La franquicia de Los locos Addams regresa de la mano de Merlina (Wednesday), la serie que Tim Burton desarrolló para Netflix. Muy lejos del estilo original de la clásica sitcom –en blanco y negro– de los años 60 y de las recordadas películas noventeras, el aclamado director presenta una versión modernizada y más orientada a la generación Z de la historia de la inexpresiva hija mayor de Gómez y Morticia.
Jenna Ortega (X y The Fallout) se convierte en la sucesora de Cristina Ricci a quien también vemos en un rol secundario en la serie. Merlina Addams es expulsada de su escuela ordinaria para humanos luego de casi asesinar a los abusones de su hermano menor, Pericles (Isaac Ordonez). Es así como llega a la Academia Nunca Más, la misma institución en la que estudiaron sus padres, Morticia (Catherine Zeta-Jones) y Gomez (Luis Guzmán), décadas atrás.

Ella es recibida por la directora Larissa Weems (Gwendoline Christie), una vieja amiga de Morticia, y por su nueva compañera de cuarto, Enid Sinclair (Emma Myers). Esta última se ve a sí misma como la fracasada de su familia al nunca haber podido convertirse en un lobo, sin embargo, no deja que eso apague la luz y el color en su vida. Evidentemente, estos no son atributos que agraden a la sombría protagonista.
Merlina quiere escapar de esta escuela y lo intenta más de una vez, pero sin éxito. Finalmente, descubre un misterio que logra convencerla de quedarse: el pasado y el futuro de ella están vinculados a una extraña profecía. Además, hay una criatura que ronda por los bosques y la adolescente está determinada a resolver esta serie de misterios con tal de entretenerse un poco más… y ganar inspiración para la novela negra que lleva escribiendo.

Jenna Ortega destaca pese a los diálogos de poco esfuerzo
La Merlina de Ortega respeta por completo la imagen original de este personaje: es sádica, adora la muerte, no está dispuesta a hacer amigos y tiene un fuerte instinto detectivesco. Sin embargo, hay algunos giros en la historia que hacen parecer que sus sentimientos afloraran, algo que rompe la continuidad de su propia interpretación solo por fines narrativos románticos. ¿Puede Merlina enamorarse de un chico? La respuesta podría ser una rotunda negativa, pero la confusión de sus mismos guionistas no se permite responderla.
Pese a ello, es sorprendente el manejo de la actriz en cada episodio para mantener su expresión neutra o enojada para pasar, sin ser forzoso, a una brillante sonrisa solo en las escenas que comparte con su querido tío Lucas (Fred Armisen). Algunos de los mejores momentos de Merlina ocurren cuando ambos están en pantalla, puesto que nadie la entiende más que su querido tío y él la sigue detrás de sus investigaciones, por más que sea durante un breve tiempo.

La presencia de Weems también es uno de los aspectos más llamativos de la ficción; no solo por los constantes enfrentamientos entre ella y la necedad de su estudiante más problemática, sino porque la propia Christie demuestra que la oscuridad está de su lado en este tipo de roles (véase también Sandman). En cuanto a Ricci, su papel como Marilyn Thornhill –la única profesora normie– no la lleva al mismo nivel que otras estrellas del elenco. Aunque nadie puede negar que esa escena del chasqueo de dedos probablemente sea un guiño emotivo para la generación noventera.
Si bien el tierno Dedos (“Thing”, en inglés) no es interpretado como un actor como tal, funciona a la perfección como el inseparable compañero de Merlina. Tiene, incluso, un encanto más grande y una personalidad más marcada que otros personajes humanos. En las historias de Los locos Addams de la TV y el cine, sus apariciones eran más habituales como un respiro cómico. Aquí es mucho más, puesto que también logra hacer reflexionar a la protagonista y se involucra en una amistad con otros estudiantes como, por ejemplo, Enid.

En sí, Merlina pudo ir más allá de manejar un género juvenil si hubiese apostado por diálogos más naturales y menos dichos clichés que parecieran extraídos de Twitter. A pesar de esta falencia en el guion, Jenna Ortega se entrega a la oscuridad de la inescrupulosa hija de los Addams y abraza este rol con un rostro que no deja espacio a ni una pizca de felicidad. Es una producción disfrutable para la generación más joven y que intenta enlazar también a los adultos que crecieron viendo a Cristina Ricci en el mismo papel (sin lograrlo del todo hacia el final).
Todos los episodios de la nueva serie se podrán ver desde el 23 de noviembre en Netflix.
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