La violencia continúa golpeando al sector transporte en Lima. La empresa de transportes San Martín de Porres, conocida por los usuarios como la Línea 36, anunció la suspensión temporal de sus actividades luego de ser blanco de dos ataques armados consecutivos en su paradero inicial. La decisión fue tomada por los choferes y trabajadores, quienes afirman no sentirse seguros para seguir prestando el servicio.
La medida, según explicaron, busca proteger tanto la vida de los conductores como la de los pasajeros que diariamente dependen de esta ruta que conecta San Martín de Porres con Chorrillos. Los conductores aseguran que las balaceras son producto de la extorsión, una práctica cada vez más común contra empresas de transporte que operan en distritos populosos de la capital.
Los atentados ocurrieron en menos de 24 horas. El primero se registró alrededor de las 11 de la noche del domingo 31 de agosto, cuando desconocidos dispararon contra el portón del paradero. El segundo, ya en la madrugada del lunes, fue todavía más violento: los atacantes ingresaron al local y dispararon directamente contra los buses y los choferes que recién llegaban a trabajar.
Primer ataque dejó huellas de bala en el portón del local
De acuerdo con lo informado por el noticiero Buenos Días Perú, el primer ataque se produjo cerca de las 11 p. m. del domingo 31 de agosto. Testigos indicaron que sujetos armados llegaron hasta el paradero inicial de la Línea 36 y abrieron fuego contra la fachada del recinto.

Los disparos fueron efectuados desde la calle hacia el establecimiento. En el portón quedaron visibles varios orificios de bala, lo que evidencia la gravedad de la agresión. Incluso, uno de los proyectiles impactó en la parte trasera, cerca de un vehículo estacionado.
Aunque en ese primer ataque no se registraron víctimas, vecinos y choferes coincidieron en señalar que se trató de un claro mensaje de advertencia. Horas después, la tensión se transformaría en terror cuando los delincuentes regresaron para un segundo ataque mucho más directo.
Así fue el ataque de madrugada que puso en riesgo a conductores y vigilante
El segundo atentado ocurrió ya en la madrugada del lunes 1 de septiembre, entre las 4:30 y 5:00 a. m., cuando los choferes comenzaban sus labores. Según uno de los conductores entrevistados, los atacantes llegaron en un vehículo y lograron ingresar al local.
“Hoy en la mañana ha sido más fuerte todavía, porque vinieron a matar. Justo acabábamos un sorteo entre compañeros y nos estábamos alistando para salir. En ese momento comenzó el ataque”, relató un trabajador.
Los testigos señalaron que se escucharon entre seis y siete disparos dentro del recinto. Uno de los sicarios incluso apuntó directamente contra los choferes y contra el vigilante, que solo logró salvarse al esconderse debajo de un bus.

“De frente le apuntaron al compañero, pero el arma se trabó. Eso fue un milagro, porque si no ya estaríamos lamentando una tragedia. Igual al vigilante lo encañonaron, pero logró cubrirse”, contó otro chofer. La falla del arma fue determinante para que no se registraran muertes.
Este segundo ataque confirmó que los delincuentes no solo buscaban intimidar, sino también atentar contra la vida de los trabajadores. Los choferes denunciaron que se sienten desprotegidos y que, pese a la gravedad de los hechos, la presencia policial ha sido insuficiente.
Línea 36 paraliza su servicio hasta recibir garantías de seguridad
Tras los dos ataques, los trabajadores de la Línea 36 decidieron suspender indefinidamente sus operaciones. Aseguran que no están dispuestos a arriesgar la vida en medio de un contexto de criminalidad creciente.
“Siempre es lo mismo, no hay solución. Ahora esta es una advertencia seria. Y no solo a nuestra empresa: ya en otras rutas también les disparan a los carros en pleno recorrido. Detrás de nosotros hay familias, hijos, nietos. Somos el sustento de nuestros hogares”, declaró un conductor visiblemente afectado.

Aunque la empresa ya había recibido amenazas previas, los choferes remarcan que es la primera vez que enfrentan un ataque armado directo. Por ello, exigen a las autoridades que se implementen medidas urgentes para proteger a las líneas de transporte, que son un servicio esencial para miles de limeños.
“No vamos a trabajar hoy día. Si tenemos que quedarnos un día o dos sin llevar dinero a la casa, lo haremos. Pero lo que pedimos es una solución de los directivos y de las autoridades, porque nuestra integridad nadie nos la va a devolver”, enfatizó otro de los trabajadores.
Los choferes solicitan la presencia permanente de la Policía en la zona, además de patrullajes constantes que les permitan sentirse seguros. Asimismo, esperan que en los próximos días se logre identificar y capturar a los responsables de los ataques.
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