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Qué factores modificables se vinculan con el riesgo de Alzheimer antes de los primeros síntomas

Un neurólogo sostuvo que la salud cerebral depende en buena medida de decisiones cotidianas vinculadas al metabolismo, la alimentación, el descanso y la actividad física

Dos hombres maduros mirando a la cámara en una pantalla dividida, uno viste camiseta oscura y el otro una camisa de mezclilla
David Perlmutter afirmó en The Dr. Hyman Show que parte del deterioro cognitivo y del riesgo de Alzheimer puede prevenirse antes de los primeros síntomas (YouTube: @drmarkhyman)
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En un episodio del podcast The Dr. Hyman Show, el médico Mark Hyman entrevistó al neurólogo David Perlmutter en una conversación centrada en una pregunta que hoy ganó espacio en la agenda sanitaria: cuánto del deterioro cognitivo puede prevenirse antes de que aparezcan los primeros síntomas.

El intercambio giró alrededor de la relación entre metabolismo, inflamación y riesgo de Alzheimer, un enfoque que Perlmutter utilizó para presentar su nuevo libro y discutir hábitos cotidianos que, según sostuvo, podían influir sobre la salud cerebral.

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Perlmutter planteó que buena parte del deterioro neurológico no debía asumirse como un destino inevitable. “La situación es casi totalmente prevenible y la gente no debería sentir miedo, sino empoderamiento al tomar las decisiones correctas”, sostuvo durante la entrevista.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La entrevista vinculó metabolismo, inflamación y Alzheimer como factores clave para entender la salud cerebral (Imagen Ilustrativa Infobae)

El eje del planteo, del sistema inmune cerebral al riesgo de deterioro

Uno de los núcleos de la conversación fue el papel de las microglías, células del sistema inmune del cerebro que, según explicó Perlmutter, cumplen funciones de mantenimiento y defensa.

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Hyman recordó que ambos llevaban décadas hablando de la idea de un “cerebro en llamas”, en referencia a la neuroinflamación. Desde allí, el neurólogo sostuvo que cuando esas células dejaban su función protectora y pasaban a una modalidad destructiva, se abría un escenario de inflamación persistente y mayor vulnerabilidad cerebral.

Según describió, las microglías también preservaban sinapsis, neuronas y la barrera hematoencefálica, la estructura que regula qué sustancias pueden pasar desde la sangre al cerebro. “El cambio de un estado de apoyo a uno destructivo está bajo nuestro control”, dijo.

Ilustración de una cabeza humana en corte sagital con cerebro detallado, mostrando áreas iluminadas en verde y dorado, y una órbita de alimentos frescos.
Perlmutter explicó que las microglías del sistema inmune cerebral pueden pasar de una función protectora a una destructiva y favorecer la neuroinflamación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Metabolismo y Alzheimer, la tesis central que ordenó la entrevista

El argumento principal de Perlmutter fue que el metabolismo de esas células reflejaba el estado metabólico general del cuerpo. A partir de esa premisa, vinculó el control del peso, la glucosa en sangre, la presión arterial y la función de la insulina con la posibilidad de proteger el cerebro.

Esa fue la columna vertebral de la charla: no presentó el Alzheimer solo como una enfermedad ligada a la edad, sino como un cuadro en el que intervenían factores modificables mucho antes de los olvidos visibles.

En ese tramo, el neurólogo señaló que entre el 40% y el 50% de los adultos en Estados Unidos que llegaban a los 85 años recibían un diagnóstico de Alzheimer. También indicó que, a partir de los 65 años, el riesgo era de una en nueve, equivalente al 11% de las personas de esa franja etaria.

Mujer adulta mayor con gafas escribe en un crucigrama sobre una mesa luminosa. Visualizaciones translúcidas del cerebro y neuronas brillantes flotan a su alrededor.
El neurólogo sostuvo que el control del peso, la glucosa en sangre, la presión arterial y la función de la insulina puede ayudar a proteger el cerebro (Imagen Ilustrativa Infobae)

Frente a esos números, propuso pensar el cuadro como una epidemia y no como una consecuencia inevitable del envejecimiento. “Podemos reescribir el destino de tu cerebro”, afirmó.

La prevención antes de los síntomas y los marcadores que destacó

Hyman planteó durante la entrevista una inquietud frecuente entre familias atravesadas por el Alzheimer: la idea de que no valía la pena saber si existía riesgo porque no habría nada para hacer. Perlmutter respondió desde una lógica opuesta.

Dijo que el primer paso consistía en asumir que cada persona podía intervenir sobre su salud cerebral antes de que aparecieran síntomas notorios.

Una mujer de unos 60 años come un plato con carne, brócoli y zanahorias en la mesa de su comedor, con una ilustración de un cerebro iluminado sobre su cabeza.
Perlmutter señaló que los procesos asociados al Alzheimer pueden comenzar a los 30 o 40 años, mucho antes de las fallas cognitivas visibles (Imagen Ilustrativa Infobae)

En esa línea, sostuvo que los procesos que preparaban el terreno para el daño comenzaban a los 30 o 40 años, aunque las fallas cognitivas solían aparecer bastante después.

A partir de allí recomendó observar marcadores metabólicos y de inflamación, entre ellos glucosa en ayunas, insulina, hemoglobina glicosilada, proteína C reactiva, presión arterial y relación cintura-cadera. “Soy el arquitecto del destino de mi cerebro”, resumió.

Dieta, intestino y tóxicos, los factores que sumó a su explicación

La conversación avanzó luego sobre factores que Perlmutter vinculó con la inflamación. Por un lado, defendió una alimentación orientada al control del azúcar en sangre, con predominio de productos vegetales, frutas y verduras, fibra y grasas saludables.

Un nuevo biomarcador cerebral podría transformar la detección temprana del Alzheimer
La prevención del deterioro cognitivo incluye seguir marcadores como glucosa en ayunas, hemoglobina glicosilada, proteína C reactiva y relación cintura-cadera (Imagen Ilustrativa Infobae)

También cuestionó el consumo de ultraprocesados y lo relacionó con una peor regulación metabólica y con alteraciones del microbioma, el conjunto de microorganismos que habitan el intestino.

Al explicar ese punto, señaló que las bacterias intestinales ayudaban a sostener la barrera que impedía el paso de sustancias hacia la circulación. Cuando esa protección se alteraba, agregó, compuestos inflamatorios podían llegar al cerebro y activar microglías en su versión dañina. “Las decisiones alimentarias se relacionan de manera directa con el destino del cerebro”, planteó.

Perlmutter también incorporó la exposición ambiental a tóxicos que afectaban la función mitocondrial, es decir, la capacidad de las células para producir energía. Citó herbicidas y contaminantes del aire como posibles factores de riesgo para procesos neurodegenerativos.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Perlmutter relacionó la alimentación, el microbioma intestinal y los ultraprocesados con la inflamación y con un mayor riesgo para la salud cerebral (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hábitos cotidianos y definiciones rápidas sobre cómo cuidar el cerebro

Sobre el final, Hyman le pidió respuestas breves sobre conductas diarias vinculadas con la salud cerebral. En ese tramo, Perlmutter respondió que el peor hábito cotidiano era la desconexión social y que el mejor era, precisamente, el vínculo con otras personas.

También afirmó que el alcohol “nunca es bueno para el cerebro” y recomendó dormir entre siete y ocho horas, con atención tanto a la cantidad como a la calidad del descanso.

Mujer mayor durmiendo plácidamente en su cama, con un libro, gafas y una taza sobre la mesa de noche en un dormitorio iluminado suavemente.
El neurólogo advirtió sobre la desconexión social, el alcohol, la falta de sueño, el sedentarismo y la grasa abdominal como factores ligados al cuidado del cerebro (Imagen Ilustrativa Infobae)

Respecto de la actividad física, consideró que la combinación de ejercicio aeróbico y trabajo de fuerza ofrecía mejores resultados, aunque si debiera elegir uno se inclinaría por el aeróbico.

También identificó a la insulina en ayunas como uno de los análisis más importantes y mencionó el aumento de la grasa abdominal como otra señal de alerta.

Antes de terminar, Hyman le pidió que completara una frase sobre cómo mantenerse mentalmente lúcido durante las próximas dos décadas. Perlmutter respondió: “Cambiar tu manera de pensar hoy, hasta entender que estás en control del destino de tu cerebro”.

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