Panamá será sede del XVIII Foro Ministerial sobre Desarrollo en América Latina y el Caribe

Desde su primera edición en 2007 el Foro se ha consolidado como un espacio de diálogo, aprendizaje colectivo y cooperación regional, afirman los organizadores

Tres personas sentadas a una mesa de madera frente a platos vacíos bajo una bombilla encendida en una habitación oscura.
Cerca de la mitad de los países latinoamericanos y caribeños registraban niveles de pobreza superiores a los de 2019. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El Foro Ministerial sobre Desarrollo reunirá en Panamá a autoridades y especialistas para debatir cómo conectar las políticas económicas, sociales y laborales frente a los desafíos de América Latina y el Caribe.

El encuentro tendrá lugar este 20 y 21 de octubre, bajo el lema “Conectando políticas para un desarrollo resiliente”.

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La actividad es organizada por las autoridades locales, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

El evento también coincidirá con la Octava Reunión de la Mesa Directiva de la Conferencia Regional sobre Desarrollo Social de América Latina y el Caribe.

Los organizadores señalaron que el objetivo del foro será analizar respuestas integrales ante la pobreza, la desigualdad, la baja productividad, las dificultades del crecimiento económico, la protección social y la sostenibilidad ambiental.

Ilustración de una cabeza robótica rodeada por un técnico manipulando cables y una mujer analizando documentos en un escritorio.
La política social en la región enfrenta mayores obstáculos para facilitar una inserción sostenible en el tejido productivo ante los nuevos desafíos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La discusión partirá de la necesidad de evitar políticas aisladas ante crisis que se superponen y cambios estructurales que afectan a la región.

América Latina y el Caribe reúne condiciones para dar un salto en su desarrollo, aunque mantiene un ritmo de progreso inferior a su potencial. La región, afirman, atraviesa una desaceleración en su trayectoria de desarrollo humano después de décadas de avances sostenidos.

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El Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2025 advirtió que cerca de la mitad de los países latinoamericanos y caribeños registraban niveles de pobreza superiores a los de 2019.

La reducción de la pobreza continúa, pero avanza de forma desigual. Esa situación plantea la necesidad de fortalecer estrategias que permitan ampliar y sostener los logros en todos los países de la región.

Las diferencias territoriales agravan el panorama. La pobreza y la vulnerabilidad golpean con mayor intensidad a las zonas rurales, los territorios indígenas y las áreas urbanas marginales.

Un joven con gorra roja vende golosinas en un carrito. Otro joven limpia el parabrisas de un coche. Una mujer con mochila sostiene papeles en la calle.
Numerosos hogares permanecen expuestos a retroceder por empleos precarios, una limitada acumulación de activos y una protección insuficiente frente a la incertidumbre. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El desempeño regional muestra una paradoja: el gasto público agregado equivale a entre 11% y 12% del producto interno bruto (PIB), pero ese esfuerzo fiscal ya no se traduce en descensos rápidos y sostenidos de la pobreza ni en una reducción significativa de la vulnerabilidad.

Se añade que la expansión de la política social permitió que millones de personas dejaran atrás la pobreza.

Aun así, numerosos hogares permanecen expuestos a retroceder por empleos precarios, una limitada acumulación de activos y una protección insuficiente frente a la incertidumbre.

La política social ha dado resultados en la reducción de la pobreza, aunque enfrenta mayores obstáculos para disminuir la vulnerabilidad, preservar los logros alcanzados y facilitar una inserción sostenible en el tejido productivo.

La persistencia de esa fragilidad afecta el progreso económico y debilita la cohesión social. También erosiona la confianza de la ciudadanía en sus instituciones.

Un hombre revisa documentos sobre un escritorio donde hay un calendario, una calculadora, unos anteojos y un bolígrafo.
Entre los asuntos planteados figura la sostenibilidad fiscal de la protección social, con atención a los sistemas de pensiones y salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El debate previsto en Panamá buscará recalibrar las estrategias de desarrollo, renovar compromisos y reforzar las capacidades institucionales. Entre los asuntos planteados figura la sostenibilidad fiscal de la protección social, con atención a los sistemas de pensiones y salud.

La agenda propone entender el desarrollo como un proceso integral. Bajo esa perspectiva, las políticas económicas, sociales y laborales deben actuar de manera articulada para elevar la productividad, crear empleos de mayor calidad y ampliar las capacidades de las personas frente a escenarios inciertos.

La política social no quedaría limitada a una función redistributiva o de protección ante riesgos. El planteamiento también la ubica como una herramienta para que los hogares acumulen capacidades, habilidades, capital y protección.

Esos recursos permitirían una participación más activa en procesos de crecimiento productivo, formal e inclusivo. El enfoque apunta a reducir las barreras que separan las respuestas sociales de las políticas de empleo y producción.

La discusión incluirá la necesidad de superar la fragmentación institucional. El documento de antecedentes sostiene que los países deben avanzar hacia sistemas de protección social más inclusivos, adaptativos y sostenibles.

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