Daniel Lagostena (54), ex pareja de Erica Soriano (30), desaparecida desde agosto de 2010, va camino al juicio oral como principal sospechoso de haberla matado y ocultado el cuerpo. La Sala III de la Cámara de Apelaciones y Garantías de Lomas de Zamora rechazó el pedido de excarcelación que hizo la defensa del acusado y resolvió que siga en prisión preventiva, ya que existen riesgos de que se fugue o eluda de alguna manera a la Justicia.

Hace un año y cuatro días que Lagostena está preso en la alcaidía de Avellaneda por orden del juez de Garantías Gabriel Vitale, quien en mayo de 2016 ordenó su segunda detención tras encontrar nuevas pruebas que lo vinculaban aún más al crimen.

Los jueces de la Sala III, Tomás Bravo, Jorge Tristán Rodríguez y Martín García Díaz, lo habían liberado en 2012 tras cuestionar las pruebas que se habían incorporado en la investigación. Incluso habían expresado que la desaparición de Erica Soriano no aseguraba su muerte o el homicidio. En aquel momento, el abogado de la familia Soriano intentó apartarlos de la causa, pero no lo consiguió.

Sin embargo, esta mañana los magistrados confirmaron la situación procesal de Lagostena, acusado de "homicidio en concurso ideal con aborto en contexto de violencia de género". La resolución se convirtió de esta forma en un contundente revés para la estrategia del sospechoso, ya que en el nuevo fallo la Cámara apoya la sospecha de Vitale, para quien el crimen se encuentra acreditado en las pruebas juntadas durante la investigación.

El juez avisará ahora a la defensa del detenido sobre la elevación a juicio oral por pedido del fiscal del caso, Gerardo Loureyro, y luego definirá una fecha para las audiencias.

A pesar de los más de 160 cuerpos de pruebas que tiene la causa que lo comprometen, Lagostena siempre repitió una versión idealizada de la relación que tenía con Soriano, quien estaba embarazada y fue vista por última vez el 21 de agosto de 2010. "Estábamos muy enamorados, teníamos una excelente relación", ha repetido varias veces. "Para mí Erica está desaparecida y la sigo buscando", es otra de sus muletillas.

Lagostena repitió en sus declaraciones indagatorias que no es ningún obsesivo ni mucho menos una persona peligrosa para los demás y su defensa remarcó que era una relación "afable y feliz". No es casual ese argumento. Es que en la causa figuran pruebas de todo lo contrario.

La familia Soriano testificó que la relación de pareja entre Erica y Lagostena era infernal, al punto que Erica pensaba mudarse de Lanús a Villa Adelina, donde viven sus parientes directos. "La perseguía, la había separado de su familia, ella estaba viviendo un calvario, la típica relación de un psicópata con otra persona que se sentía inferior", contó el abogado de la familia de la víctima, Marcelo Mazzeo.

El 20 de agosto de 2010 Lagostena y Erica visitaron a un ginecólogo en una clínica del barrio porteño de Palermo y luego volvieron a su casa en Lanús, donde los esperaba una persona -no identificada hasta ahora- que utilizó el teléfono de línea para llamar a una pizzería a las 22.01. De acuerdo a las pruebas juntadas por Loureyro y Vitale se estableció que a las 22.13 Soriano habló con una amiga, quien luego declaró que notó que en el viaje desde Capital se estaba peleando con Lagostena.

Según la investigación, cerca de la medianoche, el imputado empezó a mandarse mensajes con su sobrino Brian Poublán (25) con quien hasta entonces no tenía un trato cotidiano ni habitual. La intensidad de llamadas (fueron seis, entre las 5.05 y 5.53) generaron sospechas en los investigadores, quienes creen que se dieron durante el tiempo que hicieron desaparecer el cuerpo de Erica.

A la mañana, la madre de Erica quiso comunicarse con ella, pero no la encontró. Habló con Lagostena (quien dijo a la Justicia que tenía un solo celular pero luego se descubrió que usaba cuatro) y él le dijo que la joven había salido para la casa familiar.

Cuando la familia de Soriano fue hasta la casa de Lanús con la Policía encontró la ropa con la que Lagostena dijo que ella había salido, su cartera con todas sus pertenencias, excepto el celular, y el ácido fólico que tomaba por su embarazo. Además, los peritos policiales hallaron la chimenea caliente (a pesar de que había sido un día caluroso) y restos de una bombacha. Loureyro presume que el imputado quemó allí la ropa de su pareja.

Cuando la Policía lo detuvo por segunda vez (en mayo del año pasado) en la casa que había compartido con Soriano en Lanús, los investigadores rescataron una pila de panfletos que se habían impreso para repartir y  ubicar a la víctima. El fiscal quiso saber por qué los tenía guardados y no los había usado para lo que se debía. Lagostena respondió como si realmente creyera que su ex pareja está viva: "Erica estaba embarazada cuando desapareció, y eso dice el panfleto, pero ahora ya debe de haber tenido al bebé". Una fuente del caso contó a Infobae que el detenido usaba esos volantes de "anotadores", como si se tratara de un bloque de papel en blanco.

Vitale cree que Lagostena contó con la ayuda de ciertos sectores de la Policía y de personas vinculadas a casas crematorias, quienes habrían colaborado con la desaparición del cuerpo de Erica.

Lagostena deberá ahora esperar la resolución sobre el juicio e intentar defenderse desde la silla de los acusados. El panorama de su situación judicial, como la historia que lo rodea, parece oscurecerse cada día un poco más.