Ottolenghi, ayer, en la conferencia que ofreció en el Congreso Judío Latinoamericano y la Universidad de Lomas de Zamora.
Ottolenghi, ayer, en la conferencia que ofreció en el Congreso Judío Latinoamericano y la Universidad de Lomas de Zamora.

Un pedido especial y una sugerencia para luchar contra el terrorismo internacional esbozó ayer el investigador italiano Emanuele Ottolenghi, que se especializó en estudiar a redes como Hezbollah: “Esperemos que el nuevo gobierno en Argentina no vaya a revocar el decreto que estableció el registro público de agrupaciones terroristas, ya que es una herramienta muy importante para ser usada contra las organizaciones”, dijo con tono de reclamo.

“Para poder golpear a estas redes se necesita de un Estado de derecho fuerte y una economía de mercado transparente”, añadió en diálogo con Infobae, antes de ofrecer una conferencia organizada por el Congreso Judío Latinoamericano y la Universidad de Lomas de Zamora.

Ottolenghi es un renombrado investigador especializado en temáticas de terrorismo, doctorado por la Universidad Hebrea de Jerusalén y autor de varios libros sobre el terrorismo iraní. Con todos estos y muchos más pergaminos a cuestas, no es casual que haya destacado sin vueltas: “En la Triple Frontera de Paraguay, Argentina y Brasil hay una fuerte presencia de Hezbollah que recauda fondos del narcotráfico o el crimen organizado para llevar divisas a Medio Oriente y sustentar los atentados”.

Ottolenghi dio clases en la Universidad de Oxford y trabaja en la Fundación para la Defensa de las Democracias, un instituto de investigación de Estados Unidos.

-¿Qué espera que haga en la Argentina el nuevo gobierno de Alberto Fernández en materia de lucha contra el terrorismo en la región?

-Esperemos que el nuevo gobierno no vaya a revocar el decreto que estableció el registro público de agrupaciones terroristas. Esa es una herramienta muy importante que no debe ser usada sólo contra Hezbollah, sino contra las FARC u otras organizaciones que merecen ser llamadas como terroristas. Era una herramienta necesaria como instrumento del Estado de derecho para combatir el terrorismo y su financiación. Aquí en la Argentina es una herramienta importante porque el terrorismo se financia con la cooperación de organizaciones criminales. No se trata de una modalidad única de Hezbollah, lo vimos con Al Qaeda y el ISIS. Lo vimos con la Armada Revolucionaria Irlandesa en los años 70. Pero hoy es un arma muy relevante porque el crimen organizado mueve millones. Y es importante que un país de la región aquí tenga este instrumento donde las fronteras son muy débiles de la presencia del Estado y donde el crimen o el contrabando de drogas o cigarrillos o lo que sea es muy fuerte.

-¿Tiene datos concretos de la presencia de Hezbollah en la región o en la Argentina?

-Hay una presencia de negocios y facilitadores de Hezbollah en la Triple Frontera y en la zona de Misiones y en Chile. Hezbollah ofrece tres tipos de servicios. Son el equivalente de Federal Express, Wester Union y Amazon. Es decir, Federal Express es que tu tienes una mercadería que quieres mandar a tus amigos y yo te ofrezco el servicio de transporte y me pagas por esa logística. El de Western Union es que tu recibes dinero por este paquete y necesitas ayuda para retraerlo de manera legitima en tu banco. Es decir, lo usas para blanquear un negocio ilícito. Y lo tercero sería el ejemplo de lo que hace Amazon, vende mercadería y toma una comisión. Hezbollah hace lo mismo. Recibe una mercadería, la transfiere a los compradores y se queda con una comisión. Trae el dinero en un sistema complejo de blanqueo con una comisión del 10 o 15%, por lo que se ganan hasta 150.000 dólares de comisión en cada tráfico de drogas. Pero ellos están involucrados en tráfico de órganos, de anfetaminas, drogas y la facilitación de eso facilita a la operatoria de Hezbollah.

-¿Cree que la situación de violencia y pobreza que hay en muchos países de América Latina actualmente facilita esa presencia de Hezbollah?

-Por supuesto. Para poder golpear a estas redes se necesita de un Estado de derecho fuerte y una economía de mercado transparente. Los fenómenos que alimentan a Hezbollah son situaciones de corrupción o pobreza. Cuando un policía de frontera cobra 200 dólares al mes, no tiene apoyo del Estado y a la vez el traficante le amenaza a su familia, hay una situación proclive al narcotráfico. Entonces, unas sociedades más igualitarias y transparentes pueden servir para reducir el narcotráfico y evitar que el dinero sucio de esas redes llegue a estas redes terroristas.

La presencia de Hezbollah en la Triple Frontera se percibe cada vez más con el crecimiento del crimen organizado.
La presencia de Hezbollah en la Triple Frontera se percibe cada vez más con el crecimiento del crimen organizado.

Ottolenghi ofreció ayer una conferencia bajo el título “Desafíos de una amenaza despierta. Terrorismo internacional en América latina”. Y lanzó una infinidad de datos, reportes y ejemplos concretos de la presencia de Hezbollah en la región que fue recopoliando desde su Fundación a lo largo de los últimos años.

“Hezbollah opera principalmente en Líbano pero en América latina recauda recursos que necesitan en cada operación logística. Aquí utiliza redes comerciales de fachada para blanquear dinero que llega del crimen organizado para perpetrar atentados”, dijo este investigador italiano.

El tamaño estimado de la economía en negro que maneja Hezbollah en la Triple Frontera, según los cálculos de la Fundación por la Defensa de las Democracia, es de entre 10.000 y 20.000 millones de dólares al año. Y Hezbollah obtiene la mitad de ello con comisiones de hasta el 15% que le sirven para poder sustentar las operaciones en Medio Oriente. “Eso permite controlar un país, amenazar la existencia de Israel y de sustentar atentados”, sostuvo Ottolenghi.

Más datos. Para garantizar que las nuevas generaciones de los que están aquí provenientes del Líbano puedan dar continuidad a la red terrorista, Hezbollah invierte en escuelas, instituciones sociales y de beneficencia. “Todo lo que dé caridad e infraestructura para las mezquitas es central en este sustento del adoctrinamiento de las nuevas generaciones”, remarcó el investigador italiano en una conferencia donde estuvieron presentes, entre otros, el secretario ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano, Danilo Gelman; Fabian Perechodnik, secretario General de la Provincia de Buenos Aires; Alejandro Cassaglia, Jefe de la División Antiterrorismo de la Policía de la Ciudad; Mario Comisarenco, Vicepresidente tercero de DAIA; y Marcelo Taussik, vice segundo de DAIA, entre otros.

Ottolenghi recordó que muchos políticos de la región minimizan la presencia de Hezbollah diciendo que no hay pruebas. Sin embargo, ayer mostró muchas pruebas: desde las investigaciones al grupo Barakat en la Triple Frontera, pasando por las operaciones financieras en la región hasta la exposición de fotos, comentarios en redes sociales y asociación de personajes vinculados a Hezbollah que viven en la Triple Frontera.

En lo particular, Ottolenghi explicó que la Triple Frontera le sirve como fuente de financiamiento a Hezbollah porque ofrece infraestructura turística e infraestructura financiera.

También este investigador italiano comentó en su conferencia los perfiles de referentes de la comunidad chiíta en la zona de Triple Frontera que se nutren de redes sociales, donde exponen abiertamente su antisemitismo.

“Es importante detectar los centros de beneficencia libaneses porque por medio de estos centros se adoctrinan a los niños para garantizar que un día ataquen a Israel. Y para amplificar el mensaje no sólo tienen instituciones, sino presencia mediática continua en la región con apoyo por ejemplo de Rusia Today”, dijo Ottolenghi.

También este investigador alertó sobre la presencia de muchos clérigos islámicos chiítas en la región y para finalizar lanzó una suerte de mensaje velado a las autoridades que vienen en el nuevo gobierno argentino: “Estados Unidos cree que las sanciones económicas y financieras ayudan a limitar el accionar de estos grupos terroristas como Hezbollah. Pero sin un apoyo de los países de la región con apoyo legal y jurídico no servirá de mucho”.

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