria judicial de invierno, por lo que habrá jornadas extraordinarias los lunes 20 y 27 de julio.
Cuarto intermedio hasta el martes
Luque declaró para contextualizar un audio y adelantó que seguirá el martes
Al final de la jornada, el neurocirujano imputado pidió la palabra e hizo un breve descargo: “Mi idea es la semana que viene hacer una serie de aclaraciones porque se me nombró bastante con respecto a algunas decisiones, como la del médico clínico, y yo voy a demostrar que no tuve ningún contacto en ese sentido. Mi nombre aparece reiteradamente en muchas situaciones donde no aparezco ni de cerca, así que lo voy a aclarar”, adelantó.
Y siguió: “Yo no manejaba a los enfermeros, eso está clarísimo. El día de la muerte, llamé al 911 porque me pidieron los enfermeros, yo estaba operando, estaba en shock, no sabía que tenía algo malo, ni siquiera sabía que era verdad que estaba descompensado”.
“Mi teléfono está peritado de punta a punta y hay mensajes que sé que la fiscalía necesita extraer para construir una imagen mala mía, pero hay audios que yo mando en bronca. Por ejemplo, yo entiendo la seriedad del debate, de todos, y por momentos se bromea muchísimo. Entiendo que somos humanos y que esos momentos existen, pero si yo selecciono momentos de este debate podría generar una situación que no es real”, dijo a los magistrados.
“Sé que no hay una competencia de audios buenos y malos, pero también quiero demostrarles que hay mensajes sacados de contexto. Yo entiendo que a veces uno en su ambiente, más allá de que maneje situaciones muy delicadas, puede bromear sin alterar el trabajo en un paciente. Entonces, si bien acá se bromea, yo puedo entender que acá los jueces están haciendo su trabajo. Es una analogía”, concluyó.

“No sé”. “No me acuerdo”. “Si, puede ser”. “Creo que no”. Esas fueron las respuestas que más repitió Milagros Rodríguez, alias “Monona”, durante su extensa declaración en el juicio por la muerte de Maradona. Se trata de la cocinera de Diego, quien vivió con él en la internación domiciliaria de Tigre hasta su fallecimiento.
Los jueces le hicieron una advertencia a “Monona”
Tras un breve cuarto intermedio, el presidente del tribunal Alberto Gaig, le dijo a la cocinera de Maradona: “Vamos a seguir escuchándola, pero la estamos escuchando cautelosa. Necesitamos que responda con el mayor grado de detalle de lo que pasó. Nosotros pensamos que hay circunstancias que usted puede relatar con más detalles. Porque con sus ‘No me acuerdo’ parece que estuviera eludiendo la respuesta, evadiendo. Si usted llega a ser reticente, tendríamos que adoptar otra postura, porque usted está declarando bajo juramento de decir la verdad y omitir es ocultarla”.
Ella se justificó: “Es que me preguntan cosas y yo quiero decir la verdad, pero no me acuerdo. Pero bueno, ok”.
Los jueces pidieron un cuarto intermedio por la extraña declaración de la cocinera
Un juez le preguntó a la cocinera “Monona” si tiene vínculo con algún imputado porque “responde con temor”
La declaración de la testigo generó tensión en la sala. El fiscal Patricio Ferrari, de hecho, se mostró molesto por las reiteradas respuestas de la mujer diciendo: “No me acuerdo”.
En este contexto, el funcionario le preguntó a “Monona” cuando fue la última vez que vio con vida a Maradona, siendo este un dato clave para el caso: “La noche anterior fue la última vez que vi vivo a Maradona. Estaba en la pieza y me pidió que le lleve un té y sanguchitos y después le iban a dar la medicación”. La cocinera, sin embargo, no pudo especificar horario.
Entonces intervino el juez Alberto Gaig y le dijo: “Es muy importante que usted trate de recordar, estamos en un juicio y hay siete personas acusadas de homicidio. Porque sino es todo: ‘No me acuerdo, no me acuerdo’. Tiene que hacer un esfuerzo”.
Ella dijo: “Es que no quiero mentir. Y hay cosas que no recuerdo”.

Gaig le reiteró: “Usted no recuerda nada. No le quiero advertir, pero es raro que no se acuerde. Lo habrá recordado varios días de su vida. Le pregunto si sigue teniendo relación o si trabaja con alguien o para alguien del entorno Maradona”.
“Monona” contestó: “Maxi Pomargo (secretario de Maradona) es el padrino de mi hija. Pero yo trabajo en una fábrica de zapatos”.
El juez siguió: “Yo le pregunto porque la noto con temor”.
“Monona” contó qué le pedía Maradona para comer
La cocinera recordó sus días en la internación domiciliaria de Tigre: “Maradona comía lo que él quería. Él me decía: ‘Haceme un pollo al horno’ y yo se lo hacía. A veces tenía las cosas para hacerlo y a veces no y tenía que avisar para que vayan a comprar. De menú pedía pollo, lomo, ensalada, tenía dieta de jugos”, relató.
Sobre el rol del resto de las personas que solían estar con Diego, contó: “La medicación sé que la manejaban los enfermeros. Había un kinesiólogo que iba siempre a hacerle masajes. Sé que Maradona tenía su médico que era Luque y la psicóloga (sic) y el psicólogo. Ahora se me hizo una nube, no me salen los nombres, pero los sé”.
Después recordó: dijo “Agustina Cosachov”.
Comienza a declarar la cocinera “Monona”
La testigo Milagros “Monona” Rodríguez se demoró en llegar a la sala de audiencias. Mientras todas las partes ya estaban ubicadas para reanudar el debate, un letrado tomó la palabra y bromeó al micrófono: “Estamos esperando la receta del osobuco”, dijo. El chiste fue en referencia a un plato alto en grasas y sodio, que Monona le habría servido a Maradona a pesar de su dieta, según se supo de testimonios.
“Yo trabajé para Maradona como empleada doméstica en la época de la pandemia y un poquito antes. Estuve en la casa de La Plata y en Tigre. Yo limpiaba la casa y hacía la comida. Maradona me decía qué comer y esas cosas. Llegué a él porque necesitaba trabajo y conocía a Vanesa Morla, de mi barrio, con quien había hecho un juicio por una fábrica de donde me había echado. Yo le dije que si sabía de algún trabajo que me avisara. Primero me llamaron para ir los fines de semana y, cuando arrancó la pandemia, me quedé. Al principio en Bella Vista, después en La Plata y al final en Tigre”, comenzó explicando la mujer, de unos 40 años.

Y siguió contextualizando: “A la casa de Tigre fui el mismo día que lo externaron. Llegué en un remís, hacíamos la mudanza y justo después llegaba Diego. Estaban sus hermanas. La casa era grande. Tenía un piso arriba, patio. Yo estuve en la casa hasta después de que falleció, que nos fuimos. Yo dormía en la casa, era cama adentro. Mi habitación era arriba. Maradona dormía abajo. De modo permanente estábamos Diego, un enfermero, el sobrino, un personal de seguridad y yo. Además de los fijos había gente que iba, como los médicos, el asistente y la familia”.
Cuarto intermedio hasta las 15
“Le mostré una foto con CFK y me dijo que la amaba”, recordó el testigo
Cottaro explicó que su trabajo en profundidad comienza cuando un paciente empieza a abrirse emocionalmente. Y también que no pudo hacerlo porque cuando Diego empezó a contarle cosas, lo echaron.
“Un día le mostré una foto mía con CFK y me dijo “uhh, la amo”. Y yo ahí le pregunté “¿a quién más amás?” y me dijo ‘A Roma, a mis hijos...’. Y cuando empezó a soltarse vinieron a sacarlo y me dijeron que no esté tanto con él. Y me sacaron justo cuando empezaba a soltarse. Yo no pude ni empezar a hacer nada, porque por ahí se empieza: soltándose, abriéndose. Él nunca me dijo que le molestaba mi presencia”, declaró.
“Yo me fui el 13 y murió el 25. Yo lo vi bien. Es al día que hoy que no lo puedo creer que esté muerto. Hoy Diego tendría que estar comentando el mundial, es así”, concluyó.
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