Raúl Martins, un ex agente de inteligencia de 70 años que fue acusado por su hija de liderar una red de prostitución, quedó más cerca de tener que volver a la Argentina para cumplir su detención. Es que la Cámara Federal confirmó el procesamiento y la prisión preventiva de Martins como jefe de una asociación ilícita dedicada al proxenetismo.  Y dispuso que la jueza María Servini avance con el pedido de extradición a México, donde Martins se radicó hace más de quince años y desde donde seguiría regenteando sus negocios, con la ayuda de familiares y allegados.

La causa Martins es una compleja investigación sobre prostitución y trata de personas que fue dividida en varios expedientes. Martins se graduó en la Escuela Nacional de Inteligencia en 1985 y actuó durante 15 años en la ex SIDE, según su hija Lorena, a las órdenes del entonces director de Contrainteligencia Antonio "Jaime" Stiuso.

Con el respaldo de la fundación La Alameda, de Gustavo Vera, Lorena Martins denunció a su padre por regentear cabarets con supuesta protección policial en Buenos Aires, Mendoza y México. Según la acusación, el ex espía llevaba mujeres engañadas y las obligaba a ejercer la prostitución. Según la hija de Martins, el ex espía habría regenteado varios locales nocturnos en Buenos Aires, tales como The One, Rouge, Brut, New Manhattan, Fama, Hot Area, Top Secret, Oba Oba, Apart Hotel y Swinger Club Anchorena.

Ya en 2012 la jueza María Servini había archivado la denuncia porque algunos de los cabarets denunciados ya están siendo investigados en otro expediente y en otros casos Martins había sido absuelto. Además, consideró que su hija habría utilizado la denuncia para "ejercer presión sobre su padre", en el marco de un reclamo de dinero por el divorcio con su madre. Sin embargo, en aquel momento la Cámara Federal revocó la decisión de la magistrada, al hacer lugar al planteo del fiscal Federico Delgado.

El caso volvió así a activarse nuevamente en 2016 cuando la jueza ordenó indagar a Martins y su mujer, que tuvieron como último domicilio conocido una casa en México, donde habrían regenteado The One y otros locales nocturnos en Cancún.   En una causa paralela también se procesó al hijo y la madre del ex espía por lavado de dinero.

En mayo, Servini procesó a Martins por "haber formado parte de una organización criminal dedicada a la explotación sexual de mujeres, mediante la implementación de locales comerciales catalogados como bar/café/whiskería desde el día 10 de noviembre de 2010 hasta el día de la fecha en los locales de la Avda. Juan B. Justo Nro. 5302, Vicente López Nro. 2257 y Anchorena Nro. 1119/21/23, de esta ciudad, los que pese a denominarse de distintas maneras y tener diversos 'gerenciadores' a lo largo de los años, no han cambiado nunca su 'objeto comercial' ni grupo explotador final".

En ese momento, la jueza aseguró que "este conjunto de hechos sólo podía llevarse a cabo a través de la impunidad que a Raúl Martins y los restantes miembros de la organización les garantizaba la protección de funcionarios estatales". Hizo hincapié en que esa red de protección estaban "miembros del Poder Judicial, de las fuerzas de seguridad federales y provinciales y de la ex municipalidad de Buenos Aires -hoy Gobierno de la Ciudad-", cuadro –dijo- "que no se presenta como llamativo si tenemos en consideración que la máxima autoridad de esta organización integró los servicios de inteligencia del Estado".

Sin embargo, Martins  apeló. Se quejó porque su defensa se había visto perjudicada porque no se lo relevó del secreto de Estado que le impone ser agente de inteligencia. La Cámara descartó ese argumento. "Resulta irrelevante, toda vez que el hecho atribuido no guarda vinculación alguna con la tarea que desempeñó el nombrado en esa agencia", afirmó el fallo.

Los fiscales Alejandra Mangano y Marcelo Colombo pidieron la detención con fines de extradición en diciembre del año pasado. Luego la jueza María Servini sólo emitió la orden a nivel nacional, por lo que Martins solo sería detenido si vuelve al país.

Para los fiscales, está acreditado que Martins estuvo en la Argentina entre el 7/6/17 y el 5/2/18, lo que acreditaría su estado de rebeldía y riesgo procesal para la investigación. Además, le ampliaron la imputación por la que se lo había citado originariamente y le sumaron los delitos de asociación ilícita y lavado de activos.

La jueza Servini había supeditado el pedido de extradición al respaldo de sus superiores. Hoy, el fallo firmado hoy por los jueces Mariano Llorens, Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, de la Cámara Federal, no solo confirma el procesamiento y la prisión preventiva de Martins sino que habilita a la magistrada a proceder con el pedido de extradición a México para que Martins venga a la Argentina a cumplir su arresto.

El fallo completo: