La tecnificación del riego agrícola promete ahorrar hasta un 60% de agua en República Dominicana

Adoptar estas soluciones tecnológicas puede aumentar la productividad de los cultivos hasta en un 40% y reducir costes operativos, abriendo la puerta a una mayor sostenibilidad ambiental y económica para los productores

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Primer plano de plantas verdes con gotas de agua, siendo irrigadas por un sistema de pivote central en un campo agrícola bajo un cielo claro.
La adopción de sistemas de riego presurizados permitiría ahorrar más del 60% del agua empleada actualmente por el sector agrícola.(Imagen Ilustrativa Infobae)

La Junta Agroempresarial Dominicana(JAD) ha subrayado la necesidad urgente de avanzar en la tecnificación del riego agrícola para enfrentar la sobreutilización y el desperdicio del agua en República Dominicana.

Según detalló Osmar Benítez, presidente de la organización, la agricultura utiliza el 82% del agua disponible en el país, pero los métodos tradicionales provocan que hasta el 57% de este recurso se pierda antes de llegar a los cultivos.

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La transición hacia sistemas presurizados permitiría ahorrar más del 60% del agua actualmente empleada, al elevar la eficiencia en la distribución del recurso y optimizar su uso en el campo, destacó Benítez durante el panel-conferencia “Logros, avances y desafíos de la tecnificación de riego en la República Dominicana“, según recoge la JAD.

Implementar estas tecnologías explicó Benítez a la Junta Agroempresarial Dominicana podría incrementar la eficiencia del riego en un rango de 90 a 95%, frente al método por inundación, tradicionalmente adoptado en el país.

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El presidente de la JAD enfatizó: “Ese uso de riego por inundación, de riego por gravedad nos genera a nosotros degradación de suelos, erosión, nos impacta en el suelo, aunque uno no lo vea. Por eso ir al riego tecnificado no es un deseo, debe ser una obligación.”

En particular, el riego presurizado mejora los ciclos productivos, aumenta el rendimiento de los cultivos en un 35 a 40%, y reduce el uso de fertilizantes en un 30%. Además, disminuye la mano de obra necesaria y la incidencia de enfermedades y malezas.

Benítez citó el caso específico del plátano como ejemplo: la llegada del riego tecnificado en este cultivo permitió ahorros operativos del 30% y aumentó los ingresos de los productores hasta 21,600 pesos por tarea, gracias a la mejora registrada en los volúmenes obtenidos. A su juicio, esta transformación contribuye tanto a la rentabilidad del sector como a la sostenibilidad ambiental en un entorno marcado por la escasez de recursos hídricos.

La Junta Agroempresarial Dominicana urge a tecnificar el riego agrícola para enfrentar la sobreutilización y el desperdicio de agua en República Dominicana. (Foto cortesía redes sociales)
La Junta Agroempresarial Dominicana urge a tecnificar el riego agrícola para enfrentar la sobreutilización y el desperdicio de agua en República Dominicana. (Foto cortesía redes sociales)

El estrés hídrico y la vulnerabilidad climática agravan la urgencia de tecnificar el riego

La presión sobre el agua es una característica persistente de la situación dominicana. El estudio Brecha y Riesgo Hídrico en el Territorio Nacional indica que, aunque la precipitación media anual alcanza 1,500 milímetros (73,8 km³), el agua que efectivamente fluye por el territorio desciende a 26.8 km³.

Cuando se analiza la capacidad de almacenamiento, se advierte que las presas del país acumulan apenas un 9% del total de agua superficial, muy por debajo del 40% recomendado internacionalmente para un desarrollo hidráulico avanzado.

En años de sequía, la oferta de agua puede verse reducida hasta en un 52% en algunas zonas, lo que añade gravedad a las pérdidas generadas por el uso de riego deficiente.

República Dominicana cumple con la mayoría de los criterios internacionales de vulnerabilidad, al registrar áreas costeras bajas, zonas áridas, y territorios expuestos a desastres naturales y a procesos de desertificación.

Según el informe citado por la JAD, este contexto se ve agravado por el cambio climático y la sobreexplotación, factores que dañan los ecosistemas hídricos y ralentizan el crecimiento económico del país.

El patrón de consumo dominante refuerza el carácter crónico del problema. La agricultura demanda el 82% del recurso, pero grandes volúmenes se pierden por métodos poco eficientes, mientras que el suministro de agua potable presenta pérdidas del 48%. El 97% de las provincias enfrentan presión hídrica significativa en años secos, cuando más del 20% de sus fuentes de agua quedan comprometidas, lo que revela una situación de escasez extendida.

Un extenso campo de cultivos verdes es regado por múltiples aspersores en un paisaje de colinas áridas bajo un cielo parcialmente nublado, con dos personas en la distancia.
El uso de riego por inundación genera degradación y erosión del suelo agrícola, afectando la sostenibilidad ambiental en República Dominicana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las cifras y los argumentos presentados por la Junta Agroempresarial Dominicana plantean que la búsqueda de recursos financieros y esfuerzos de inversión son esenciales para acelerar la adopción de riego tecnificado y proteger el futuro de la agricultura frente a la escasez de agua, un desafío cada vez más crítico en República Dominicana.

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