
En el 2001 se desmoronó todo el andamiaje político-institucional que nos sustentaba. Surgieron tres referentes para marcar los próximos 20 años de nuestra historia: Cristina, Néstor Kirchner y Mauricio Macri. Los K ganarían las elecciones presidenciales del 2003, 2007, 2011 y el 2019 y condujeron una alianza que aglutinó al Peronismo y a buena parte de la izquierda. El “Laborismo” Peronista se convirtió en el “Pobrismo” distribuidor de planes sociales y negocios para sus amigos y la izquierda, por oportunismo, se sumó a ese populismo corrupto que desnaturalizó las legítimas banderas sociales que el Peronismo había sabido representar por varias décadas.
Macri fundó un “Partido Vecinal” en el 2003 que lo llevaría a encabezar el gobierno porteño en dos oportunidades. Luego, nacionalizaría su fuerza y lograría armar una coalición que iba de Centro-Derecha a Centro-Izquierda -Juntos para el Cambio- que lo haría Presidente de la Nación en el 2015. En la década de los 90 se había producido el último intento serio -con Menem y Alfonsín- de encuadrar al Peronismo en la Centro-Derecha y al Radicalismo en la Centro-Izquierda. El “Pecado Mortal” fue que muy pocos de sus militantes y la mayoría de la población estuvieron al margen de estos movimientos y fueron cayendo en la desinformación y la confusión ideológica.
Las recurrentes crisis económicas, el crecimiento de la pobreza y la bronca de la clase media, fueron diluyendo el campo de las ideas y alimentando la búsqueda de una solución “Milagrosa” que nos sacara de la decadencia y la derrota.
Para el 2023, el país estaba polarizado entre dos frentes muy poderosos -Unión por la Patria, los K y la izquierda por un lado, y JxC, agrupando al Pro y sus aliados, por el otro. Pero hete aquí que la mayoría de los argentinos consideraron que ambas alternativas ya habían fracasado y recurrieron, sin guía ni pensamiento ideológico expreso, a la misma corriente política e ideológica que estaba en pleno ascenso en los EEUU y Europa: la Nueva Derecha o Derecha Dura.
Así, de la mano de LLA y Javier Milei, volvimos a ser protagonistas del debate que hoy encara el Hemisferio Norte: la polarización entre la Derecha Dura y la Centro-Derecha con una virtual desaparición de la izquierda.
Efectivamente, hoy estamos en una “Nueva Era” del mundo, muy caótica y fragmentada en Nacionalismos Proteccionistas mezclados con “libertarismos” no liberales que han roto con las tradiciones y tendencias hegemónicas durante los últimos 80 años.
Pero el nacionalismo y el liberalismo siguen siendo las piezas angulares del Pensamiento Occidental, como lo son también el socialismo democrático el Pensamiento Social de la Iglesia.
De las tres culturas centrales del Planeta -la Occidental, la Oriental y la Musulmán- sólo la Occidental se basa en la diversidad y la alternancia.
La verdadera “Batalla Cultural” es la lucha por defender esa diversidad, con la pasión de las convicciones propias, pero respetando las ajenas.
Argentina es una gran Nación, que atraviesa una profunda crisis. La superaremos y construiremos un futuro mejor. Pero para eso, deberemos ordenar las ideas y establecer sólidos lazos con nuestros vecinos y socios sudamericanos. No es necesario un solo color ideológico nacional o regional. Podemos hacerlo en diversidad, con unidad nacional, integración regional y apertura al mundo.
Últimas Noticias
¿Seguirá siendo resiliente la economía peruana?
El riesgo mayor no es solo una crisis de políticos de turno, sino de prácticas que se han normalizado peligrosamente: la opacidad del poder

El caso Bastián: el dolor del padre y la responsabilidad que la ley no omite
La imputación penal del progenitor genera impacto y debate en la opinión pública. El vínculo familiar no excluye responsabilidad; en determinados supuestos, la intensifica

Fin del turista impulsivo: nace el viajero estratega argentino
Destinos como el Sudeste Asiático, Europa del Este, Egipto y Turquía lideran entre los argentinos por su excelente relación calidad-precio

Liderar en tiempos de ansiedad
El exceso de estímulos, la sobreinformación y la falta de límites claros entre vida personal y laboral elevan esta emoción en las organizaciones

Conflictos familiares cada vez más complejos
Cuando un enfoque internacional y penal marcan la diferencia.


