El 14 de julio no es una fecha cualquiera para los defensores de la fauna. Y es que el Día Mundial del Chimpancé se ha convertido en un día emblemático para recordar el lazo profundo entre humanos y chimpancés.
Estos primates, con quienes compartimos un alto porcentaje de nuestro ADN, enfrentan amenazas crecientes por la pérdida de su hábitat y el tráfico ilegal.
En medio de esta crisis silenciosa, esta jornada surge como un llamado mundial para proteger a una especie cuya inteligencia, sensibilidad y complejidad social siguen sorprendiendo a científicos y conservacionistas. La efeméride busca generar conciencia y movilizar acciones en favor de su supervivencia.
Una fecha con historia que nace en la selva africana

El Día Mundial del Chimpancé fue establecido para celebrarse cada 14 de julio, en homenaje a un momento crucial en la historia de la primatología. Ese día, en 1960, la joven investigadora Jane Goodall llegó por primera vez al Parque Nacional de Gombe, en Tanzania (África Oriental), para iniciar una expedición que cambiaría para siempre la percepción científica de estos animales.
Aquel encuentro con los chimpancés salvajes significó el inicio de una relación que revelaría hallazgos asombrosos sobre sus capacidades cognitivas, culturales y emocionales.
La elección de esta fecha no es casualidad. Se trata de reconocer el punto de partida de una de las investigaciones más duraderas en la historia de la ciencia sobre animales en libertad.
Las observaciones de Goodall transformaron el modo en que entendemos no solo a los chimpancés, sino también a los humanos. Por ello, en 2018, organizaciones defensoras de la fauna y centros de investigación se unieron para declarar oficialmente este día como una jornada de reflexión, educación y activismo en favor de los chimpancés.
Desde entonces, cada 14 de julio se ha convertido en una oportunidad para poner el foco sobre la situación de esta especie, catalogada como en peligro de extinción por organismos internacionales. Las amenazas que enfrentan —deforestación, caza furtiva, enfermedades y comercio ilegal— han puesto en riesgo su continuidad en el planeta.
Más allá de la genética: la complejidad social del chimpancé

Los chimpancés no solo son biológicamente cercanos a los humanos —comparten más del 98% del ADN—, sino que también presentan estructuras sociales avanzadas, manifestaciones de afecto, jerarquías complejas y uso de herramientas para resolver problemas. Estas características los convierten en una de las especies más estudiadas del reino animal.
Durante décadas, científicos han documentado comportamientos que antes se consideraban exclusivamente humanos: el duelo por la muerte de un miembro del grupo, la fabricación de utensilios con ramas para obtener alimento, e incluso expresiones de empatía o reconciliación tras un conflicto. Estos patrones sociales y emocionales hacen evidente su sofisticado nivel de inteligencia.
Precisamente, esta complejidad es uno de los motivos por los cuales diversas organizaciones, como el Instituto Jane Goodall, promueven el respeto a su integridad física y emocional, denunciando los abusos que sufren en cautiverio y el comercio ilegal de crías. Cada chimpancé capturado representa no solo un acto cruel, sino la ruptura de una comunidad salvaje, muchas veces mediante la caza de adultos para extraer a las crías.
Una especie en peligro: amenazas que se intensifican

En las últimas décadas, las poblaciones de chimpancés han disminuido drásticamente en toda África occidental y central. Según estimaciones, en el último siglo se ha perdido más del 50% de su población.
Las causas son múltiples y se entrelazan en una red de intereses económicos, prácticas ilegales y falta de legislación efectiva.
La expansión agrícola, la tala indiscriminada y la construcción de carreteras fragmentan sus territorios, obligándolos a buscar alimento en zonas humanizadas, lo que genera conflictos y favorece su captura.
Además, las enfermedades transmitidas por el contacto con humanos, como el ébola o infecciones respiratorias, se han convertido en una nueva amenaza para su supervivencia.
A esto se suma el tráfico ilegal. A pesar de estar prohibido, el comercio de crías sigue siendo un negocio lucrativo, impulsado por la demanda de mascotas exóticas y entretenimiento. Muchas veces, los chimpancés son explotados en circos o encerrados en condiciones precarias, lejos de sus hábitats y de su comunidad natural.
En este contexto, el Día Mundial del Chimpancé no es solo una celebración, sino un grito de alarma ante una emergencia silenciosa. Las campañas realizadas en esta fecha buscan visibilizar estas amenazas, presionar a los gobiernos y educar a la ciudadanía sobre la importancia de protegerlos.
Educación, compromiso y acción global

La conmemoración del Día Mundial del Chimpancé ha trascendido los círculos científicos y activistas. Museos, zoológicos, escuelas y plataformas digitales se suman a esta jornada con charlas, talleres, exposiciones y contenidos que apelan a la conciencia colectiva.
Se trata de una cruzada por el respeto a una especie que, lejos de ser salvaje o inferior, refleja en muchos aspectos lo mejor —y lo peor— de nuestra propia humanidad.
Una de las metas más visibles de esta fecha es fomentar la protección de sus hábitats naturales. Organizaciones como el Instituto Jane Goodall promueven programas de reforestación, patrullaje comunitario y educación ambiental, especialmente en países donde los chimpancés aún habitan en libertad.
También se impulsan iniciativas para rescatar y rehabilitar individuos que han sido víctimas del comercio ilegal. Centros de acogida especializados en África trabajan para devolverles una vida digna, libre de explotación, y en algunos casos, prepararlos para su reintegración en reservas naturales.
Este día convoca a todos: gobiernos, ciudadanos, empresas y comunidades indígenas. Todos tienen un rol en esta lucha que no solo busca evitar la extinción de una especie, sino defender el patrimonio natural y ético de la humanidad. La voz del chimpancé, cada vez más apagada por la acción humana, necesita ser escuchada con urgencia. Y el 14 de julio es una oportunidad para amplificarla.
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