
Se aproxima el receso escolar, las vacaciones de invierno para los chicos. Y quizás también sea un buen momento para nosotros, los adultos, de hacer una pausa y mirar hacia atrás. ¿Cómo llegamos hasta acá?
En lo personal, tengo la sensación de que el tiempo se pasó volando. Al finalizar el año pasado, como suelo hacer, me propuse algunos objetivos para el nuevo año: ¿Qué cosas me gustaría encarar? ¿Qué retomar? ¿Qué profundizar? Pero luego, como pasa siempre, la rutina nos envuelve. Aparecen las urgencias del día a día, las cosas que no estaban en los planes, las que irrumpen sin pedir permiso. Y entonces, casi sin darnos cuenta, nos encontramos corriendo de una hora a la otra, resolviendo problemas, tratando de hacer equilibrio entre la obligaciones y el descanso, el trabajo y los amigos, la fiaca y el deporte.
La vida es un proceso. Avanzamos y retrocedemos. Pero me gusta repetirme una frase de Santa Teresa que me acompaña desde hace años: “El que no deja de andar, aunque tarde, llega”. Se trata justamente de eso: de no dejar de andar. Y cuando llegamos al cierre de una etapa —como este primer semestre— quizás sea oportuno calmar la ansiedad, hacer un alto, mirar hacia atrás y preguntarnos: ¿hasta dónde llegué? ¿Elegí bien el camino?
Alguna vez leí que la felicidad no consiste en vivir sin problemas, sino en tener la capacidad de resolverlos en tiempo y forma. Y me quedó grabado. Porque todos, de una u otra manera, transitamos desafíos. En estos meses pudo haber habido pérdidas, encuentros, desencuentros, pero también aprendizajes.
Tal vez ahora sea el momento para hacernos una pregunta sencilla pero profunda: ¿cómo hemos respondido a lo que la vida nos planteó en este tiempo? Si logramos responderla con honestidad, ya habremos dado un paso importante. Porque lo esencial no es tanto cuánto corrimos, sino a dónde llegamos. Todavía estamos a tiempo de retomar alguna de aquellas cosas que nos propusimos.
Últimas Noticias
Escenario 2026-2027: crecimiento modesto, desinflación lenta y superávit comercial
La economía argentina transita un proceso de consolidación ordenada, aunque la recuperación aún no se refleja plenamente en el empleo y los salarios

El desafío de comunicar entre la gestión y la campaña
La administración estatal requiere informar y mostrar resultados, pero la competencia electoral impone la necesidad de construir un relato que conecte con las expectativas sociales
Acuerdo UE-Mercosur: competir ya no depende solo de abrir mercados
El acceso preferencial a Europa exige más que productos competitivos; ahora, la diferencia la marcan variables como la trazabilidad, las certificaciones y el cumplimiento normativo

Los ojos del futuro
La mente tiende a repetir patrones conocidos, pero el contexto actual exige abandonar prejuicios y frases hechas sobre el destino nacional




