Caso Pérez Volpin: ¿se cambió el endoscopio luego de la muerte de Débora?

Enrique Sacco, ex pareja de Débora Pérez Volpin (Fotos: Adrián Escandar)
Enrique Sacco, ex pareja de Débora Pérez Volpin (Fotos: Adrián Escandar)

Una sospecha rodea a los familiares de Débora Pérez Volpin: que desde la clínica La Trinidad se cambió el equipo médico que se usó durante la endoscopia en la que murió la periodista.  La primera duda la lanzó al pasar, casi como un mensaje, la anestesista Nélida Puente. Durante su indagatoria, la acusada –distanciada de la clínica por consejo de sus abogados- afirmó: "El endoscopio que me mostraron en las fotos no parecía el mismo que usamos. Las valijas eran distintas, más grandes".

La mujer alimentó así las dudas que motorizaron desde el primer momento a la querella. Es que las sospechas sobre el cambio de equipos se vislumbran en cada uno de los interrogatorios a los médicos e instrumentadores que esta semana desfilaron ante el tribunal oral que lleva adelante el caso contra Puente y el endoscopista Diego Bialolenkier.

Sin embargo, todo esto quedó en evidencia ayer cuando declaró como testigo el director médico de la clínica, Roberto Martingano. El hombre insistió en que los equipos no habían sido cambiados, aunque no supo explicar por qué estaba tachado el número de serie del procesador del endoscopio, el aparato que provee de aire al endoscopio.

La anestesista Nélida Puente (centro) sale de tribunales
La anestesista Nélida Puente (centro) sale de tribunales

El abordaje sobre este punto del interrogatorio comenzó cuando le pidieron al testigo saber si había conocido los resultados de la autopsia de Débora, que determinó que la legisladora porteña había sufrido una "muerte violenta". El médico respondió que apenas terminó el procedimiento lo llamó el forense Julio Ravioli para informarle que habían encontrado "lesiones en el tubo digestivo", aunque aclaró que no le refirió una "perforación".

"De inmediato –señaló el directivo- llamé, hablé con quirófano y pedí que tomaran el endoscopio, lo precintaran y lo guardaran bajo llave". Además, Martingano afirmó que al día siguiente hubo un procedimiento judicial buscando la historia clínica y el 9 de febrero, tres días después del deceso, un allanamiento para buscar el endoscopio.

Martingano subrayó que él les ofreció llevarse también el procesador, que no estaba entre lo que buscaban. Afirmó que inmediatamente se compró uno nuevo, "Okm", y resaltó que según se le había informado, el equipo que se usó con Débora "funcionaba perfectamente". Incluso afirmó que, pese a que había quedado bajo llave, el 8 de febrero se usó en un procedimiento para el marido de una de las médicas de la institución.

El abogado Diego Pirota encabeza la querella
El abogado Diego Pirota encabeza la querella

El abogado Diego Pirota, que encabeza la querella, sostiene sin embargo que en marzo pasado se determinó que el equipo no andaba. Un testigo, también de la clínica, minimizó el hecho porque eso podía pasar por la falta de uso luego de que quedara incautado en la causa.

Sin embargo, lo que nadie supo explicar es por qué el procesador tenía borrado el número de serie. "No tengo idea", respondió el director médico.

Otro de los puntos que llamó la atención a la querella fue que no hubiera imágenes. Si se trataba de una VEDA (video endoscopio digestiva alta) no se entendía entre los familiares que no hubiera videos o imágenes.

Martingano afirmó que eso era así no solo para Débora sino para todos los pacientes y aseguró que cuando se trata de pacientes internados, no se toman imágenes porque el informe lo hace directamente el encargado del estudio con el médico tratante.

Sostuvo también que no había ninguna forma de sacar el equipo de la institución. "Tuvimos una inspección policial para saber por dónde sacar un equipo. Un procesador y una valija no es un estetoscopio", se quejó. Sin embargo, admitió que no hay cámaras en el sector del quirófano donde ocurrieron los hechos.

Los testigos siguen desfilando hoy en el juicio oral contra la anestesista Puente y el endoscopista Diego Bialolenkier. Las dudas que tiene la querella sobre el equipamiento prometen ocupar un lugar central en el alegato de la familia de la periodista.

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