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Cuándo una sartén antiadherente deja de ser segura: 5 señales de que hay que cambiarla

Una especialista en nutrición y un estudio científico coinciden en que el riesgo no está en el material nuevo, sino en el recubrimiento dañado, que puede liberar millones de partículas microscópicas durante la cocción

Tres sartenes alineadas: una nueva, otra rayada y una tercera muy desgastada soltando partículas hacia un plato con vegetales y pescado.
Las sartenes antiadherentes con el recubrimiento dañado plantean dudas de seguridad cuando se exponen al calor (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las sartenes antiadherentes suelen permanecer años en la cocina, incluso cuando el recubrimiento ya muestra marcas visibles de desgaste. En muchos casos, el cambio se posterga porque el utensilio todavía parece usable o porque el problema se reduce a que algunos alimentos empiezan a pegarse.

Ese deterioro no solo afecta el resultado de la cocción: también abre preguntas sobre la seguridad del material cuando se calienta.

En los últimos años, la discusión sobre este tipo de utensilios se concentró en los compuestos químicos asociados a algunos recubrimientos y en las condiciones de uso que elevan el riesgo.

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Una sartén negra moderna está sobre una cocina de gas con dos quemadores encendidos, mostrando su mango parcialmente suelto y una pieza metálica desprendida.
El teflón es una marca asociada al politetrafluoroetileno, o PTFE, que se usa en recubrimientos antiadherentes (Imagen Ilustrativa Infobae)

La preocupación no se limita al momento en que una sartén deja de cumplir su función antiadherente, sino también a lo que puede ocurrir cuando la superficie está rayada, agrietada o desprendida y entra en contacto frecuente con el calor.

De acuerdo con un artículo de Sport Life, Yolanda Vázquez Mazariego, doctora en Ciencias Biológicas, naturópata y profesora de nutrición, las sartenes viejas con el recubrimiento dañado, en especial las de teflón, deberían reemplazarse porque al cocinar en esas condiciones pueden aparecer riesgos para la salud.

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Ese planteo encuentra respaldo en un estudio publicado en la revista científica Science of the Total Environment, que analizó la liberación de partículas desde utensilios con recubrimiento de politetrafluoroetileno.

Un sartén de hierro fundido con residuos quemados en su interior descansa sobre una encimera de madera, con una cocina de gas y una ventana.
Las rayaduras, grietas y desprendimientos en una sartén de teflón pueden hacer que partículas del recubrimiento pasen a los alimentos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué cambia cuando el recubrimiento empieza a dañarse

El teflón no es el nombre de un material genérico, sino una marca asociada a un recubrimiento químico llamado politetrafluoroetileno, conocido por la sigla PTFE. Ese material se utiliza para crear superficies antiadherentes y resistentes, pero su estado físico resulta clave para evaluar el uso doméstico.

El punto central no pasa solo por la antigüedad del utensilio, sino por la integridad de la capa que recubre la sartén. Cuando aparecen rayaduras, grietas o sectores desprendidos, la superficie deja de comportarse de la misma manera. En esa instancia, además de perder eficacia para cocinar, puede convertirse en una fuente de partículas que pasan a los alimentos.

Ese criterio coincide con la advertencia de Vázquez Mazariego, que remarca la necesidad de desechar las sartenes viejas cuyo recubrimiento ya no se conserva intacto.

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Yolanda Vázquez Mazariego afirmó que las sartenes viejas con el recubrimiento dañado deberían reemplazarse por posibles riesgos para la salud (Imagen Ilustrativa Infobae)

La profesional también identifica señales de desgaste más allá de las marcas visibles, como la pérdida del efecto antiadherente y la aparición de olores o sabores anormales en la comida.

En ese sentido, enumeró las 5 señales que indican que hay que cambiarla:

  1. Rayaduras visibles en el recubrimiento
  2. Grietas en la superficie
  3. Sectores desprendidos del recubrimiento
  4. Pérdida del efecto antiadherente
  5. Aparición de olores o sabores anormales en la comida

Lo que mostró el estudio sobre las partículas liberadas

La investigación examinó qué ocurre cuando un utensilio con recubrimiento de PTFE sufre daño mecánico y libera fragmentos microscópicos durante el uso.

Una persona con guantes lava un sartén quemado en un fregadero, usando un cepillo y productos como bicarbonato de sodio y vinagre.
La pérdida del efecto antiadherente y la aparición de olores o sabores anormales son señales de desgaste en las sartenes (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según informó ese trabajo, una sola grieta en la superficie de una sartén de teflón puede liberar alrededor de 9.100 partículas. El dato más llamativo del estudio fue otro: cuando el recubrimiento está roto, la liberación puede llegar hasta 2,3 millones de micro y nanopartículas.

Esa medición se obtuvo a partir de técnicas de análisis aplicadas sobre el material desprendido de la superficie antiadherente.

Los autores del estudio se enfocaron en partículas de escala microscópica. Las micropartículas son fragmentos diminutos de material plástico. Las nanopartículas son aún más pequeñas y no pueden observarse a simple vista.

Cocina con utensilios de plástico variados y sartenes antiadherentes. Espátulas y cucharas sobre encimera de madera, sartenes colgadas y en estufa.
Un estudio publicado en Science of the Total Environment analizó la liberación de partículas en utensilios con recubrimiento de PTFE dañados (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación no presentó un diagnóstico clínico sobre efectos directos en personas por cada uso doméstico, pero sí aportó evidencia sobre un mecanismo concreto de liberación de partículas a partir del deterioro del recubrimiento.

Ese hallazgo no convierte por sí solo a todas las sartenes antiadherentes en un riesgo equivalente, pero sí fortalece una advertencia puntual: el problema cambia de escala cuando la superficie está dañada. En ese punto, la observación visual del utensilio deja de ser un detalle menor y pasa a ser un criterio de uso.

Temperatura, desgaste y momento de reemplazo

La recomendación de reemplazar una sartén rayada también se vincula con el modo en que estos materiales responden al calor. La especialista explicó que el teflón puede considerarse seguro cuando se usa de forma adecuada, pero advirtió que el sobrecalentamiento representa un factor de riesgo.

Ilustración de mesa de cocina con lupa amplificando microplásticos en tabla de cortar y sartén, junto a botella plástica, recipiente y cuchara de madera.
La investigación indicó que una sola grieta en una sartén de teflón puede liberar unas 9.100 partículas (Imagen Ilustrativa Infobae)

En especial, señaló que una sartén deteriorada no debería seguir en uso porque el daño del recubrimiento altera la barrera que evita el contacto directo con el alimento.

La combinación entre calor intenso y superficie desgastada es el punto que concentra la mayor precaución en la nota profesional y en la evidencia experimental. El estudio científico midió la liberación de partículas por daño mecánico.

La especialista, por su parte, sumó el criterio práctico del uso cotidiano: si el revestimiento está rayado, agrietado, desprendido o ya no cumple su función antiadherente, el utensilio debe reemplazarse.

Primer plano de partículas translúcidas y brillantes suspendidas en el aire, iluminadas por haces de luz que cruzan la escena. Al fondo, una ventana y objetos borrosos.
El estudio señaló que un recubrimiento roto puede liberar hasta 2,3 millones de micro y nanopartículas, por lo que una sartén deteriorada debe reemplazarse (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese enfoque evita presentar recomendaciones absolutas sobre toda la categoría de productos y ordena la discusión alrededor de un dato concreto. La preocupación principal no aparece asociada a una sartén en buen estado, sino a un utensilio deteriorado que sigue expuesto al calor y al roce de la cocina diaria.

En ese marco, el recambio deja de responder solo a una cuestión de comodidad. La pérdida de antiadherencia, el desgaste visible y la posibilidad de liberación de partículas forman una secuencia que, según la advertencia de la especialista y el estudio, justifica dejar de usar esas sartenes cuando el recubrimiento ya está dañado.

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