
Fue noticia en todos lados: el Congreso argentino finalmente aprobó la famosa Ley Bases y el correspondiente paquete de medidas fiscales. Más allá de las idas y vueltas, del suspenso, y hasta diría, del drama que rodeó al tema, Milei obtuvo su primer triunfo legislativo. Sin dudas se trata de un hito para su gobierno que esperamos sepa aprovechar.
Automáticamente empecé a recibir (más) consultas sobre esto: qué me parece bien, qué me parece mal. Y la verdad es que hay bastante tela para cortar y es importante ser preciso y minucioso para no caer en esa polarización que por momentos pareciera que promueve el propio presidente, y que siempre me pareció un grave error. De hecho, es una de las razones por las cuales el país está como está.
Para comenzar, es importante destacar que la Ley Bases, como tal, es una ley que desregula muchas cuestiones y que tiende a reducir al Estado y a abrir la economía. Eso, en esencia, me parece excelente y muy necesario. No creo sorprenderlos con este primer punto. Sin embargo, también es cierto que estamos ante una ley abarcativa, que incluye también algunas cuestiones que no comparto, o que no comparto tanto.
Nunca me gustó el tema de la delegación de facultades administrativas al Poder Ejecutivo. Nunca. No tiene que ver con el gobierno de turno. Pero también entiendo que la ya señalada demora de seis meses para la aprobación de la norma justifica esa medida, al menos por un año y esperemos que con eso sea suficiente.
También es verdad que la Ley Bases original era muchísimo más extensa y contenía muchas más cosas: algunas buenas y otras malas, claro. Esta nueva ley quedó bastante más corta y demasiado sintética en varios casos. ¿El contenido está bien? Sí, pienso que sí, que lo que está, está bien. ¿Faltan temas? Sí, también. Pero prefiero quedarme con lo que sí está contemplado y, en ese sentido, comprendo que el gobierno viva la aprobación de esta ley como un triunfo, porque lo es.
Por otro lado, debo decir que coincido con Ricardo López Murphy, entre otros, en que hubiera sido mejor que el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (“RIGI”) aplique a toda la inversión y no solamente a determinados sectores y montos. También es real que muchos países lo hacen de esa forma, así que veremos qué hace el gobierno con las herramientas que pidió y que ahora tiene.
Tal cual indicó el propio Javier Milei, y está bueno que así haya sido, la aprobación de esta ley supone el final de una primera etapa. Y, de la mano de ese final, viene la responsabilidad del gobierno de hacerse cargo de los cambios relevantes que hay que hacer de ahora en más, y sobre los que aún no se ha hecho poco o nada.
Paquete fiscal
Por supuesto, no puedo dejar de analizar, de forma particular, el paquete fiscal que se aprobó. En su momento, ya lo critiqué. Soy un convencido de que cualquier parche fiscal es malo, no es sostenible y no sirve para resolver los inmensos problemas que enfrenta impositivamente nuestro país. Argentina necesita de forma urgente una reforma tributaria integral que reduzca de manera substancial el esfuerzo fiscal que hacen los pagadores de impuestos, lo vengo diciendo desde hace tiempo y lo sostengo.
La discusión puntual sobre el Impuesto a las Ganancias justamente permitía, en mi opinión, que se discutiera también la baja o inclusive la eliminación de otros impuestos, para compensar. Para que cada reforma tributaria no consista, simplemente, en un nuevo aumento en el enorme sacrificio fiscal que ya hacen a diario los argentinos. No se hizo nada de eso y es una verdadera pena. Otra oportunidad perdida, y van…
En su momento, estuvo mal hecha la baja del Impuesto a las Ganancias. Eso es así y lo dije siempre. ¿Va a quedar latente la contradicción de Milei, que votó en su momento en favor de la baja de este impuesto y, tan sólo seis meses más tarde, promueve el aumento del mismo impuesto? Sí, totalmente. Pero bueno, de contradicciones está hecho el ser humano.
Mucha tela para cortar, mucho tema para analizar, pero ahora lo importante es abrir bien los ojos para ver qué hace el gobierno en la nueva etapa que está comenzando. Esperemos que den vuelta la página y empiecen a concretarse los cambios de los que tanto hablaron.
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