
Nuestro mercado acumula una suba del 50% en dólares en el último año y las razones que invitan a pensar que lo peor ya pasó son muchas.
Históricamente los pisos de mercado se forman en medio del peor clima político/económico y con las peores noticias. Ejemplos hay de sobra: crisis 2001/2002 donde la Bolsa comenzó a estabilizarse y subir mucho antes que la recuperación del país; durante la crisis sub-prime el piso se logra un mes después de la quiebra de Lehman Brothers; en 2020 vimos el mínimo en el peor momento del COVID a nivel mundial, y así podríamos enumerar decenas.
Esto sucede porque el mercado se anticipa, frase tan instalada en la jerga bursátil como válida, y su fundamento radica en que es mucho más fácil, rápido y menos costoso “apostar” a una recuperación del país a través de la compra de un bono o acción que hacerlo en la economía real, sea a través de una Pyme o un emprendimiento personal, donde las reglas de juego y las perspectivas económicas aún no se avizoran con claridad.
Actualmente, el Merval medido en dólar CCL viene mostrando estas señales, donde la suba es más de un 50% en un período anual, sin ningún driver positivo que lo impulse, ante la desconfianza de muchos inversores. Más aún, con un dólar que no para de subir, inflación espiralizada y controles cada vez más exhaustivos al Mercado de Capitales local, sumado al humor pesimista de la calle, se genera el combo perfecto o, si se quiere, el ejemplo de libro ideal para las situaciones antes descriptas.
Recordemos que el Merval viene de una baja de 85% desde comienzos del 2018, donde a mediados de 2020 la presión vendedora ha cedido, por lo tanto la recuperación que nos muestra el mercado es, como mínimo, para comenzar a prestar atención.
Este tipo de escenarios suelen darse con una frecuencia de 10 años, donde existe la oportunidad de inversión en activos muy cerca de su piso histórico con un upside importante (estamos hablando de +500% en USD hasta el máximo), tornándolos muy atractivos para los inversores, considerando un ratio riesgo/beneficio por demás de interesante.
Claro está que estos procesos de mercado no se dan de un día para el otro, sino que llevan su tiempo y, gracias a esto, dan posibilidad de ingreso en diferentes momentos, de acuerdo al perfil de cada inversor. Es decir, son inversiones de mediano a largo plazo, ya que una recuperación del mercado y, por extensión, del país lleva años.
Por lo expuesto, considero que Argentina está más cerca del piso que del techo y, por lo tanto, se vislumbra la oportunidad de vivir un ciclo alcista del mercado nacional, aunque es imperioso que transcurrido cierto tiempo se comiencen a validar en lo económico y social, las expectativas que el Market pague por adelantado, para poder hablar definitivamente de una tendencia al alza y no de un simple rebote dentro de un proceso bajista.
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