
Dentro del contexto tributario de Argentina, caracterizado por cargas elevadas, normativa fluctuante y procesos de fiscalización cada vez más automatizados, la planificación fiscal se consolida como una herramienta esencial para las empresas.
No se trata solo de un recurso útil, sino de un mecanismo previsto y amparado por la ley, que permite optimizar la carga impositiva sin incurrir en prácticas evasivas. Este recurso debería integrarse de manera activa en el diseño financiero, en especial dentro del universo pyme, donde cada punto porcentual es determinante.
Sin embargo, la planificación fiscal todavía es vista con desconfianza y muchas veces resulta malinterpretada. Existe cierta tendencia, incluso en sectores institucionales, a asociar la organización tributaria con la evasión, como si buscar la opción más eficiente dentro de la legalidad constituyera una conducta sospechosa.
Esta percepción desalienta el ejercicio pleno de derechos, reproduce una cultura de temor fiscal y propicia decisiones ineficientes o apresuradas.
Existe cierta tendencia, incluso en sectores institucionales, a asociar la organización tributaria con la evasión, como si buscar la opción más eficiente dentro de la legalidad constituyera una conducta sospechosa
Desde una perspectiva técnica, planificar consiste en evaluar escenarios posibles conforme a la normativa vigente, anticipando consecuencias tributarias y adoptando decisiones informadas respecto de la figura jurídica adecuada, modalidad de facturación, localización de la actividad, aprovechamiento de incentivos o tratamiento fiscal de operaciones específicas.
Lejos de constituir un mecanismo de ocultamiento, la planificación fiscal es una práctica racional para organizar la economía de cualquier negocio.

En una economía donde los impuestos representan una porción considerable del ingreso neto, no planificar implica resignar rentabilidad y sumar riesgos que podrían evitarse.
Para el sector pyme, que a menudo percibe la presión fiscal como un obstáculo casi insalvable, la ausencia de una estrategia adecuada solo incrementa la exposición a costos imprevistos o malas decisiones.
Ejemplos prácticos
La implementación inteligente de estrategias tributarias puede marcar la diferencia en la sustentabilidad de una empresa pequeña o mediana. Algunos escenarios habituales ilustran su utilidad:
Elección de figura societaria: La forma jurídica seleccionada para operar impacta de manera directa en la carga impositiva. Un emprendimiento que inicia como persona humana puede pasar a SRL o SA sin un análisis profundo del efecto fiscal.
Una persona humana tributa Ganancias con escalas progresivas que pueden superar el 35%, mientras que una sociedad lo hace a una tasa fija del 35 por ciento.
Una persona humana tributa Ganancias con escalas progresivas que pueden superar el 35%, mientras que una sociedad lo hace a una tasa fija del 35 por ciento
Además, existe la posibilidad de deducir gastos, distribuir utilidades planificadamente o postergar el pago al no retirar dividendos, aspectos que solo son viables en estructuras societarias. Mantenerse como persona humana puede tener sentido si la facturación es limitada, pero la formalización otorga mayor orden y separación de patrimonios.
Ubicación y Convenio Multilateral: Las empresas con actividad en más de una jurisdicción suelen enfrentar desafíos derivados del Convenio Multilateral. No es raro que operen desde el interior pero figuren fiscalmente en CABA, accediendo a una alícuota del 5% de Ingresos Brutos frente a porcentajes menores en otras provincias.
Una adecuada planificación permite aprovechar beneficios fiscales propios de cada jurisdicción, evitar duplicaciones de tributos y minimizar riesgos de ejecución por parte de fiscos provinciales.

Momento de facturación y compras: El calendario fiscal determina la base imponible y la carga tributaria. Anticipar ventas a diciembre puede implicar gravar más ingresos, mientras que postergarlas a enero habilita un diferimiento lícito. En materia de IVA, la fecha de las compras decide cuándo se computan los créditos fiscales. Un manejo estratégico del timing, especialmente cerca del cierre del ejercicio, supone ahorros importantes y mayor eficiencia en la gestión de fondos.
Aprovechamiento de beneficios fiscales: Ley de Economía del Conocimiento, incentivos provinciales, exenciones para nuevas actividades y regímenes de promoción sectorial representan oportunidades desaprovechadas por desconocimiento o dificultades de gestión. La planificación fiscal supone relevar estos beneficios y adecuar la operatoria para acceder a ellos, optimizar recursos y potenciar la competitividad.
La planificación fiscal supone relevar estos beneficios y adecuar la operatoria para acceder a ellos
Reorganización societaria: Fusiones, escisiones y transformaciones empresarias pueden gestionarse dentro de las herramientas previstas en la Ley de Impuesto a las Ganancias, evitando cargas impositivas innecesarias. Escindir unidades de negocio, abrir nuevas sociedades o separar actividades permite controlar riesgos y distribuir beneficios, todo dentro del marco legal.
El papel estratégico del contador
El profesional en ciencias económicas debe abandonar el rol meramente operativo para convertirse en asesor clave en estrategia fiscal. Su labor consiste en anticipar escenarios, comunicar opciones y acompañar la toma de decisiones desde una perspectiva técnica y ética.
La planificación fiscal requiere análisis profundo, documentación y, en muchas ocasiones, trabajo coordinado con abogados, especialistas y asesores financieros.

En un sistema donde la Agencia de Recaudación y Control Aduanero implementa fiscalización digital, cruza datos bancarios y aplica criterios de riesgo automático, la ausencia de planificación es sinónimo de desventaja competitiva.
Marco legal y consideraciones éticas
La planificación fiscal no debe confundirse con evasión ni utilización de estructuras artificiales. Todas las herramientas mencionadas están respaldadas por la normativa vigente y por el principio constitucional de legalidad impositiva.
Incluso la Corte Suprema de Justicia ha avalado el derecho de los contribuyentes a organizar lícitamente sus actividades para cubrir el menor costo posible.
En definitiva, la planificación fiscal representa una forma responsable y profesional de ejercer el derecho a tributar conforme a la ley. En un país donde los impuestos pueden definir la supervivencia empresarial, optimizar la carga tributaria es indispensable.
Las pymes motor productivo argentino, necesitan tanto políticas racionales como asesoramiento especializado, y la planificación no debe ser privilegio de grandes empresas, sino herramienta al alcance de quienes deciden actuar con previsión y legalidad.
La autora es Contadora Pública, especializada en tributación y docente UBA
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