
El secretario de Trabajo, Julio Cordero, está esperando que la semana próxima se sancionen la Ley Bases y el paquete fiscal en la Cámara de Diputados para llamar a la CGT y a los empresarios a abrir una mesa de diálogo tripartito con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como garante.
Según revelaron a Infobae altas fuentes oficiales, la idea es que esta misma convocatoria siente las bases para que los sindicalistas acepten firmar el Pacto de Mayo el 9 de julio en Tucumán. En Trabajo no quieren apurar los tiempos de la invitación para no incentivar la pelea interna en la CGT, donde Pablo Moyano (Camioneros) se alió al kirchnerismo para rechazar la Ley Bases mientras que el sector dialoguista, cuyas principales cabezas hoy son Gerardo Martínez (UOCRA) y Andrés Rodríguez (UPCN), considera que la modernización laboral incluida en el proyecto, a la que se le recortaron 42 artículos en consonancia con los reclamos cegetistas, no amenaza al poder sindical.
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Por eso el hijo mayor de Hugo Moyano, luego de poner en crisis a la CGT por su decisión inconsulta de convocar a la movilización del 12 de junio ante el Congreso, que terminó con fuertes incidentes, insistió en su postura rupturista al advertir que quiere salir nuevamente a la calle cuando Diputados trate el jueves próximo los proyectos que quiere el Gobierno y advirtió que “la ley aprobada (en el Senado) es peor que la original que venía de Diputados”, en alusión al artículo agregado por los senadores de la UCR que penaliza los bloqueos contra las empresas que practica el Sindicato de Camioneros.

La fracción dialoguista de la CGT, sin embargo, ratificó su postura de no movilizarse contra la Ley Bases y darles libertad de acción a los sindicatos para que decidan si sumarse o no a la concentración, mientras sigue esperando que el Gobierno formalice la convocatoria a una instancia de diálogo.
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Luego de la movilización ante el Congreso que finalizó con graves disturbios, Andrés Rodríguez, secretario adjunto de la CGT, afirmó a Infobae que la central obrera “es una institución con mucho prestigio que cuando realiza una movilización garantiza su seguridad y su tranquilidad sin generar violencia” y agregó: “Como somos respetuosos de las decisiones del Congreso, la CGT había decidido no movilizarse, producto de que muchas de las negociaciones que modificaron el espíritu de la reforma laboral y del empleo público se lograron a partir de negociaciones”.
Días después, el líder de UPCN precisó que el contenido de la Ley Bases y el paquete fiscal “lo fuimos negociando hasta atemperar bastante sus efectos, tanto con legisladores como con el propio Gobierno” y al referirse a la protesta ante el Congreso dijo: “No teníamos por qué movilizar y menos mezclándonos con otros sectores que nada tienen que ver con nosotros”. Y se diferenció de otros sindicalistas al hablar sobre los hechos de violencia al señalar que “si bien hubo una represión policial también hubo grupos que provocaron, y en esa nosotros no nos prendemos”.
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Ese tipo de declaraciones son interpretadas por el Gobierno como señales de que algunos sectores gremiales aceptarían sumarse a una mesa de diálogo tripartito como la que impulsa Cordero, con temas laborales específicos para consensuar entre funcionarios, sindicalistas y empresarios, aunque parece más difícil que accedan a firmar el Pacto de Mayo mientras el Gobierno aplica un fuerte ajuste económico y avanza con una reforma del Estado que contempla despidos masivos.
De todas formas, la invitación al Pacto de Mayo que quiere Milei quedó a cargo de otros interlocutores oficiales de buena llegada a la CGT como el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y el asesor Santiago Caputo. Por ahora, entre los membros de la central obrera sólo hay prudencia: “Veremos qué hacer cuando se oficialice la invitación”, aclaró a Infobae un exponente del ala dialoguista.
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Lo que tiene en mente el secretario de Trabajo son 3 instancias de diálogo con sindicalistas y empresarios, piloteadas por la ex subsecretaria Liliana Acosta de Archimbal: lucha contra la violencia y el acoso laboral, inteligencia artificial y modernización de la legislación del trabajo. Cordero cree que integrar a la CGT a esas comisiones permitirá superar el enfrentamiento permanente.

La semana pasada, en el marco de la conferencia anual de la OIT, en Ginebra, Suiza, se produjeron algunos gestos conciliadores entre el Gobierno y la CGT luego de una primera semana en la que los dirigentes gremiales dieron discursos muy críticos contra la administración libertaria.
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Por un lado, Cordero fue el artífice de un inédito gesto de convivencia política de representantes del Gobierno y del sindicalismo en medio de la feroz batalla que mantienen en la Argentina: un homenaje a los caídos en las Malvinas unió al secretario de Trabajo con Gerardo Martínez, secretario de Relaciones Internacionales de la CGT, y Daniel Funes de Rioja, el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), e incluso se sumó Hugo Antonio Moyano, secretario de Coordinación de Asuntos Jurídicos de la Federación de Trabajadores Camioneros, uno de los hijos del líder del sindicato y hermano de Pablo Moyano, el más firme opositor a Javier Milei en las filas gremiales.
Por otra parte, hubo moderación y guiños a la negociación en los discursos que brindaron Cordero y Martínez al hablar ante los países miembro de la OIT. “Abriremos nuevos espacios y cursos de diálogo social entre empresarios, trabajadores y gobierno”, enfatizó el secretario de Trabajo, en tanto el titular de la UOCRA aseguró que “seguimos apostando a una agenda de diálogo” y sostuvo que “ninguna fuerza política podrá resolver los problemas estructurales en soledad”.
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En la Casa Rosada elogian la actitud del sector dialoguista de la CGT, que cuenta como aliado a Hugo Moyano, y por eso diferencian la postura del líder de Camioneros de la que mantiene su hijo: “Pablo tiene una posición puramente política para tratar de ocupar espacios de poder mientras que Hugo adopta una posición sindical, basada en la defensa del salario y las condiciones de trabajo”.
La fuente oficial aludía a la última paritaria de Camioneros, acordada la semana pasada, ya que Hugo Moyano firmó como titular de la Federación de Trabajadores Camioneros un aumento salarial por el trimestre junio-julio-agosto que está en sintonía con lo que quiere el Ministerio de Economía: incrementos del 5%, 4% y 3% para cada uno de esos meses, más una suma remunerativa para el último bimestre, donde la señal positiva para el Gobierno es que son mejoras decrecientes, a tono con las previsiones inflacionarias a la baja que manejan en la cartera que dirige Luis Caputo.
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