
La sepsis es una afección grave que puede ser mortal si no se diagnostica y trata de manera oportuna. Se desarrolla como una respuesta inmunitaria exacerbada del cuerpo ante una infección causada por bacterias, virus, hongos o parásitos, lo que desencadena una inflamación generalizada y puede llevar a un fatal fallo orgánico.
Ante esta realidad, cada 13 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Sepsis con el objetivo de brindar conciencia a nivel global sobre esta afección, ya que según la Organización Mundial de la Salud, en 2020, provocó en todo el planeta “cerca de 48,9 millones de casos y 11 millones de muertes”, cifra “que representa el 20% de todas las defunciones a escala mundial”. Aproximadamente la mitad de los casos mortales afectaron a niños menores de cinco años.
El difícil diagnóstico y tratamiento de la sepsis
A menudo, la sepsis pasa desapercibida o es diagnosticada de forma incorrecta en sus primeras etapas, cuando un tratamiento podría ser altamente eficaz. Los expertos coinciden en que, para remediar esta situación, se deben visibilizar las principales manifestaciones clínicas y capacitar a los profesionales de la salud para que logren detectar el proceso séptico de forma temprana.

“La mejor manera de prevenirla podríamos dividirla en acciones sobre la comunidad y el hospital. En la comunidad, es fundamental practicar una buena higiene, vacunarse, tener un manejo adecuado de heridas para prevenir que se infecten; consultar precozmente ante signos y síntomas de infección; educar a la población sobre los riesgos y concientizar sobre el problema para evitar la automedicación”, afirmó la doctora Wanda Cornistein, jefa del servicio de Control de Infecciones del Hospital Austral.
Por otro lado, la profesional destacó que en los hospitales se deben llevar a cabo programas de prevención y control de infecciones. Además, aconsejó el uso responsable de antimicrobianos, ya que una administración en exceso podría devenir en microorganismos patógenos resistentes a los medicamentos, los cuales suelen ser los responsables de las infecciones intrahospitalarias, e incrementan la mortalidad por sepsis, ya que complican el tratamiento de las enfermedades y pueden causar un choque séptico de manera rápida.
En el contexto hospitalario, se estima que por cada 1000 pacientes hospitalizados, 15 desarrollan sepsis como complicación de su tratamiento. Por eso es importante tener en cuenta los síntomas de la afección. Las señales más comunes incluyen fiebre o baja temperatura, temblores, confusión, dificultad para respirar, piel húmeda y sudorosa, dolor corporal extremo, frecuencia cardíaca elevada y baja diuresis. En los niños, las manifestaciones pueden variar al presentar frecuencia respiratoria anormalmente alta, convulsiones, piel pálida, letargo y sensación de frío al tacto.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) intensificó sus esfuerzos para que se incluyan la prevención, diagnóstico y tratamiento de la sepsis dentro de las políticas de salud pública. Estas medidas abarcan desde la mejora en la infraestructura para la higiene en los sistemas de salud hasta la promoción del acceso a programas de vacunación, saneamiento y nutrición en las comunidades.
Nuevas maneras de realizar diagnósticos
La tecnología médica avanzó significativamente en los últimos años, y uno de los campos que vio grandes mejoras es el diagnóstico de la sepsis. Según la doctora Gabriela Weltman, especialista en Asuntos Médicos de la empresa BD Cono Sur, “la innovación en tecnología médica tiene un papel crucial en el diagnóstico oportuno de la sepsis y en su combate. La incorporación de tecnologías automatizadas para diagnóstico representa un avance importante en su identificación y tratamiento oportuno”.

Estas innovaciones permitieron reducir el tiempo necesario para diagnosticar infecciones en el torrente sanguíneo, una de las causas más comunes de la sepsis, lo que facilita una intervención temprana y más precisa. Esto es esencial, ya que una hora de retraso en el inicio del tratamiento puede aumentar de manera significativa los riesgos de mortalidad relacionados con la afección.
“El tiempo de respuesta reducido, junto con la integración de los equipos automatizados al sistema hospitalario, permiten alertar al equipo médico tan pronto como se identifica una posible infección, lo que permite a su vez elegir el tratamiento más efectivo desde el inicio y no depender de antibióticos de amplio espectro”, destacó Weltman.
Asimismo, los expertos resaltaron que la lucha contra la sepsis requiere un enfoque integral que involucre tanto a la comunidad como a los profesionales de la salud, con especial énfasis en la prevención, el diagnóstico temprano y el manejo adecuado de las infecciones.
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